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Pésaj: la liberación y el respeto a la dignidad humana

Este año, la festividad judía Pésaj comenzó la noche del miércoles 5 de abril por la noche y finaliza la tarde del jueves 13 de abril. En el calendario hebreo, transcurre entre el 15 y 22 del mes de Nisán. El Gran Rabino Isaac Sacca, reflexiona en MDZ.
Pesaj, conmemora la salida del pueblo hebreo, liderado por Moisés, desde Egipto hasta la tierra prometida. Foto: Gentileza: Barkojba
Pesaj, conmemora la salida del pueblo hebreo, liderado por Moisés, desde Egipto hasta la tierra prometida. Foto: Gentileza: Barkojba

Pésaj rememora los sucesos narrados en el libro del Éxodo del Pentateuco: la llegada de los hijos de Israel a Egipto, la esclavitud y los trabajos forzados a manos del tiránico faraón y la salida milagrosa gracias al accionar divino. Con Moisés a la cabeza, los israelitas se enfrentan a sus opresores y alcanzan la libertad. En Pésaj, se nos llama a sentirnos como si nosotros mismos hubiéramos sido esclavos en Egipto: el objetivo es que empaticemos con los oprimidos y comprendamos su dolor y su sufrimiento.

Estos sentimientos deberían llevarnos a actuar para acabar con las injusticias y ennoblecer a la humanidad mediante la bondad y la misericordia. El séptimo día de Pésaj, el pueblo de Israel cruzó el Mar de los Juncos. Ocurrió un milagro y los opresores, quienes perseguían tenazmente a los esclavos recién liberados, se ahogaron en el mar. Si bien el pueblo de Israel estaba extasiado por la liberación del injusto opresor, los sabios judíos del Midrash comentan que Dios aleccionó a los ángeles para que no se sumen en una celebración.

El séptimo día de Pésaj, el pueblo de Israel cruzó el Mar de los Juncos. Foto: Youtube.

Por ello, en el séptimo día de Pésaj, a diferencia de los otros días de la festividad, los judíos leemos un cántico de alabanza incompleta, sin bendición. Esas palabras de los sabios judíos son la lección más importante de la historia al pueblo de Israel y a la humanidad: no debemos estar felices con la caída de otro ser humano. No existe redención auténtica si perdura en los corazones el deseo de venganza contra el opresor. Por más justificados que parezcan, no son aceptables ni el rencor ni la venganza.

La verdadera redención llega cuando nos liberamos de los malos sentimientos contra nuestro enemigo u opresor. La justicia debe ser aplicada con misericordia y amor. Aplicar esta lección a nuestra vida personal y colectiva puede hacer que maduremos y encontremos nuevas formas de solucionar los conflictos.

* Por Isaac Sacca, Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires y Presidente de la Organización Menora.