Historias de vida

Vendía panchos en la playa, fundó un imperio turístico en la Patagonia y hoy abre restaurantes en Miami

Ismael Paez Britos creció en un pueblo de 300 habitantes. Comenzó vendiendo panchos en la playa, fue el fundador de Patagonia Rafting y presidente de la Asociación Argentina de Turismo Aventura. Casi muere cuando se cayó en el hueco de un ascensor y hoy se abre camino en el mundo gastronómico.

MDZ Sociedad
MDZ Sociedad viernes, 28 de abril de 2023 · 15:05 hs
Vendía panchos en la playa, fundó un imperio turístico en la Patagonia y hoy abre restaurantes en Miami
Ismael Britos, un aventurero nato.

La historia de Ismael Páez Britos recorre varios lugares en el mundo, todos paradisíacos. Nacido en 1971, hijo de un matrimonio uruguayo y el mayor de cuatro hermanos, Ismael es un apasionado del buen servicio y la hospitalidad.

Ismael comenzó en el mundo de los servicios a los 14 años, atendiendo un bar de gaseosas y panchos en la playa en Punta del Este, Uruguay, y de ahí no se detuvo nunca. Su infancia transcurrió en La Macana, un paraje de no más de 300 habitantes en el centro del país, donde la economía se sustenta en la ganadería. “Mis recuerdos de la infancia me llevan a la pesca en el arroyo, aventuras a caballo y sobre todo a vivir con los pies descalzos, una sensación tan linda y natural que nos transporta a lo más básico del ser humano, la libertad”, hace memoria Páez Britos.

Su madre insistía en mudarse para buscar oportunidades y así fue como apareció Punta del Este. Era el final de los ‘70 y el balneario estaba en plena transformación. Comenzaban a aparecer los primeros grandes edificios y toda esa inversión era un imán para los buscadores de oportunidades. Su padre se acomodó rápidamente en el ambiente gastronómico y Susana, su madre, era técnica en belleza, así que recorría a sus clientas casa por casa, para aprovechar al máximo los 4 meses de temporada.

El mundo de los servicios era una oportunidad para descubrir de a poco su vocación. Trabajó como bartender, carnicero, mozo, cocinero, panadero, repostero, aunque su verdadero descubrimiento estaba del otro lado del charco, en Argentina. La misma ambición de mejora y oportunidad para sus hijos llevó a esta familia a Buenos Aires, donde Ismael estudió la carrera de Administrador de Hoteles.

Ismael siempre siguió el instinto de su espíritu aventurero.

La historia sigue del otro lado del charco

Su recorrido por la Argentina comenzó en la Patagonia, lugar al que cuando llegó hacían -23 °C y donde conoció la nieve. “Fui al sur a hacer una pasantía por 40 días y me quedé 26 años”, explica Ismael. “Allá por el año ‘93, un amigo me llevó a hacer rafting al río Manso, donde la naturaleza y la adrenalina de la actividad me impactaron de tal forma que decidí hacerme guía y monté mi propia empresa, Patagonia Rafting”.

De esta manera, Paez Britos comenzó un largo trecho con idas, vueltas, buenas y otras no tanto. En el 2001, la empresa quiebra y decide dirigir su rumbo hacia España. “Partí a Barcelona con 70 dólares en el bolsillo y una tarjeta de crédito. En Bariloche quedó Silvina, mi esposa, con mis dos hijas más grandes. España me abrió la cabeza, descubrí que no solo se hacía rafting allí, sino que también canyoning, kayaking, hidrospeed, es decir, el río se explotaba al máximo”.

Para este punto, se había transformado en empresario, ya se había consagrado en el ambiente del turismo, era titular de una agencia de viajes de aventura, fundador de asociaciones locales y presidente de la Asociación Argentina de Turismo Aventura. Así fue como, reivindicando sus orígenes, decidió regresar a Punta del Este y a la gastronomía, como gerente del área de Alimentos & Bebidas en un resort. En esa misma ciudad realizó asesoramientos para mejorar la calidad de emprendimientos gastronómicos y se especializó en el área de la calidad de servicios.

Son muchas las experiencias que quedan en la retina cuando uno decide aventurarse, pero hay algunas que jamás se borran. “En el sur de Chile, cuando estaba corriendo el Futaleufú, uno de los ríos más fuertes del mundo, nadé por un rápido y casi no lo cuento, también estuve en terapia intensiva al caerme por el hueco de un ascensor a los 18. La vida te lleva y te trae, pero a mí me llevó varias veces al borde.”

Lo que la pandemia le dejó

Unos años después, y tras múltiples proyectos realizados, llegó el momento de tener su propio restaurante, por lo que con su hermano y socio abrieron Fonda del Aparcero, situado en el histórico barrio La Pastora, en Punta del Este, emulando a los bodegones del Río de la Plata. Este negocio fue un homenaje a su padre, quien se dedicó a la gastronomía por muchos años, que hace referencia a sus orígenes en Punta del Este. Pero como la vida sigue brindando oportunidades, tomaron también la concesión de La Cantina de Lobos, club deportivo que les permitió seguir brindando comida saludable y un excelente servicio.

"Llegó la pandemia y en el final del túnel apareció, Wayku, que me trajo a los Estados Unidos. Acá realicé la apertura de este fine dining restaurant en el corazón del ecléctico barrio de Wynwood, Miami, donde me he desempeñado como “General Manager". La incesante búsqueda de Paez Britos por crear espacios y sistemas de trabajo funcionales le permitió conocer culturas y destinos extraordinarios. Actualmente, se encuentra trabajando en la apertura de un restaurante que, sin lugar a dudas, será otra gran oportunidad para experimentar un mundo que tanto le apasiona.

Archivado en