La herramienta educativa que Mendoza pregona para mejorar la lectura
En la semana que culminó, los casi medio millón de niños, niñas y adolescentes que asisten a las escuelas del nivel primario y secundario de Mendoza demostraron en el aula su capacidad para leer un texto de manera ágil y con la adecuada expresión a la hora de traducir grafemas en fonemas. Se trató de la primera instancia dentro del plan aplicado por el gobierno escolar con el objetivo de contar con un parámetro de seguimiento en relación al aprendizaje logrado por los alumnos/as en este aspecto de base para cualquier aprendizaje.
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Desde 2021, tras los peores momentos de la pandemia de covid, el atraso educativo implicó metodologías y aggiornar currículas. En Mendoza, una de las decisiones fue aplicar herramientas que en las escuelas se fueron replicando con resultados disímiles según su realidad. En ese año, la Dirección General de Escuelas (DGE) buscó mejorar la capacidad lectora de los/las alumnos a través de la implementación del Programa de Fluidez Lectora, mediante el cual se buscó que de manera transversal en las diferentes materias, la lectura de textos y los ejercicios relacionados a su comprensión tuvieran mayor presencia en el día a día.
Así, durante ese año, el censo destinado a saber en qué estado de alfabetización estaban los estudiantes se realizó dos veces con resultados preocupantes que se extendieron hacia el año siguiente. En 2022, las mediciones arrojaron que al menos tres de cada diez alumnos/as de tercer grado había demostrado un nivel "crítico" al momento de leer.
Mejora que busca profundizarse
Silvina Del Pópolo, directora de Planificación de la Calidad Educativa de la Dirección General de Escuelas (DGE) detalló que a fines de ese año, ese 30% de niños y niñas que presentó profundas dificultades para leer un texto simple de manera fluida, bajó al 12%. "Los datos nos dicen que ha habido una mejora sostenida en este aspecto; sin embargo es muy importante continuar con el trabajo que han llevado adelante los docentes en las aulas para lograr este objetivo. La idea siempre es poder afianzar este proceso que sabemos, no es sencillo pero que se puede lograr", expresó la funcionaria y adelantó que los resultados de este último censo de fluidez lectora estarán a más tardar en mayo.
Los indicadores que se tienen en cuenta a la hora de "tomar el pulso" a la forma en que leen los niños y niñas son dos: uno es el que tiene que ver con el reconocimiento de las palabras y el segundo está ligado al proceso que el cerebro tiene que activar para expresar en palabras aquello que se percibe a través de la vista. Pero además, la prueba permite conocer el nivel de expresión logrado. Las pausas, ritmos y expresiones marcadas por los signos de puntuación existentes en el texto se suman entre esos elementos, en tanto que el nivel de complejidad del texto a utilizar como marco está adaptado a las diferentes edades. El tercer grado de la escuela primaria y el primer año de la secundaria son los dos sobre los cuales ha apuntado con mayor intensidad este censo; sin embargo, los ejercicios que sirven de guía están destinados a todo el sistema primario y secundario.
Lectura para fomentar el aprendizaje
La metodología de seguimiento implementada por la DGE coincidió con el Mes de la Lectura en Voz Alta, una iniciativa que también está apuntada a fomentar el momento de la lectura en las aulas. Por todos estos antecedentes, desde el área destacan que Mendoza se ubicó como una de las elegidas en plano nacional en el marco de la Cumbre Mundial de Alfabetización, que se realizó en Oxford (Inglaterra), entre el 2 y el 4 de abril y cuyo lema fue "Abogar, defender y educar sobre la importancia vital de mejorar los niveles de alfabetización en todo el mundo".
En el interior de las escuelas de la provincia, las opiniones de docentes, madres y padres son múltiples. Hay maestras que destacan que las dificultades para los niños y niñas logren leer de manera ágil y con las expresiones adecuadas para poder comprender un texto son múltiples. Apuntan que muchas veces saltan a la vista las carencias (materiales, afectivas y de acompañamiento) que los niños y niñas viven desde su propio hogar.

"Los chicos no están aprendiendo a interpretar; tampoco pueden escribir de manera correcta las palabras y mucho menos leer con agilidad", expresó con preocupación una maestra de segundo grado de una escuela primaria de ciudad, que prefiere resguardar su identidad. A la hora de demostrar su habilidad lectora, muchas veces se presentan situaciones muy dispares, alerta otra docente: "Tenemos chicos que han logrado aprender a leer pero no todos están dispuestos a leer frente a sus compañeros porque se sienten inhibidos", destacó. Es el caso que menciona Julieta mamá de Luciana (7). "Mi hija es muy tímida, ella ha avanzado en su aprendizaje de la lectura; en casa lee muy bien, pero si se siente expuesta se pone nerviosa y no puede leer frente a los demás", señaló la mamá al referirse a la evaluación de seguimiento que implica aplicar el censo dentro de las aulas.
Sobre el tema, Carolina Sendra, docente que además tiene a cargo un taller de lectura dedicado a niños y niñas que funciona en Maipú, las consultas de padres y madres relacionadas a la evaluación de lectura en las escuelas han sido notorias en la última semana. "He recibido numerosas consultas de familias porque sus hijos no llegan a cumplir con el objetivo de leer en un minuto. La utilización de un cronómetro y la exposición frente a sus compañeros es uno de los temas que han generado preocupación entre los niños, cuando en realidad el momento de la lectura debe ser un disfrute", aportó Sendra y recomienda que es importante que dentro de esa instancia de apliquen otras estrategias que permitan aplicar modalidades más asertivas, sobre todo para los niños más pequeños.
La velocidad ¿es importante?
En el mismo sentido, desde la DGE aclararon que en realidad, la idea de medir la velocidad de lectura tiene que ver con conocer el estado de fluidez lectora de los/as estudiantes, de manera de obtener una impresión del nivel logrado para llegar a comprender los textos. "Es un primer escalón; no es el único pero sí es importante poder leer de manera corrida porque es la única forma en que se puede llegar a decodificar bien una idea", detalló Del Pópolo y aclaró que "la velocidad a la hora de leer es un indicador, una luz de alerta". Justamente, en el nivel secundario, las falencias de los/las alumnos/as a la hora de comprender consignas se hizo evidente en las pruebas Aprender 2021. "La idea es que la lectura no sea una carrera, sino que los chicos puedan aprender a leer con naturalidad y comprender lo que está en el texto", resaltó la funcionaria y remarcó la importancia del acompañamiento familiar en este proceso.
"La idea es que disfruten de la lectura, que se realice en un ambiente de cariño. Es muy importante leer con los niños en casa, a todos nos gustan que nos lean un relato, una historia; esto ayuda mucho a enriquecer el vocabulario, inclusive desde los primeros años de vida y en la gestación. El nutrir la palabra desde el lenguaje es de vital importancia desde las primeras etapas", profundizó De Pópolo y recordó que desde la DGE están disponibles propuestas accesibles para fomentar la lectura en casa, como por ejemplo, la Biblioteca virtual "Leamos Juntos".

