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La "Ley seca" y aquellos brindis de fin de año

La prohibición de vender alcohol en la década del 20' en los Estados Unidos hizo florecer el negocio clandestino pero, también, los cócteles, que disimulaban la mala calidad del alcohol ilegal.

Gustavo Capone
Gustavo Capone domingo, 24 de diciembre de 2023 · 10:47 hs
La "Ley seca" y aquellos brindis de fin de año
Al Capone cayó por evadir impuestos

Alphonse Gabriel Capone nació en Brooklyn. Invierno estadounidense. Promediaba enero de 1899. Justamente en el día de San Antonio Abad (17 de enero), aquel monje que nació en Egipto hacia el año 250 y fue recordado por retirarse al desierto para orar y hacer penitencia pidiendo por la paz y la naturaleza. Bueno; si tuviéramos que remitirnos al santoral cristiano, diríamos que Al, aquel pariente muy lejano, poco tuvo que ver con el monje Antonio.

Lo cierto fue que Capone, será recordado históricamente como Al o “Scarface” (“cara cortada”), apelativo que lo acompañó desde 1923, durante la época que trabajaba de guardaespaldas en el club nocturno del mafioso Frankie Yale, ubicado en la península de Coney Island,, cuando queriéndose propasar con Lane Gallucio, camarera del local, ésta fue defendida por su hermano (Francisco “el pequeño” Gallucio) terminando cortado en su rostro, lo que le dejó tres cicatrices considerables en la parte izquierda de la cara. Al Capone en rueda de amigos siempre escondió esa situación, sosteniendo mentirosamente que esas cicatrices fueron el triste recuerdo de su paso por la primera guerra mundial. Para disimular su complejo nunca permitió que lo fotografiarán más que de su costado derecho.

Cuenta la leyenda, que al día siguiente del enfrentamiento con Gallucio, el arrepentido Al fue a disculparse con los dueños del bar y los hermanos involucrados, pero fue igualmente despedido, empezando ahí su “trabajo” independiente.

De vendedor de antigüedades a no pagar un impuesto

Era hijo de inmigrantes italianos que provenían de Salerno. Su madre fue una costurera y su padre un pequeño comerciante que tenía una humilde despensa de barrio y que en las noches para arrimar un “mango” más al hogar hacía una “changa” de peluquero.

Alphonse tuvo 9 hermanos. Nunca terminó la escuela primaria; fue expulsado en cuarto grado por golpear a una maestra. Se había iniciado como mafioso casi de niño integrando los temidos "Five Points Gang", la banda juvenil más peligrosa de aquellos tiempos, que se encargaban de castigar a los comerciantes que se negaban a pagar una especie de protección a los bandoleros de la ciudad. Desde esa función juvenil llegará hasta convertirse en el “rey del hampa” de Chicago tras ir eliminando a todos sus competidores.

Sus épocas tristemente célebres se remontan a las décadas del 20 y 30 de siglo XX. Su solo nombre nos retrotrae al paradigmático gánster de cuya inspiración han nacido cientos de películas. Otra curiosidad fue que conservaba una identidad falsa bajo el título de vendedor de antigüedades. Tuvo un implacable perseguidor: Eliot Ness, el incorruptible jefe cuyo grupo de élite fue denominado por el diario “Chicago Daily News” como “Los Intocables”.

Así como para algunos fue considerado una especie de “Robin Hood” por su apego a fomentar obras caritativas con el afán demagógico de ganarse la adhesión popular, el Gobierno federal lo catapultó como “el enemigo público número uno”, sobre todo tras la matanza de San Valentín (14 de febrero de 1929) cuando siete mafiosos adversarios pertenecientes a la banda de George “Bugs” Moran fueron acribillados en un ajuste de cuentas a plena luz del día.

La caída de Capone, que habría mandado matar a más de 300 personas que obstaculizaban su trabajo, se produjo en 1931, cuando fue condenado a 11 años de prisión por el Gobierno federal de Estados Unidos, por el cargo de evasión de impuestos, siendo enviado primero a la prisión de Atlanta, para terminar luego en la mítica cárcel de Alcatraz.

Pero es indudable que su fama alanzó inusitada y triste notoriedad durante los tiempos de la famosa “Ley Seca”.

“La Ley Seca” y el renacimiento de un oficio: el barman

Para evitar excesos y otros males, un sector puritano había fundado el fundamentalista “Movimiento por la Templanza”, donde fanáticos predicadores vinculaban la venta y el consumo de alcohol con un clima de decadencia y con otros vicios morales tales como prostitución, pobreza, enfermedades, demencia y delincuencia. El movimiento logró en algunas pequeñas ciudades la “prohibición total de las ventas de alcohol”, mientras transcurrían los sensibles tiempos de la Primera Guerra Mundial.

Y así, lo que nació como una iniciativa comunal, logró extenderse de tal manera que terminó plasmándose en la Ley Volstead, (por Andrew Volstead) al Acta de Prohibición o “Ley Seca” promulgada en 1919 en los Estados Unidos por la cual se prohibía la venta, importación y fabricación de bebidas alcohólicas en todo el territorio.

La persistente demanda de bebidas alcohólicas estimuló la fabricación y comercialización de licores, que se convirtió en una gran industria clandestina. La ilegalidad de esta práctica causó que el alcohol tuviera precios elevadísimos en el “mercado negro”, atrayendo importantes bandas de delincuentes y dándole millonarias ganancias sobre todo a Al Capone, que acompañó la venta de licores clandestinos con la multiplicación de cabarets, prostíbulos, garitos, bares, casinos, restaurantes, hoteles, etc. Pero era tan mala la calidad de muchos licores producidos que se hizo indefectible la necesidad de endulzarlos de una u otra manera, dando paso al resurgimiento de la coctelería.

Se estimaba que el año 1925 había entre 30.000 y 100.000 bares ilegales solo en la ciudad de Nueva York. La "Ley Seca” intentó conseguir la reducción del consumo del alcohol, pero lo único que logró fue la creación de un mercado clandestino que se dedicaba a fabricar, importar y vender las bebidas de forma ilegal, en definitiva, un mercado regentado por las mafias.

Aproximadamente unas 10.000 personas murieron a causa del envenenamiento fruto de la mala calidad del alcohol y de la posible actuación del Gobierno agregando veneno a las bebidas para asustar a los consumidores.

Sin embargo, surgió una consecuencia inesperada: la popularización de los cócteles. Debido, principalmente, a la prohibición de consumir este producto (así podían “enmascarar” lo que estaban consumiendo) y a la mala calidad del alcohol se comenzaron a mezclar los destilados con jugos, cítricos, azúcares o hierbas aromáticas, con el fin de elaborar algo nuevo y hacer desaparecer el mal sabor. A pesar de que la elaboración de cócteles no era algo nuevo (su existencia se remonta desde mucho tiempo atrás, algunos hablan que los cocteles provienen de aquellos griegos del tiempo de Pericles), fue durante los años de esta Ley Seca cuando se produjo un inicio sin precedentes en cuanto a nuevas fórmulas. Poco a poco “los bartenders” comenzaron a rescatar antiguas recetas copiando ideas venidas de tierras lejanas (París o Londres) o experimentando con nuevas creaciones.

Así una vez que se anuló la Ley Seca los cócteles permanecieron como una forma elegante y agradable de consumir extendiéndose al poco tiempo alrededor del mundo.

Mientras tanto, el mafioso Al Capone morirá en 1947, aunque su leyenda oscura llegará hasta nuestros días. Desde su muerte, el cine y la televisión, encenderán una mecha de glamour donde los cócteles estaban siempre directamente asociado con los exitosos: agentes secretos, seductoras mujeres, millonarios en yates, triunfantes deportistas, deslumbrantes herederas, héroes de guerras, todos fueron inmortalizado con un trago en la mano. Hollywood y Capone habían hecho lo suyo. Los barmans y bartenders agradecidos. Salud.

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