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Es mendocina, autodidacta y enseña a los presos a diseñar con descartes

Sofía García descubrió su verdadera pasión después de comprar -porque era una oportunidad que no podía dejar pasar- una máquina de coser industrial. Lanzó su marca de accesorios sustentables y fue la única mendocina en la última edición del Sello del Buen Diseño.
Sofía García, alma mater de CHamama, la firma mendocina reconocida con el Sello del Buen Diseño
Sofía García, alma mater de CHamama, la firma mendocina reconocida con el Sello del Buen Diseño

"Siempre estuvo en mi familia el deseo de hacer" dice Sofía García y acota: "Somos habilidosos: mis padres tienen un proyecto en el que hacen materas de cuero y mi papá fue luthier en una época. Todos tenemos algo del arte y la creatividad". De alguna manera, siente que ese don que tiene para hacer cosas con las manos debe ser puesto al servicio de los demás.

A los 31 años y a pesar de haber estudiado enología y no diseño, ella ha logrado destacarse como creadora. Tiene un emprendimiento. Chamama, que le permite materializar su amor por la tierra en accesorios hechos con descartes. Además, da talleres en las cárceles y trabaja en un proyecto para que los presos puedan vender los productos que realizan. 

Chamama fue premiada con el Sello del Buen Diseño por sus productos de blackout reciclado. Foto: Gentileza Sofía García

Aunque Chamama comenzó a gestarse hace poco menos de una década cuando Sofía reciclaba caucho y tetrabrik, recién tomó forma como tal en 2019. "Tenía un emprendimiento que se llamaba Punto cruz y ese año logré comprarme una máquina industrial. Con la marca anterior participé en Puro Diseño en 2012 y a partir de un contacto que hice ahí tuve la oportunidad de trabajar en el Festival Raíz en Tecnópolis dando talleres para enseñar a reciclar con las técnicas que uso", cuenta. Entonces, nacieron sus hijas y el diseño pasó a un segundo plano.

Sin embargo, la pasión la tiraba. Y cuando en 2019 tuvo la oportunidad de comprar una máquina de coser industrial no lo dudó. "Después vino la pandemia, cerramos la vinoteca que teníamos con mi expareja porque no la pudimos sostener y ahí me dediqué a pleno al proyecto de accesorios, a explorar materiales y posibilidades", explica Sofía. 

Chamama fue premiada con el Sello del Buen Diseño por sus productos de blackout reciclado. Foto: Gentileza Sofía García

"Me parece interesante reciclar", repite una y otra vez la emprendedora mendocina que fue reconocida con una mención especial de Sello del Buen Diseño y que será parte de la próxima edición de Puro Diseño junto a otras siete firmas de la provincia que ya han sido seleccionadas. "Tiene que ver con el cuidado del medio ambiente y también es un aspecto más para pensar en el consumo y el descarte", explicita al tiempo que reconoce que la circularidad es una característica a la que su marca no podría renunciar. 

Talleres en las cárceles y un proyecto para recuperar valores

"Estoy dando talleres en cárceles desde el año pasado. Me contrataron del Ministerio de Economía para dar capacitaciones textiles en Almafuerte y Boulogne sur Mer. Comparto mi experiencia, les muestro cómo hacer lo que hago (y otras cosas) con el objetivo de transmitir el camino que yo hice. Les enseño a los chicos a usar las máquinas, además de compartir con ellos sobre telas y texturas, siempre con el concepto del reciclado", cuenta y sigue: "Esta búsqueda tiene que ver principalmente con el cuidado del medioambiente pero también con la economía del producto: lo que se ahorra en material se puede invertir en maquinaria y mejores salarios". 

Sofía da talleres de diseño en cárceles mendocinas. Foto: Gentileza Sofía García

Mientras estaba en Buenos Aires, a donde viajó para recibir su mención, se enteró de que este año continúan los talleres en las cárceles y eso la llenó de emoción ya que le permitirá dar un paso más en el proyecto que tiene en mente: que las personas privadas de la libertad que asisten al taller puedan comercializar sus accesorios. "La idea es cerrar con un proyecto, que cada uno de los chicos pueda armar su propuesta"

Un requisito para acceder al taller es que las personas tengan prevista su salida dentro de los próximos dos años. "Actualmente los chicos pueden vender pero con un intermediario afuera. Estamos haciendo una movida para poder vender las cosas que los chicos producen y mostrar qué pasa dentro de los penales", comenta y sigue: "Queremos que les quede dinero a los chicos, que tengan un incentivo. Esto es importante porque, si no lo tienen, salen a la vida sin nada y vuelven a robar. Queremos que esto los ayude a reinsertarse en la vida". 

Sofía da talleres de diseño en cárceles mendocinas. Foto: Gentileza Sofía García

Andrea estaba en un penal, pasó por el taller y al recuperar la libertad cuando cumplió su condena lanzó un emprendimiento en el que recicla blackout en accesorios. "Ella trabaja por su cuenta con una máquina que le conseguimos y ha estado feriando conmigo", dice Sofía.

Adelanta que tiene un sueño que espera materializar pronto: desarrollar un ítem que sea producido por los presos. "Es complejo porque el manejo del dinero en los penales es difícil y no quiero perjudicar a los que trabajen en la producción, pero tengo la esperanza de lograrlo", afirma. 

Sofía da talleres de diseño en cárceles mendocinas. Foto: Gentileza Sofía García

Crear espacios de producción e intercambio para crecer

"Empecé haciendo cosas de caucho y era mortal para mis manos. Ahora, con mi marca ya corriendo, me doy cuenta de que estoy haciendo un muy buen producto. Me cuesta aceptar que estoy haciendo algo bien, algo lindo, algo que suma por todos lados", reflexiona al tiempo que se le dibuja una enorme sonrisa. En el camino hubo mucho aprendizaje: tuvo que explorar materiales, técnicas y aprender de negocios. "Aprendí a coser con mi máquina industrial el caucho y ahora estoy dando talleres. Es un montón", detalla. 

Un día, por casualidad, se cruzó con un rollo de blackout y comenzó a explorar ese material. "Salía de mi casa y ví un montón de bolsas de consorcio con descartes: eran rollos de blackout, toqué el material y pensé que tenía mucho potencial. Me llevé uno de esos rollos de descartes y empecé a probar cómo funcionaba", recuerda. Entonces, se abrió un mundo nuevo y ese insumo se convirtió en el protagonista de Chamama

Chamama fue premiada con el Sello del Buen Diseño por sus productos de blackout reciclado. Foto: Gentileza Sofía García

Desde hace un tiempo tiene un local con otras emprendedoras mendocinas en Patio Lorenza. Trabaja con una costurera, Emilia Jadille, que se convirtió en su mano derecha. "Yo hago la parte estética y los fuelles y ella hace el ensamble final, la terminación del producto", relata con la certeza de que fue fundamental crear espacios de intercambio que funcionaran para ambas.

Mientras tanto, avanza en el plan de concretar ventas mayoristas y prepara el stock para viajar a Puro Diseño, una feria que sirve tanto como vidriera para darse a conocer como lugar de ventas. "Ya somos 8 las mendocinas seleccionadas para la feria y estamos viendo si conseguimos ayuda del Gobierno porque desde hace años que la provincia no tiene stand", comenta y agrega: "En Mendoza hay un montón de potencial pero cada una está en la suya. Recién ahora nos estamos juntando". 

Chamama fue premiada con el Sello del Buen Diseño por sus productos de blackout reciclado. Foto: Gentileza Sofía García

Enseguida, pone en palabras otro de los sueños que espera concretar pronto: armar un taller que sea un lugar de producción y de encuentro, donde puedan convivir distintas emprendedoras. "Me gustaría avanzar con un proyecto más social: abrir un taller donde podamos producir para otras personas también. El único concepto sería reciclar, reusar. Me gustaría tener un espacio donde se pueda ir a producir, a vender, a charlar. Quisiera que haya otras diseñadoras que puedan ser parte de eso también", confiesa.
 

Sofía da talleres de diseño en cárceles mendocinas. Foto: Gentileza Sofía García