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El sorprendente descubrimiento de científicos argentinos que podría arrojar luz sobre el origen de la vida

Un estudio realizado por investigadores del Conicet y de la CNEA, en conjunto con otras instituciones extranjeras, arrojó resultados que plantean la posibilidad de que la vida en la Tierra pueda haber tenido un origen extraterrestre.
Un estudio realizado por investigadores especialistas en biología, geología y astrofísica del Conicet y la CNEA arrojó resultados que podrían explicar el origen de la vida en la Tierra. Foto: EFE
Un estudio realizado por investigadores especialistas en biología, geología y astrofísica del Conicet y la CNEA arrojó resultados que podrían explicar el origen de la vida en la Tierra. Foto: EFE

El origen de la vida en la Tierra abre la puerta a diversas teorías que plantean la respuesta a esta interrogante desde diferentes interpretaciones, y que han sido objeto de debate y especulación desde hace décadas. Ahora, un estudio realizado por investigadores especialistas en biología, geología y astrofísica del Conicet y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto a científicos extranjeros, arrojó resultados que plantean la posibilidad de que la vida en la Tierra pueda tener un origen extraterrestre.

Entre los resultados de la investigación, que fue publicada en la prestigiosa revista Astrobiology, los científicos  hallaron evidencia experimental de que los cristales de sal de halita, que se encuentran en ambientes hipersalinos, depósitos sedimentarios de la Tierra, Marte y en meteoritos, podrían proteger a microorganismos de las condiciones letales para la vida, como el vacío y la radiación ultravioleta de vacío que se encuentran en el espacio extraterrestre.

En este sentido, la investigación del equipo liderado por Ximena Abrevaya, astrobióloga y doctora en Ciencias Biológicas, se enfocó en emular en el laboratorio el proceso natural en el que los microorganismos quedan atrapados en los cristales de halita. Para eso, utilizaron dos tipos de microorganismos, una archaea halófila y una bacteria radiotolerante al UV, y compararon los resultados con muestras de microorganismos que no contaban con la protección de los cristales.

Para comparar los resultados, se realizó el mismo proceso con otro tipo de cristal que no proporcionaba protección a los microorganismos. Luego, las muestras se sometieron a niveles de vacío y radiación ultravioleta similares a los que se encuentran en el espacio interplanetario, utilizando un acelerador síncrotron.

Científicos hallaron evidencia experimental de que los cristales de sal de halita, existentes en ambientes hipersalinos (depósitos sedimentarios de la Tierra, Marte y en meteoritos), podrían proteger a microorganismos de las condiciones letales para la vida. Foto: Conicet

Los resultados fueron sorprendentes. Los microorganismos que estaban atrapados dentro de cristales de halita mostraron niveles de supervivencia significativamente superiores a los que no estaban protegidos. Esto sugiere que los cristales de halita podrían haber proporcionado protección suficiente para que los microorganismos sobrevivieran al viaje a través del espacio interplanetario. Además, se encontró que la halita funciona como estructura de preservación de microorganismos, ya que se han descubierto microorganismos atrapados en cristales de halita de hace cientos de millones de años.

Además, partir de varios estudios se descubrieron  microorganismos atrapados en cristales de halita del período Pérmico (comprendido entre 299 millones de años y 251 millones años atrás) y del Triásico (entre 251 millones de años y 201 millones de años atrás). Lo que, según Abrevaya, “sugiere que la halita podría funcionar como estructura de preservación de microorganismos”.

Los expertos realizaron esta investigación en el marco de un proyecto interdisciplinario en el que participaron especialistas en biología, geología y astrofísica del Conicet, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y científicos de diversos países como Austria, Brasil, España, Chile y Suecia.

Ximena Abrevaya, Paula Tribelli, Oscar Oppezzo, María Eugenia Varela y Martiniano Ricardi. Foto: Conicet

También formaron parte del equipo de investigación Paula Tribelli, del Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN, CONICET-UBA); Oscar Oppezzo, de CNEA; María Eugenia Varela, del Instituto de Ciencias Astronómicas de la Tierra y del Espacio (ICATE-CONICET) quienes junto a Abrevaya integran el Núcleo Argentino de Investigación en Astrobiología – “Astrobio.ar”, y  Martiniano Ricardi, del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIByNE-CONICET).

Abrevaya, investigadora del Conicet en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), dependiente de la UBA y del Conicet, señaló que hasta el momento no es posible comprobar si sería factible un evento de estas características para explicar un origen extraterreste de la vida en la Tierra, pero remarcó que el trabajo experimental realizado por este equipo de investigadores "da indicios de que los cristales de halita son estructuras que pueden otorgar protección a formas de vida microscópicas frente a algunas de las condiciones que se encuentran en el medio interplanetario y constituye información científica valiosa, por ejemplo, en función de la hipótesis de la Litopanspermia”.

La Litopanspermia plantea la posibilidad de que un tipo de vida microscópica podría haberse originado en otro planeta y simplemente haber viajado para dar lugar a la vida en la Tierra. Esto se da en contraposición a la hipótesis que plantea el origen vital en la Tierra como consecuencia de una organización cada vez más compleja de moléculas inorgánicas y luego orgánicas.