Rescatando del olvido a los hombres y mujeres de Malvinas
Luego de haber leído un libro sobre la historia del Regimiento de Granaderos a Caballo, quería saber más de lo que había sido de la vida de quienes acompañaron a San Martín, sobre todo que había ocurrido luego de su regreso a Buenos Aires sin un recibimiento oficial u homenaje. Hasta el mismo presidente Rivadavia ordenó disolver el Regimiento que había liberado medio
continente. Fue recién Roca durante su segunda presidencia quien decreta su recreación en 1903. Así la historia y la vida de estos valientes fue abandonada, omitida y postergada, y poco llegaba de ellos hasta nuestros días.
Lamentablemente me quedaría por siempre postergado el conocer un poco más sobre ellos. La última epopeya bélica de nuestro país fue Malvinas, y los que tuvieron la posibilidad de volver hoy se encuentran vivos entre nosotros. ¡Qué gran oportunidad para poder conocer en persona a aquellos protagonistas de los hechos! Los “cómo” y “porqué” son análisis de otra índole. Nos solemos deslumbrar y emocionar con historias de guerreros lejanos a nosotros en el tiempo y la distancia. Desde vikingos a soldados de alguna otra nación (hasta mercenarios) combatiendo por ejemplo por países de Asia que a muchos de nosotros nos costaría identificar en el mapa y con los colores de sus banderas.
Foto: JDS.
Sin embargo, cerca de nosotros caminando las mismas veredas, yendo por los mismos lugares, podemos estar junto a los protagonistas de aquel momento histórico de nuestro país en 1982. No son robots ni semidioses, muchos son héroes de carne y hueso. Algunos ni siquiera militares de profesión que lucharon con valentía, honor y que salvaron la vida de compañeros y jefes aun al riesgo de perder la propia. ¡Los reconoce el mismo enemigo ocasional durante la guerra y el mundo entero! Así el caso por ejemplo del conscripto Esteban Tries quien junto a dos compañeros salvaron la vida de su Sargento herido, al mejor estilo de las películas de Hollywood, pero con una diferencia: fue 100% real, la sangre era verdadera y los disparos también.
Foto: JDS.
El sargento se llama Manuel Villegas, pudo volver de la guerra y compartir la vida con quien era en esos días de combate su pequeña hijita, aquella a quien tenía agarrada en su mano en una foto y le pedía a su soldado Esteban que le dijera que la amaba sino volvía. En el momento del combate lo quebró el no poder volver a darle un fuerte abrazo, de rodillas esperándola en el regreso a su casa. Lo recuerda hoy, y el nudo que se le hace en la garganta dura un instante eterno. Porque Manuel, militar de profesión, pensaba que la herida mortal que había recibido no le permitiría volver y ordenaba a sus soldados que no arriesgaran la vida
por él. Años después de la guerra Manuel manejó un taxi. Quizás, sin darte cuenta, compartiste un viaje con el sin saber quién era o lo que había hecho en la guerra.
Foto: JDS.
Durante años, Hugo el “Oso” Herrera como lo conocen sus amigos de la Fuerza Aérea luego de retirado fue sereno de las oficinas de LADE, así que viajaba en tren y colectivo de noche para llegar a su trabajo, y volvía por la madrugada a su hogar en el gran Buenos Aires. Quizás pasó a tu lado, y no sabías quién era. Javier Ramos terminaba el secundario, y luchó también en Malvinas. Jura al día de hoy que daba la vida por su jefe (Montalvo), y que hoy volvería si lo llamasen. Luego de la guerra se casó y tuvo dos hijos. Uno podría cruzarse con él en reuniones de padres de algún colegio, u ocasionalmente en algún trabajo, así como yendo a hacer las compras o en algún partido de fútbol, y pasaría a nuestro lado sin saber que es uno de los protagonistas, como uno más de los que participaron en el conflicto del Atlántico Sur en 1982.
Hay cientos como Esteban, Manuel, Hugo o Javier… También tenemos Silvias o Marías (sí, también hubo mujeres que participaron en la guerra). Y así caminan entre nosotros, muchos pasan desapercibidos aun hoy, a poco de cumplir 41 años de aquella guerra.
Porque la guerra les dolió, pero más les duele la posguerra. Aquella que con un manto de intereses quiso avergonzarnos de quienes somos y de quienes fueron a pelear contra una potencia que hacía casi 150 años nos había arrebatado un pedazo de nuestro suelo.
Foto: JDS.
Porque no se consideran héroes, aun habiendo realizado actos de extraordinaria valentía. Proba, hace la pregunta si se consideran héroes, te van a responder que héroes son sus hermanos que quedaron custodiando las islas Malvinas por la eternidad. Pasaron más de 40 años, muchos que pudieron volver hoy ya no están con nosotros. Muchos siguen siendo desconocidos. Seguramente en tu barrio, pueblo o ciudad conozcas un Veterano de Guerra de Malvinas. Que no les pase el tiempo, el tuyo y el de él. No lo olvides. Porque los únicos héroes que mueren son aquellos que se olvidan.
Este 2 de abril es una nueva oportunidad para dejar de lado la tentación tan común de juzgar o criticar, y tratar como realmente merecen a los hombres (y algunas mujeres) que llevan –por siempre y con honor– las heridas de la guerra.
* Juan Francisco de Sousa es director de Ediciones Argentinidad y miembro del Instituto Nacional Newberiano.


