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La Iglesia llama al diálogo por el "fracaso educativo" de la Argentina

El arzobispo Mario Poli llamó al diálogo y aprovechó el XX Foro de Educación de la Vicaría Pastoral, para hablar del "fracaso educativo" que atraviesa la Argentina.
Monseñor Mario Poli estaría cursando sus últimas semanas como arzobispo, tras casi 10 años a la cabeza de la Iglesia Argentina.
Monseñor Mario Poli estaría cursando sus últimas semanas como arzobispo, tras casi 10 años a la cabeza de la Iglesia Argentina.

La relación entre la Iglesia Católica y la educación en la Argentina, ha ido de la mano desde tiempos de la colonia. Esta relación no solo se circunscribía a las ciudades sino también a las zonas de frontera, donde los misioneros llevaban la palabra e inculcaban en la cultura española a los distintos pueblos aborígenes. Este interés por la educación, perdura hasta hoy ya que gran parte de su estructura incluye colegios en todo el país. Con respecto a la situación actual de este sector, el arzobispo Mario Aurelio Poli fue terminante: “Queremos sentarnos con todos aquellos que quieren levantar el horizonte de este fracaso educativo”.

El cardenal, que podría estar cursando sus últimos meses como primado tras haber solicitado su jubilación, no perdió la oportunidad de expresar su preocupación por la educación en la Argentina, de la que ha sido pastor durante los últimos diez años, y llamar a un diálogo impulsado desde la Iglesia: “Nos corresponde tomar la iniciativa para extender a los hombres el mismo diálogo, que nació de la caridad, de la bondad divina”.

Mario Poli, sobre este llamado al diálogo, destacó que el mismo “no podrá ser uniforme sino adaptado a la índole del interlocutor y a las circunstancias que le toca vivir; no otra cosa que un ferviente y desinteresado amor deberá impulsar el nuestro. El diálogo ha de ser sin límites y sin cálculos”.

Fiel a su estilo y al de muchos obispos argentinos, Poli aprovechó para exhortar a seguir trabajando en pos de ser mejores servidores para la sociedad: “Nos toca sembrar mucho, abundante, buena semilla; pero sepamos que el que da el crecimiento es Dios y ahí está el misterio de la libertad del hombre”, destacó Poli, poniendo la Fe como centro y fin último de las cosas.

“Los felicito por ser docentes. En la Argentina no faltarán pruebas, momentos de desaliento y también de desconsuelo, pero Cristo nos consuela. Estamos trabajando por Él y Él siempre nos tiende una mano”, alentó a los maestros y usó como ejemplo a Jesús, con grandes características docentes en su prédica, como sostén para los profesionales de la educación: “Le pido al buen Maestro que los consuele, les de la Gracia para mantener viva la llama de esta vocación que ustedes han elegido y que también puedan renovar con todas las fuerzas la alegría de educar”.

Las palabras del cardenal se sustentan en que el sistema educativo pierde fuerza en muchos lugares. No es el Titanic, pero si empieza a parecerse para muchos profesionales que ven egresados con cada vez menor nivel académico y una alta tasa de deserción para un país como Argentina.

Además del sistema, la Iglesia ha referido en muchas oportunidades que la educación comienza por casa y que se requiere de una familia atenta al joven. No precisamente aquella pregonada como "la bien constituida", sino la que es atenta y se ocupa de ser lo mejor para el niño o adolescente que forma parte de ella.

Otro aspecto es que los docentes, muchas veces con más de un trabajo y con una paga que no alcanza, se encuentran con cuadros poco provechosos para el educando. Las aulas en mal estado, los chicos mal alimentados y otros graves escenarios exponen al niño a un marco que no colabora con las capacidades que podrían explotarse mediante el aprendizaje.

El cardenal Mario Aurelio Poli se refirió a este sensible tema en el marco del XX Foro de Educación de la Vicaría Pastoral, pero el problema es integral. No hace falta irse muy lejos de las grandes ciudades para encontrarse condiciones que no son aptas para el aprendizaje.

En el mismo yugo de las urbes se encuentra muchas veces la desatención del Estado y allí es donde se percibe esa sensación de falta de prioridades, que empuja a la educación peligrosamente hacia el abismo.

Poli visitará Mendoza durante la próxima semana para celebrar el Curso de Rectores el 13 de febrero, en el Colegio Marista San José. El mismo se realizará bajo el lema “Una escuela abierta a la escucha de las nuevas generaciones y a las familias”.

Después de su visita por Cuyo, el 17 estará en Posadas para hacer su ponencia sobre los "Educadores enraizados en el presente, en su tiempo, en su cultura”. El cierre de la gira será el 24 de febrero en la Universidad Católica de Córdoba para hablar sobre “Una comunidad educativa creativa que tiene su mirada y centro en la persona”.