Impactante descubrimiento en Suiza durante una excavación subacuática: qué hallaron
El descubrimiento se produjo durante trabajos subacuáticos en el puerto de Steckborn, en Suiza, y permitió recuperar una pieza casi intacta de alrededor de 2800 a. C.
El descubrimiento apareció bajo sedimentos del puerto de Steckborn, una zona vinculada desde hace décadas a antiguos asentamientos sobre pilotes.
Canton ThurgauA veces, una obra de rutina termina abriendo una puerta al pasado. Eso fue lo que ocurrió en Suiza, donde un descubrimiento arqueológico sorprendió a los especialistas durante tareas previas de dragado en el puerto de Steckborn, sobre el lago de Constanza. Allí, bajo el agua y entre sedimentos acumulados, un equipo de buzos encontró un hacha neolítica con un estado de conservación poco frecuente.
La pieza fue localizada en el marco de una excavación controlada realizada por la Oficina de Arqueología del cantón de Turgovia. El área intervenida abarcó unos 50 metros cuadrados y contenía capas de marga lacustre, limo y restos de antiguos asentamientos. Entre pilotes de madera, huesos de animales, fragmentos de cerámica y otras herramientas de piedra, los arqueólogos recuperaron el objeto que terminó convirtiéndose en el centro del descubrimiento.
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Según la datación por radiocarbono, el mango de madera del hacha tiene una antigüedad cercana a 2800 a. C., es decir, unos 4.800 años. El detalle más llamativo para los especialistas es que el mango, hecho de fresno, se conservó de manera excepcional gracias al ambiente húmedo y pobre en oxígeno del fondo lacustre, una condición que puede proteger materiales orgánicos durante milenios.
La hoja, en tanto, fue elaborada con prasinit, una roca metamórfica muy resistente asociada a la región alpina. Los investigadores sostienen que las comunidades prehistóricas de Steckborn probablemente no obtuvieron ese material a través de largos traslados por los Alpes, sino en depósitos glaciares cercanos. Para los arqueólogos, ese dato refuerza la idea de que esos grupos conocían muy bien su entorno y sabían aprovechar los recursos disponibles en la zona.
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Un descubrimiento milenario
El descubrimiento también vuelve a poner el foco sobre las antiguas comunidades lacustres de los Alpes, famosas por sus viviendas construidas sobre pilotes. La UNESCO recuerda que estos asentamientos prehistóricos, levantados entre aproximadamente 5000 y 500 a. C. en bordes de lagos, ríos y humedales, constituyen una fuente clave para estudiar la vida cotidiana, la agricultura temprana y la relación entre esas poblaciones y su ambiente. De los 111 sitios reconocidos en este conjunto patrimonial, 56 están en Suiza.
En ese contexto, el hacha no es solo una herramienta antigua. Para los especialistas, ayuda a reconstruir tareas esenciales de aquellas sociedades, desde el trabajo con la madera y la construcción hasta la gestión del bosque en torno a los poblados. Después de su recuperación, la pieza fue restaurada en laboratorio y, apenas un año más tarde, quedó incorporada a la exposición permanente del Museo de Arqueología de Frauenfeld.
Así, el descubrimiento de Steckborn confirma algo que la arqueología europea conoce bien, pero que cada hallazgo vuelve a demostrar: incluso una intervención técnica aparentemente menor puede sacar a la luz capítulos enteros de la historia humana cuando existen controles patrimoniales adecuados. En este caso, lo que emergió del fondo del lago fue una herramienta concreta, hecha por manos humanas hace casi cinco milenios, que todavía tiene mucho para contar.


