Temporal en Hurlingham: la pequeña Inglaterra del conurbano que quedó sepultada bajo los árboles
Así como la ciudad de Bahía Blanca fue quizás la zona del interior de Buenos Aires más castigada por el violento temporal, el conurbano fue el epicentro del fenómeno cuyas consecuencias perduraban este lunes.
En ese contexto, la ciudad de Hurlingham, al oeste del conurbano presentaba un panorama desolador, con infinidad de árboles añosos bloqueando la circulación en las calles de uno de los rincones considerados como la pequeña Inglaterra del conurbano por sus raíces históricas vinculadas a la influencia británica en el país.
Durante el siglo XIX, con la llegada de inmigrantes británicos, se establecieron numerosas instituciones y comunidades angloargentinas en la región. Hurlingham no fue la excepción y se convirtió en un enclave con fuertes lazos culturales y sociales con la tradición británica.
Uno de los aspectos más notables de esta influencia es el Club Hurlingham, una institución deportiva y social fundada en 1888. Este club, originalmente destinado a actividades ecuestres, como el polo, se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad angloargentina. Aunque hoy en día el Club Hurlingham ha ampliado sus actividades y membresía, aún conserva elementos de su herencia británica.
Además del club, la arquitectura de algunas estructuras en Hurlingham refleja la influencia británica en el diseño y la planificación urbana. Calles arboladas, edificaciones de estilo inglés y espacios verdes bien cuidados contribuyen a crear un ambiente que rememora la época en que la presencia británica dejó una huella significativa en la zona.
Con más de 400 árboles caídos, el desolador panorama producto del temporal se concentraba en la zona de colegios tradicionales como el San Pablo o el Santa Hilda, dos instituciones históricas con frondosas arboledas que este domingo provocaron, a su vez, graves daños en el vecindario.
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