Conmocionate

El impactante secreto que guardó durante años el sobreviviente de la Masacre de Flores

El homicida de su familia murió este domingo y el único sobreviviente del ataque, Matías Bagnatto, se animó a revelar algo jamás contado.

Milagros Moreni
Milagros Moreni lunes, 1 de mayo de 2023 · 13:10 hs
El impactante secreto que guardó durante años el sobreviviente de la Masacre de Flores
Matías Bagnatto y su abogada Luciana Carrasco en conferencia de prensa tras la muerte del asesino de la Masacre de Flores Foto: Télam

Quebrado en llanto, acompañado por su abogada y con una profunda emoción, Matías Bagnatto, el único sobreviviente de la Masacre de Flores, ocurrida el 17 de febrero de 1994, en la que toda su familia murió prendida fuego de forma intencional por un incendio generado por el asesino Fructuoso Álvarez González, que reclamaba una deuda de 180 mil dólares, habló con MDZ tras la muerte del homicida ocurrida ayer en el hospital del penal de Ezeiza luego de una intervención de cadera.

Con dolor, pero alivio a la vez describió el camino transitado hasta acá como un "calvario" que pudo atravesar gracias a la "ayuda de un montón de gente" y de los medios de comunicación "que no es común que hagan un seguimiento durante tantos años", dijo.

Paradójicamente Bagnatto perdió a su madre, madre, hermanos, vecino y abuela, pero aseguró que "en 30 años jamás" se ha sentido sólo. "Ustedes no tienen idea lo que es cuando te quitan una familia entera sentir el apoyo, el cariño, el amor, de todas las personas", señaló.

Matías Bagnatto, el único sobreviviente de la Masacre de Flores. Crédito Foto: MDZ

Desbordado por una mezcla de tristeza y alegría que se tradujo en lágrimas y voz entrecortada, Bagnatto quiso contar algo "por primera vez". En diálogo con MDZ dijo: "Muchas veces me preguntaban si había logrado formar una familia y nunca lo dije porque tenía pánico de que este hombre me la quite. Estoy en pareja con Nicolás, que lo amo y le agradezco que me haya acompañado durante estos años, tanto. Nunca lo pude compartir por miedo a este monstruo, por temor a que me lo quite como me sacó a mis viejos y a mis hermanos".

La Masacre de Flores ocurrió en 1994. Crédito foto: Télam

Para Matías la muerte del asesino de su familia marca un nuevo inicio en su vida. Un punto de paz, una posibilidad de cierre y le abrió la puerta a poder decir algo que llevaba guardado consigo desde hace mucho. "Pude volver a tener una familia y para mí era doloroso no poder decirlo", remarcó.

Por otro lado, Bagnatto habló del rol de la política en su causa y aseguró que siempre se sintió acompañado y apoyado. "En esto no hay ni un tema ideológico ni de grieta. Cuando un delincuente, un violador o un asesino ataca a sus víctimas no les pregunta a quién votó", afirmó.

A su lado, la abogada Luciana Carrasco, se refirió al caso y aseguró que "a Matías el Estado le falló varias veces". Para ella, la primera falencia ocurrió "cuando no hizo nada con las amenazas y el asesino mató a toda su familia"; la segunda "cuando el asesino volvió a entrar a la Argentina habiendo tenido prohibido el ingreso al país", lo que implicó que Bagnatto deba permanecer un año encerrado, con custodia, sin poder salir de su casa ni tener una vida en libertad.

Para Carrasco, por todo esto, hoy fue un día de emoción pero también para reflexionar. "Creo que nos debemos como sociedad un debate maduro y responsable sobre el papel y los derechos de las víctimas. Tenemos que pensar que un sistema de justicia nunca va a ser justo si no tiene en cuenta los derechos de las victimas", finalizó.

Las víctimas de la Masacre de Flores

Aquella fatídica noche en la que el fuego envolvió en llamas la casa de Matías Bagnatto, murieron cinco personas: José Bagnatto, padre de Matías; Alicía Noemí Plaza, madre, Fernando y Alejandro, hermanos; y Nicolás Borda, un vecino que la noche del ataque se había quedado a dormir en ese hogar.

El hecho tuvo un sólo condenado, Fructuoso Álvarez González, pero a lo largo de tres décadas burló a la Justicia y amenazó varias veces al único sobreviviente.

En una entrevista que dio a MDZ el 13 de febrero de este año describió cómo era vivir con custodia y encerrado por el miedo que le provocaba la presencia de Fructuoso Álvarez González cerca y contó lo que sentía cada vez que tenía una novedad judicial del asesino: "Hace unos días atrás me llegó la notificación del juzgado de la liberación de este tipo, es decir, otra vez pasar por la misma situación que vengo pasando cada 6 meses, desde hace 11 años, porque pide salidas transitorias o extinción de pena, que es todo el abanico de oportunidades que le brinda nuestro código penal. En parte es mi indignación, no por él porque, lógicamente, va a pedir salir, pero sí por nuestra justicia que brinda todas esta cantidad de opciones a una persona que cometió semejante tragedia. Parecería que nadie piensa en las víctimas porque cada vez que sucede y llegan estas notificaciones de salidas transitorias de este individuo, yo tengo que estar encerrado, con custodia, y todo lo que implica psicológicamente pasar por esta situación a 29 años del incendio", recordaba.

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