Las etiquetas personales, ¿nos hacen bien?
En todo nuestro desarrollo como personas, quienes nos rodean, nos llenan de palabras, de cualidades. Sin ese sentido que uno le da al otro, no habría una persona tal como la vemos. En este dar palabras, dar sentido, interpretar eso que hacemos y somos. Poco a poco se transforman en etiquetas que nos definen, identifican, nos van acompañando a lo largo de la vida.
Te puede interesar
El Gobierno confirmó que se realizará el Acto Central: cómo estará el tiempo
Inteligente, porfiada, exagerada, simpática, sensible, temperamental, justiciera, y más también. Así podríamos recordar un montón de otras etiquetas. En el hermoso, necesario y difícil proceso de autoconocimiento, tenemos que hacer un repaso y buscar en la memoria, todas esas etiquetas que tengo.
- ¿Las quiero?
- ¿Me gustan?
- ¿Quisiera devolverlas?
- ¿Hablan realmente de quién soy?
Por ahí siempre me dicen: "Es muy inteligente", no sabes lo que es, y, sin embargo, eso me hace sentir mal cuando me equivoco. Y no lo quiero como etiqueta, hay otras etiquetas que nos enorgullecen y nos salen fácilmente, dado que forman parte de nuestra personalidad. Y somos nosotros mismos quienes nos describimos así.
Pero en este gran listado que podemos hacer, muchas de ellas nos gustaría devolverlas, ya no son funcionales o eran parte del pasado, otras me lastiman y condicionan, de todas ellas me tengo que deshacer. Solo me permito etiquetarme con cualidades que acepto, quiero y me ayudan a reconstruirme cada día cuando enfrento la vida.
Este trabajo solo depende de uno mismo, no le demos el poder a los otros de definirnos a la ligera o desde una interpretación banal de algunas conductas. Este proceso implica trabajo, tiempo, ni más ni menos que autoconocerme, aceptar, entender, y salir a volar con lo que hay. Y si quiero ir por otras etiquetas que me ayudan, manos a la obra e ir por ellas.
* Lic. Erica Miretti psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.
