Sin útiles ni calzados, cientos de niños se quedan sin poder ir a la escuela
Que en Argentina más de la mitad de la población infantil sufra las consecuencias de la pobreza y presente carencias materiales de tipo multidimensional, no es una problemática que pase desapercibida en el plano educativo. Hoy, 66% de los niños y niñas en el país están privados de sus derechos básicos, viven en condiciones de precariedad extrema, no tienen una vivienda o un baño adecuado y ni siquiera el agua que consumen es segura. Son los pequeños, que privados de gran parte de las condiciones necesarias para crecer y desarrollarse con plenitud, van quedando al margen del sistema, con el agravante de no contar con una nutrición adecuada como producto de esas mismas condiciones.
Para este año lectivo, el Gobierno Nacional estipuló un cambio en el sistema educativo en todo el país. Se busca que en la primaria haya una hora más de clase y la idea es reforzar y acompañar el desarrollo de un recurso básico y elemental para la vida: aprender a expresarse e interpretar ideas. Paradójicamente, en el mismo escenario, una gran cantidad se va quedando sin siquiera los recursos básicos y elementales para poder al menos, asistir a la escuela. La brecha educativa también se hace presente en el sistema estatal, justamente, el que debería abogar para que nadie se quede privado de acceder a este derecho básico.
Quienes trabajan desde el compromiso social para colaborar con las familias que más necesitan, aseguran que en este inicio del año lectivo han visto cómo los niños y niñas se quedan sin poder empezar la escuela o retomarla porque ni siquiera tienen un calzado para vestirse o porque en su familia la prioridad es poder llegar al final del día con algunos pesos para poder comer algo. En Mendoza hay pequeños que no solo están privados de tomar un vaso de leche o bañarse a diario, sino que no pueden aún reencontrarse con su maestra y compañeros. No tienen cuadernos, guardapolvo, ni mochila o colores. Mucho menos zapatillas o una cartuchera.
Urgencia extrema
Paola González, fundadora del merendero y comedor "Yo sí te creo", que desde hace años colabora con decenas de familias del barrio San Martín y aledaños, destaca que el hambre y las necesidades de todo clase se incrementaron aún más. "Además de hambre, vemos que los chicos tienen carencias de toda clase. De los 200 a los que queremos llegar con ropa, alimentos y útiles escolares hay al menos 70 que no tienen nada para poder ir a la escuela", explica en el marco de la campaña solidaria que ha decidido llevar adelante por esta casusa y a través de la cual solicita la colaboración de todos los mendocinos.
"Todo suma; los chicos necesitan calzados en buen estado, útiles, mochilas, cartucheras y todo lo que colabore a reforzar su alimentación, como la leche", detalla González y alerta: "A los niños, desde nivel inicial hasta el secundario, les está faltando de todo. La situación de sus padres es muy compleja, porque muchos, a pesar de trabajar todo el día no llegan a cubrir las necesidades básicas", explica la fundadora de este merendero que a lo largo de los años ha sido una salida transitoria para cientos de personas arrojadas por el propio sistema a la exclusión.
"No podemos negarle la educación a los chicos, el acceso a la escuela no está garantizado para todos los niños y niñas por igual, si hay una gran cantidad que no puede empezar porque no tiene nada y está mal alimentado. La calle no es un lugar para que ningún niño no adolescente", llama a la reflexión la mujer que ha hecho de las causas sociales su objetivo en la vida.
González es consciente de que en realidad, lo que sucede en Mendoza se replica en todos los rincones de Argentina. El último informe dado a conocer a mediados de febrero pasado por Unicef Argentina advierte sobre esta realidad, tomando como base los datos de la Encuesta Permanente de Hogares. Solo en el primer semestre de 2022, las estadísticas oficiales mostraron que 51,5% de los niños y niñas de Argentina viven en hogares donde la canasta básica de alimentos y servicios no llega a ser cubierta. Pero además, se estima que al menos tres de cada diez tienen más de un derecho básico vulnerado, entre ellos, el de acceder a la educación.
Juan Villegas, fundó un comedor y merendero en el barrio Centorbi, de Las Heras casi "a pulmón". Su objetivo desde entonces es colaborar con las familias que más lo necesitan de su barrio, pero también del Victoria y el San Pablo. Desde mediados de 2022, Villegas viene advirtiendo que la realidad de esas familias se complejizó con la crisis, pero que además, se sumaron muchas más. Por estos días, él también es uno de los mendocinos que lleva adelante una colecta para poder ayudar a los niños y niñas que no hay podido empezar aún la escuela.

Realidad hostil
"La realidad es cada vez más complicada y hostil porque ya no llegan recursos al comedor y se nos hace cada vez más difícil ayudar a las familias y a los niños. Estamos solicitando la colaboración de la población para ayudar a esas personas, hay niños que no han podido ir a la escuela todavía; no porque las familias no quieran mandarlos sino que los útiles escolares están muy caros y el dinero no les alcanza; muchas veces no tienen no para comer", advierte Villegas.
Solo en este comedor, es necesario recaudar elementos, ropa y mercadería para poder ayudar como mínimo a 70 niños y niñas que están en emergencia. "Necesitamos materiales escolares, zapatillas, mochilas,guardapolvos. También se requiere de alimentos no perecederos", detalla con preocupación el hombre que decidió abrir el merendero en su propia casa.
La Fundación Vínculos Estratégicos trabaja en la zona de El Algarrobal (Las Heras) con el objetivo de brindar a las familias de la zona el necesario acompañamiento para salir adelante y mejorar su calidad de vida. En ese sector del departamento, hay familias dedicadas al trabajo en los hornos de ladrillo. En ese contexto, además de realizar acciones ligadas a la inclusión socioeducativa y la prevención del trabajo infantil, los voluntarios colaboran con al menos 150 niños y niñas cuyas familias se encuentran en situación de pobreza y vulnerabilidad extrema. "Los chicos necesitan de todo para empezar la escuela, sobre todo, zapatillas y útiles escolares", destaca Graciela Baccarelli presidenta de la fundación.
Casi 9 millones de niños, al extremo de la pobreza
Lo cierto es que en el marco de la actual crisis, todo indica que la situación desde el momento de realizado el análisis de Unicef hasta hoy, estas problemáticas se agravaron. La inflación rozó el 100% en 2022. De allí en más, los números ya no alcanzan para describir realidades en las que la pobreza extrema se profundizó. Casi 9 millones de niños y niñas son pobres en el país y de ese total, unos 4 millones viven con privaciones simultáneas.
“La pobreza es más que la escasez de ingresos. Vivir las primeras etapas de la vida en la pobreza significa no asistir a la escuela o hacerlo con retraso, no tener acceso a servicios básicos, entre otras carencias", advirtió Luisa Brumana, al presentar el documento a través del cual Unicef Argentina pone el acento en la responsabilidad del Estado para garantizar estos derechos básicos y elementales de la infancia.

Frente a estas problemáticas, el trabajo en red que realizan en los espacios que contienen estas urgencias desde la conciencia y la ayuda social, tiene un rol crucial en todo el país. Sus esfuerzos están puestos en resolver la emergencia del hambre y las necesidades de toda clase, inclusive las educativas.
Sin embargo, desde Unicef alertaron que es clave activar mecanismos presupuestarios y políticas sostenibles en el tiempo para que el acceso a un empleo formal sea una posibilidad para los padres y madres. "A 40 años del regreso de la democracia, en un contexto electoral, creemos que es fundamental que haya un consenso en toda la sociedad sobre la necesidad urgente de reducir progresivamente la pobreza en la niñez en todas sus dimensiones”, recalcaron desde Unicef Argentina.
¿Cómo ayudar?
Todas las personas que deseen colaborar con la causa de las diferentes organizaciones civiles que trabajan para poder lograr que más chicos asistan a la escuela, pueden comunicarse a los siguientes números de teléfono. En todos los casos, los alimentos no perecederos como así también, los útiles escolares en buen estado, mochilas, zapatillas, zapatos y cartucheras es lo que más se necesita con urgencia.
Juan Villegas: Comedor y merendero del Barrio Centorbi (El Algarroba, Las Heras). Llamar al número 2615966938 o bien, enviar las donaciones a la casa 14 de la manzana B del barrio.
Paola González: Comedor y Merendero "Yo sí te creo". Barrio San Martín, manzana M Casa 14 También se puede derivar una colaboración monetaria a través de mercado pago al alias "yositecreo.mp." o bien comunicarse al 2616 71-4277.
Graciela Baccarelli. Fundación Vínculos Estratégicos. Comunicarse al 2615 90-1423.

