El insólito descubrimiento de una pintura que resultó ser una obra maestra y sorprendió al mundo entero
Una impresionante obra de arte fue descubierta después de años de estar oculta detrás de una puerta en una casa familiar. La pintura, que resultó ser una pieza valiosa del pintor flamenco del siglo XVII, Pieter Brueghel el Joven, fue subastada en París y alcanzó la cifra 780.000 euros (845.000 dólares).
La pintura, titulada L’Avocat du village ('El abogado del pueblo'), considerada por los expertos como "excepcional", es una de las obras más grandes conocidas de Brueghel, con una altura de 112 cm y una anchura de 184 cm. Sorprendentemente, la pintura no era conocida en el mundo del arte y había permanecido en posesión de la familia desde el siglo XX, considerada falsa por los propietarios durante mucho tiempo. El descubrimiento se dio en diciembre pasada en una casa familiar ubicada en el norte de Francia.
La familia, que desea mantener su anonimato, había solicitado una valoración de su casa a los subastadores Daguerre Val de Loire, liderados por Malo de Lussac. Sin embargo, en lugar de eso, encontraron una obra maestra escondida detrás de una puerta en la sala de televisión. La familia estaba sorprendida de que una obra de tal importancia estuviera prácticamente a la vista, sin que le prestaran atención.
De Lussac describió el descubrimiento como una de las mayores sorpresas de su carrera y reveló que Brueghel el Joven no había usado una de las composiciones de su padre para esta pintura, como solía hacer, sino que trabajó el popular tema del abogado del pueblo. Los expertos en arte han estimado que la obra fue pintada entre 1615 y 1617 y representa una escena caótica dentro de la oficina legal del abogado en una comunidad rural, con los aldeanos haciendo fila y muchos acarrean regalos, como huevos y aves de corral.
Pieter Brueghel el Joven nació en Bruselas en 1564 y fue uno de los artistas más importantes del Renacimiento flamenco. Era famoso por sus detallados retratos animados de la vida en los pueblos y sus representaciones fantásticas de la vida en el submundo y escenas grotescas, lo que le valió el apodo de "Brueghel infernal".

