Ley Lucio: ponen la lupa sobre la letra chica de la nueva norma
Como era de esperar, todo el arco político celebró la sanción, y algunos sectores aprovecharon para hacer cierto oportunismo, como se observó en la foto de la Vicepresidente Cristina Kirchner con los abuelos de Lucio Dupuy. Lucio, de 5 años de edad, fue asesinado por su madre y su novia luego de meses de torturas, humillaciones, golpes, abuso sexual y odio. Lucio fue asesinado por “odio de género”, como indicó su abuelo. Sus asesinas lo odiaban por ser varón, por ser niño y por ser hijo del padre a quien
despreciaban.
Gracias a la presión social y mediática, la Justicia que hizo oídos sordos al sufrimiento de Lucio no pudo obviar la investigación y posterior condena de sus asesinas. Sin embargo fue esa misma Justicia “con perspectiva de género” la que desoyó a la familia y dio la tenencia de Lucio a sus propios verdugos. Pareciera, por lo tanto, que la “Ley Lucio” es un motivo de celebración en la lucha contra la violencia y el abuso infantil. Sin embargo, como suele suceder en la política argentina, el oportunismo político, partidista e ideológico estuvo a la orden del día en la aprobación de este proyecto. Oportunismo que no deberíamos dejar pasar como ciudadanos.
El proyecto original de la “Ley Lucio” fue presentado por el Diputado por la Provincia de La Pampa Martín Maquieyra. Dicho proyecto (4902-D-2021), firmado por numerosos Diputados del PRO y con el aval de la familia paterna de Lucio, proponía una serie de herramientas de capacitación concretas para la prevención y detección temprana del abuso infantil, a saber:
- Pautas de alarma específicas e inespecíficas de las distintas formas de violencias, maltrato físico, negligencia, descuido o abandono, abuso sexual, abuso de poder, maltrato psicológico, etc.
- Obligatoriedad de la implementación de la Línea 102 en todo el país.
- Deber de los miembros de los establecimientos educativos y de salud, que tuviere conocimiento de la vulneración de derechos de los niños, de comunicar dicha circunstancia ante la autoridad competente bajo apercibimiento de incurrir en responsabilidad y falta grave por dicha omisión.
Sin embargo, ninguna de estas herramientas figura con contundencia en la ley sancionada. Es más, lo único que se propicia en dicha ley son recomendaciones, promoción de actividades de temática general, etc. ¿A qué se debe este cambio? A que la ley sancionada por unanimidad no toma el texto del proyecto original sino que es un calco textual de otro presentado en el 2022 por el Frente de Todos (5220-D-2022). Llama la atención que el mismo PRO y JxC se hayan desentendido no sólo del rédito político de su proyecto (lo que podría implicar oscuras negociaciones) sino que se haya tergiversado completamente el proyecto y la intención original.
¿En qué sentido? ¿Sabrán los abuelos de Lucio que en el Art. 5, Inc. D la ley aprobada por unanimidad manda “propiciar la perspectiva de género y diversidades”? La misma “perspectiva” que motivó el odio de género a Lucio. La misma “perspectiva” que llenas de orgullo militaban sus asesinas. La misma “perspectiva” devenida en ideología que ve al hombre como un victimario natural de la mujer, un “potencial violador” que odia a la mujer “por el hecho de ser mujer”. La misma ideología ha propiciado un odio y desprecio desmedido a los niños por nacer por el sólo hecho de ocultarse dentro de un útero.
Parafraseando a la ex Ministra de la Mujer, Elizabeth Gómez Alcorta, las asesinas de Lucio Dupuy son “dignas hijas del feminismo de género”. ¿No resulta cínico utilizar la Ley Lucio para imponer un adoctrinamiento ideológico con las ideas que motivaron la tortura y el asesinato justamente de Lucio? ¿No resulta llamativo que los autores originales del proyecto se hayan desentendido completamente de él? Se comprende que en un tema tan sensible y necesario todos aquellos Legisladores que no participaron de la redacción ni discusión del proyecto hayan acompañado.
Pero no se entiende por qué los autores aceptaron la modificación completa del proyecto y sus intenciones sin que sospechemos negociaciones de fondo; negociaciones a las cuales la “oposición” nos tiene acostumbrados. Sin embargo, lo que más tristeza, impotencia y rabia da es que se haya impuesto una vez más, y por ley, la ideología de género. Los Diputados y Senadores tenían la oportunidad de encontrar una solución, pero no entendieron que la violencia contra Lucio no fue el simple capricho de dos delincuentes sino la consecuencia práctica de una ideología de odio.
Las perspectivas son puntos de vista de la realidad, mientras que las ideologías son explicaciones cerradas de la misma. Si la única perspectiva admitida es la que define “el género como construcción cultural” y requiere de la fuerza de la ley para imponerse, es entonces una ideología con pretensiones hegemónicas. Y sus efectos dañinos están a la vista. Ojalá no haya un solo Lucio más. Ojalá la Justicia, que obró acorde en la condena a sus asesinas, sane también de la misma ideologización que le impidió ser imparcial en un principio, y recupere los criterios razonables que permitan llegar a tiempo y hacer una real y efectiva prevención. No necesitamos una “Justicia con perspectiva de género” sino una Justicia que vele por la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos.
* Martin José Vergara, Magíster en Políticas Educativas - miembro de Ciudadanos (@arciudadanos)
El autor es graduado en la Universidad Torcuato di Tella con un trabajo de tesis titulado "Políticas de educación sexual. Análisis de la perspectiva de género desde una educación democrática".

