Inteligencia existencial: preguntas por el sentido de la vida
Ya habíamos definido a la inteligencia como la capacidad de resolver problemas y además, la capacidad de crear productos que sean valiosos en uno o más ámbitos culturales. Como podemos observar, luego del contenido de los artículos anteriores, no es válida la idea de una inteligencia global.
Te puede interesar
Cancelaron la Vendimia Solidaria por inclemencias climáticas
A esta inteligencia, la existencial, ya la había mencionado Howard Gardner, también se denomina espiritual o trascendental, trata temas vinculados al ser de la persona, para poder entender algunos temas como los siguientes: ¿Porque tengo que socializarme?. ¿Podré ser feliz? ¿Por qué me trajeron a esta vida y no a otra? ¿Es necesario seguir las tradiciones de mis familiares para ser feliz? ¿Por qué morimos? ¿Por qué hay gente mala? ¿Tiene algún sentido mi esfuerzo? Etc.
Esta inteligencia, no necesariamente está vinculada a las personas religiosas, o que participen de alguna religión, esta inteligencia es más general, es la inteligencia que me permite ser plenamente humano, se podría decir que es la inteligencia que todos tenemos, más o menos desarrollada, que trata de buscar la respuesta a muchas preguntas que nos hacemos.
Preguntas como las que indicamos arriba. Estas preguntas nos las hacemos prácticamente desde los 4/5 años, hasta nuestros últimos días de vida. Son las preguntas que solo las personas se pueden hacer, porque buscamos entender, cuál es la razón o porqué causa tenemos la oportunidad de la vida. En definitiva buscamos el sentido de nuestra vida para entender cómo debemos vivirla, e inclusive, ¿por qué actuamos de la manera en la que lo hacemos? Son preguntas que todos nos hacemos usando solo la razón, se puede decir que son preguntas universales porque todas las personas nos las hacemos en algún momento.
Ahora nos preguntamos, ¿Por qué razón hablamos de esta inteligencia? ¿Por qué la estudiamos? La respuesta es que es la inteligencia que nos permite ser felices, nada más y nada menos. Nos permite romper un egocentrismo, que puede tornarse insostenible. En un tiempo, como el que estamos viviendo, donde la soledad, la angustia, el estrés, el sinsentido, nos acorrala por todos lados, no solo a los adultos, también a los adolescentes y jóvenes, es necesario, conocer los aportes que nos puede ofrecer conocer esta inteligencia.
Es una inteligencia, muy vinculada a la inteligencia intrapersonal, porque nos lleva a conocer cómo somos y como actuamos para poder descubrir si nuestro actuar está adecuado a nuestro ser. Y en ese vínculo de inteligencia existencial e inteligencia intrapersonal, vive la ética, se desarrollan los valores, porque podemos descubrir la coherencia o incoherencia de nuestros
actos con nuestro pensamiento. Allí, también en nuestro interior, podemos disfrutar de un estado de armonía con la naturaleza, a la cual pertenecemos, pero muchas veces no es algo que tenemos en cuenta, no es consciente en nosotros, esa pertenencia.

Esa armonía o desarmonía, activa nuestras emociones, cuando vivimos momentos de relajación, de disfrute, de paz a la orilla de un río, o frente a la inmensidad de un cerro o bien, ante la mirada de eterna confianza e inocencia de un niño. Descubrir el sentido de todo esto, es lo que nos permite el desarrollo de la inteligencia existencial.
A modo de cierre, invitamos a profundizar en nuestra inteligencia existencial, mediante el método del silencio, de una respiración pausada, de una atención que mira a nuestro interior visualizando nuestra manera de actuar a la largo de los años apelando a la memoria, en diversas circunstancias y tratando de entender porque hemos actuado de esa forma y no de otra.
* Lic. José Miguel Toro Investigador y docente. Lic. en Filosofía, Prof. en Teología, Prof. en Ciencias de la Educación, Psicólogo Social y Acompañante Terapéutico
[email protected]
@josemigueltoro0


