Brian Fernández y las drogas como síntoma, no como enfermedad
“Brian Fernández está bien, tiene ganas, muchas ganas de revertir. Jamás quiso lastimar a nadie”. Una de las últimas veces que el futbolista habló con los medios sobre su presente laboral y su vínculo con la adicción al consumo de drogas lo hizo así, en tercera persona y preocupado por tranquilizar a sus hinchas.
Brian habla de sí mismo como si fuese un otro que se ocupa de sí. Brian tiene pareja, hijo y representante, pero está enfermo. Se nombra solo. La soledad es para los adictos una sombra. Aunque haya una multitud en la tribuna que corea su nombre cuando entra a la cancha.
El deportista no esquiva el tema ni lo niega. A Brian algunos lo acusan de errático, lo que nadie puede decir es que no intenta estar bien. “Es un problema personal que tengo, por el que tengo que luchar día a día, que trato de mejorar y hacer todo pero jamás le quise hacer un daño a ellos”, le dijo a un periodista de TyC Sports sobre los fanáticos de Colón semanas atrás de que fuera noticia por una supuesta desaparición.
Brian Fernández es un gran delantero. Halagado por sus jugadas y goles, pero criticado por su vida personal. Las noticias sobre él hablan más de episodios de conflicto con las drogas que de su desempeño en la cancha y la última vez que la televisión y los diarios lo nombraron, la semana pasada, no fue la excepción.
Primero Brian faltó a los entrenamientos de Colón, el equipo en el que juega. Después fue separado del plantel. Con estos dos episodios quedó fuera de la escena pública y se encendieron las alarmas acerca de una posible desaparición. La versión fue desmentida por su mujer, Araceli Fessia, que aclaró que el delantero estaba en la casa de un familiar y que había tenido una recaída.
Los hinchas que lo han visto jugar, lo aman. Los de afuera del mundo futbolero no entienden quién es o por qué su historia causa impacto. Brian no es uno más. Tiene el talento para ser uno de los mejores en lo suyo, en el exterior jugó en México, Chile y Estados Unidos, lo compraron por doce millones de dólares, pero las drogas lo condenaron y en su presente pivotea entre contratos locales y la segregación de equipos.
Le pasa a todos los adictos: el entorno se cansa. En algunos casos porque no entiende, en otros porque involucrarse implica demasiado esfuerzo, compromiso y tiempo. Recuperarse de una adicción es más difícil que meter un gol pero, como en el fútbol, no se puede sin equipo.
Un ex arquero profesional le contó a MDZ Online lo que vio dentro de los clubes respecto al consumo. “En mi carrera no he conocido muchas situaciones de adictos. En los casos que conocí, la droga venía de afuera. Nunca del club, siempre del entorno o el barrio. En general hay un patrón que tiene que ver con la historia de la persona, con situaciones de vida complicadas. Suele haber una coincidencia en ese punto”, dijo.
Desde su experiencia en el ámbito deportivo hace falta “conocimiento” para poder ayudar a otro y en el caso de los clubes “lo que pueden ofrecer es precario o sin preparación”.
La secretaria del Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina), Gabriela Torres, explicó el abordaje que se sugiere desde el organismo para desarmar casos tan complejos.
“Hay que considerar por lo menos tres ejes. El primero tiene que ver con la historia de ese cuerpo y su posibilidad de acceder a la salud, qué le pasa; la segunda se corresponde a la subjetividad de alguien, quién es, cuál es su historia de vida, qué le pasó, qué le está pasando y la tercera con la época, el contexto, qué está de moda, qué tolera una sociedad que se consuma”, desarrolló a MDZ Online.
Desde su punto de vista, “siempre los temas de consumo problemático son un síntoma de un montón de cosas que están detrás”. Cuando una persona tiene fiebre, esa no es la enfermedad, es un indicador. Puede haber una infección u otra patología. Con las adicciones pasa lo mismo. Lo que lleva a cada individuo a una drogadicción requiere de un abordaje interdisciplinario y sostenido en el tiempo.
“Los problemas de consumo problemático son problemas de personas, no de drogas. Son de personas que se vinculan problemáticamente con una sustancia por montones de situaciones”, desarrolló Torres y profundizó: “No puedo hablar de Brian Fernández porque no lo conozco, pero hay algo en particular: quién es, qué le pasa, cómo viene su historia para poder pensar cómo es el mejor proceso de acompañamiento”.
El gol se convierte cuando la pelota entra en el arco. Queda ahí, contenida por una red. Es una metáfora, pero así funciona. El éxito de un tratamiento contra adicciones o de salud mental aparece con una red, un tejido de voluntades unidas con un objetivo común: contener.
Asistencia a los clubes
En la actualidad, según Torres, se trabaja en el desarrollo de un programa para clubes de barrio a partir de la capacitación a profesores y a quienes trabajan con los jugadores.
“Hay algo que mirar antes. Alguien tendría que ver antes a Brian y a todos los Brian. Ahora hay que acompañarlo, no es un tema para sancionar. Hay que escucharlo. Lo tiene que evaluar un equipo interdisciplinario, un terapeuta, según sus posibilidades, pero es en esa línea que los problemas de consumo se acompañan. No va a ser discriminando o etiquetando a alguien como si fuera un problema de voluntad individual que se puede resolver la complejidad de estos temas en un mundo, en una sociedad, donde la época nos va enseñando a vivir rápido, a tapar todo lo que sucede y a vincularnos cada vez más con sustancia”.


