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Después de cuatro días, el Ejército logró remover parte del embalsado en la Laguna de Santa Fe

El Ejército logró romper una parte del entramado de la vegetación. Estiman que las tareas se extenderán durante dos semanas más, sumaron personal y extendieron las horas.

A casi dos meses que llegaron a la Laguna Setúbal de Santa Fe y luego de cuatro intensas jornadas de trabajo, el Ejército logró remover una pequeña parte de los embalsados que cubre los pilotes y que ocupan todo el ancho del espejo de agua. Con máquinas especializadas lograron atravesar el grueso entramado y abrir paso para la circulación de las embarcaciones. 

Las tareas, que están a cargo de el Batallón de Ingenieros Anfibios 121 de Santo Tomé y bajo la coordinación de Protección Civil de Santa Fe comenzaron hace una semana y ya permitieron remover casi 300 metros cuadrados de vegetación acuática sobre un total estima que supera las 10 hectáreas.

La vegetación interrumpe la circulación

Para realizar las tareas el personal del Ejército utiliza dos lanchas de remolque y empuje más un semirrígido que realiza trabajos logísticos. De todas maneras, a comienzo de semana Roberto Rioja director de Protección Civil de la provincia informó que con el objetivo de agilizar los trabajos estaban evaluando sumar más equipos y herramientas. 

En ese mismo sentido, lo que se decidió fue extender las jornadas y ejecutar los movimientos durante ocho horas diarias de lunes a viernes mientras que durante el fin de semana se realizan tareas de evaluación y planificación. 

La decisión de sumar personal y horas de trabajo está sustentada por el hecho de que la altura del río continúa creciendo y con ello la llegada de más vegetación. "El embalsado está entretejido y muy arraigado", comentó el funcionario y reconoció que se trata de complicaciones que podrían dilatar los plazos previstos. 

De acuerdo a lo que explicaron científicos a MDZ se trata de distintas especies que conviven, entre las que se destacan canutillos, catay y camalotes. Llegaron a comienzos de marzo y se afincaron en los pilotes ferroviarios a metros del Puente Colgante, generando un riesgo para aquellos que realizan actividades náuticas.  

A partir de esa situación fue que un voluntarioso grupo de socios de clubes y particulares intentaron de forma casera y con herramientas improvisadas remover la vegetación, pero fue imposible e infructuoso.

Fue así que se conformó una mesa de trabajo con Provincia, Municipalidad, Prefectura, Ejército, Universidades y Conicet donde luego de realizar los estudios correspondientes se determinó la necesidad de realizar una remoción "organizada".

Así, pasito a pasito, y aunque todavía quede mucha tarea por delante los trabajos coordinados comienzan a dar su fruto y la Laguna Setúbal comienza a recuperar su tradicional fisonomía.