Eduardo Sacheri: "Hay una sensación de ´humillación´, de que salvo el Mundial, hace mucho que no nos sale nada derecho"
Eduardo Sacheri, prestigioso escritor, profesor de Historia y fanático de Independiente, pasó por Mendoza con el objetivo de participar en el ciclo de charlas de escritores "Maipú crece entre viñas y letras". Además, dijo presente en el programa Uno Nunca Sabe de MDZ Radio. Brindó una gran entrevista donde habló de todo. El autor de "La pregunta de sus ojos", reflexionó sobre la realidad argentina y se animó a participar de la destacada sección La Banda Sonido de Tu Vida.
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-Hay una voracidad de la gente por escucharlos a ustedes, por hablar de literatura
-También está buenísimo eso. Yo me imagino que en una parte tiene que ver con esto de volver a salir después de la pandemia. Todavía me parece que conservamos como un "enviónsito" de decir: "Loco, recuperemos la vida tal como era", en los aspectos que nos gustaba. Esto de que la lectura como algo que un poco regreso en la pandemia es una gran combinación. Desde mediados del año pasado ves florecer ferias del libro en los municipios más diversos que te puedas imaginar. Hay como una cosa de volverse a vincular con los libros y con la gente que los escribe, que está bueno porque te lo acerca de alguna manera. Encontrarte con esa persona, poder preguntarle algo y poder escucharla hablando de otras cosas conexas, te completa un poco la experiencia lectora.
-Estamos con una sensación de que culturalmente la Argentina está como achatada y que tenemos un problema educativo
-Hay una sensación de "humillación", de que salvo el Mundial, hace mucho que no nos sale nada derecho. Yo creo que esto es verdad. Uno siente que nos vienen sopapeando en un montón de ámbitos y probablemente no te sientas muy distinto. La Argentina tuvo durante unas cuantas décadas una cosa de orgullo, de suficiencia, de "mira que país, que progreso, que ascenso social". Durante unas cuantas décadas seguimos con esa inercia: "Estamos mal, pero mira la Argentina, la inmigración, lo que le vendemos al mundo, los niveles de educación". Pero claro, en algún momento rascas el fondo de la lata, esa es la sensación que tengo yo. Vemos el fondo de la lata. Entonces a veces nos consolamos con algo, pero al mismo tiempo estamos viendo que llegamos a un piso.
- Y qué problema es ese...¿ahí qué hacemos?
-Es un problemón. Y además, salir de acá va a doler. Eso es lo que a mí más me preocupa. No es que empezamos a sentirnos bien a dos pasos de donde estamos. Nos va a seguir doliendo, a cinco pasos, a cinco cuadras y a tres kilómetros. En el mejor de los casos nos iremos alejando de nuestros peores laberintos, pero muy de a poco. Y esto de decirte: "Mirá, en el mejor de los casos la vamos a seguir pasando mal"; creo que realimenta esa sensación de pesimismo, de melancolía que nos gobierna en la vida a cada uno de nosotros.
- El último libro que has sacado se aleja un poco de la ficción y va directamente a la historia, puntualmente a la Revolución de Mayo...
-A mí durante más de 30 años de ser docente de Historia en la universidad y en la escuela, lo que me toca es agarrar el muy buen laburo que hay en la universidad y bajarlo al nivel de comprensión de los alumnos. Lo que hablan los historiadores entre ellos está muy lejos de la gente común. Esto es lo que hago en el aula, por qué no hacerlo eventualmente para un montón de gente que lo lea.
-¿Lo haces con la pretensión de encontrar algo que todavía no se contó?
-El desafío es pensar la Revolución de Mayo de otra manera, que enriquezca tu manera de pensar tu realidad. No estudiamos historia para entender el pasado, lo hacemos para entender el presente. La historia no es una ciencia del pasado. Pero vos queres pensar el futuro, para eso querés entender el presente y para eso exploras en el pasado.
- Vos que sos historiador, ¿Nos explicas el presente?
-Vos fíjate que tanto polemizamos, tanto discutimos de pasados más recientes, precisamente porque no tenemos manera de ponernos de acuerdo en este presente, ni por dónde queremos ir. Por eso discutimos tanto el pasado reciente. No está ni bien ni mal, es inevitable, porque vemos cosas distintas en lo que pasó en la Argentina hace 20, 30 o 40 años, porque en el presente vemos realidades diferentes y queremos que el país vaya uno para la derecha, otro para la izquierda, para arriba. Mi idea de escribir historia es mostrarte otra manera de pensar la historia para que tengas otra manera más compleja de mirar tu presente.
-Vos das clases en una escuela secundaria en el Conurbano, ¿Cómo ves el futuro que esta ahí?
-Hay de todo en esos chicos. No hay una inquietud sociohistórica como capaz hace 25 ó 30 años, donde los pibes de esa edad estaban más interesados en entender una realidad colectiva. Vos hoy los ves como más jugados en proyectos personales. No es que no tengan intereses y pasiones, son más individuales, que también tiene que ver con esto del fondo de la lata que hablamos. Como no ven nada, hacen la suya, no creo que eso sea condenable. Pero siguen teniendo esa cosa adolescente que a mí me encanta, que es la franqueza, la espontaneidad. Te quieren, se les nota. Te odian, se les nota. Se aburren, se les nota. Ese no fingimiento me parece que es una materia muy linda como para laburar.
- Como historiador, ¿dónde se bifurcan los caminos, que nos pasó que estamos tan enojados el uno con el otro y no podemos discutir?
-Más allá de que Argentina tuvo momentos muy polémicos, creo que no es la primera vez que tiene como estas antítesis, lo que pasa es que a veces se resuelven. Por ejemplo, en el año 83´, 84´ había diferencias políticas, pero la inmensa mayoría de los argentinos decían: "¿Saben que muchachos?, paremos con los golpes de Estado". Y vos fijáte que es un consenso que perduró, aunque hoy está diluido en la cabeza de la gente. En ese sentido, me parece que Argentina 1985 revalorizó un poco ese consenso. Y ojo, veníamos de una década del 70´, muy belicosa, muy violenta, muy peleada, aún antes del horror de la dictadura. En la década de 1920 había un consenso de: "Che, que vengan inmigrantes o vendamos cosas al mundo, crezcamos de esta manera". Había un consenso: conservadores, radicales, partidos provinciales, estaban todos en la misma. Después vino otro período de mucho antagonismo peronista y antiperonista. O sea, no necesariamente estas divisiones que tenemos hoy son eternas, pero son traumáticas, duelen y es muy difícil salir.
-Ahora parece que no podemos discutir
-Hay una cuestión que para mí es clave en la vida de todas las personas, que es la humildad. Sí yo me baño en bronce para discutir y soy un prócer, somos la salvación y todo lo bueno; y vos no...Porque ese es el problema de los grandes discursos épicos. Ni siquiera es "yo soy magnífico", sino " yo soy todo lo magnífico". Y si yo soy todo lo magnífico, vos sos una basura. Cuando nos erguimos en esas estatuas, que es un proceso discusivo filosófico que lleva un tiempo, de entrada no te das cuenta que está en marcha. Y cuando te das cuenta es tarde. No podés discutir de estatua a estatua.
La Banda Sonido de Tu Vida
El destacado escritor seleccionó tres canciones que representan el pasar de sus años.
"Tenía veintipocos años, laburaba de encargado en un súpermercadito. No tenía franco. Mi hijo mayor acababa de nacer, no tenía ni horas de clase y yo me iba a laburar escuchando esto, porque es como que te lleva. No tenia ganas de laburar ahí pero voy con Wolfgangus", expresó Sacheri.
"Yo de chiquito escuchaba sólo música clásica porque mi mamá es fanática. Mi desembarco en el rock nacional fue Serú Girán...Los tipos (Serú Giran) arrancan sobre el final de la dictadura. Yo siempre admiro a los artistas que tienen la sensibilidad de cazar el momento, es una virtud", dijo.
"A The Beatles no los podés no nombrar. Por ahí soy muy melanco (melancólico) .Yo tengo una visión muy trágica de la vida, de la cual me recupero todos los días. Pero muchachos, no vamos a morir. O sea, somos el único bicho que está en el planeta sabiendo que todo termina. Es un motor para disfrutar y hacer cosas", cerró.

