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Caso Báez Sosa: pensamientos de un padre a partir de la tragedia

El juicio por la muerte de Fernando Báez Sosa deja una gran huella en la sociedad y especialmente en la familia, el escribano Felipe Yofre analiza y reflexiona en MDZ.
Foto: Noticias Argentinas.
Foto: Noticias Argentinas.

Un gran autor español decía: “Ante el dolor yo me inclino y me quedo mudo”.- Nadie queda indemne ante el proceso de juzgamiento por el asesinato de Fernando Báez Sosa. El solo rozar la noticia, el pasarle cerca ya hace que uno se introduzca en la fría bruma del dolor. le causa a uno angustia y escozor. Por donde se mire. Por la familia de la víctima. Por las familias de los victimarios. Por los victimarios.

No me animo. No estoy a la altura para escribir sobre el tema. Ya se ha hecho mucho. Pero si quizás algunas reflexiones que probablemente nos puedan ser útiles a quienes somos padres de familia, amamos a nuestros hijos con locura y no nos da la imaginación para ponernos en los zapatos de ninguno de los padres nombrados. Son solo pensamientos que me surgen a mí a partir de esta tragedia, sin que ni siquiera probablemente tenga relación alguna de las realidades de los actores de la misma.

No conozco, ignoro la interna de las familias de los victimarios. Me conformaría con que estas tres ideas se apliquen a mi vida.

  1. Estar bien cerca de los hijos.  Recordar lo que nos dicen los expertos. Si uno quiere empezar el dialogo en la adolescencia, llego tarde. “El juego de niños es el dialogo de la juventud”. Como padres entremos de lleno en su mundo. Hemos sido atrapados por los celulares y las imágenes invasoras y se ha cortado la verdadera y fecunda comunicación. Pantallas mensajeras de antivalores y fuego cruzado a la familia. El “saber” acerca de ellos, navegar sus dudas y festejar de cerca sus aciertos.
  2. Ame a su cónyuge. Sea ejemplo. Ame a su mujer o marido si lo tiene, y si usted está separado, en la medida de lo posible no hable mal del otro padre. Al contrario. Hay un estudio hecho en Estados Unidos que demuestra que el hacerlo produce efectos devastadores en los futuros cimientos de un proyecto afectivo de su hijo. SI nos fue mal a nosotros, colaboremos para que no sea así en el futuro. Estaremos poniendo el hombro para la solidez emocional de nuestros hijos jóvenes.-
  3. Destierre la violencia de su casa. En todas sus formas. Ni hablar de la física, pero también la verbal y psicológica. Cerca del 70 por ciento de las personas privadas de la libertad han tenido un mal ejemplo “paterno” en ese sentido, o “padre ausente”. Si usted utiliza el trato despectivo, el insulto, la vejación a quien se supone que debe amar, es el mejor caldo de cultivo para que ocurra lo mismo en el futuro.- Esfuércese para que su hogar sea espacio de luz y concordia.

Repito, son pensamientos que vuelven a tocar la puerta de mi corazón a raíz de este tsunami de dolor, de vidas destruidas, de proyectos truncos, de angustia abrumadora.-

* Felipe Manuel Yofre es abogado y escribano. Padre de 8 hijos.