Curiosidades

La relación de Mel Gibson con el Hotel Boulevard Atlantic de Mar del Sur

El Hotel Boulevard Atlántico está como un barco encallado a tres cuadras de la playa, imponente con sus cuatro mil quinientos metros cuadrados y muy fantasmal.

Diego Villanueva
Diego Villanueva miércoles, 8 de noviembre de 2023 · 09:02 hs
La relación de Mel Gibson con el Hotel Boulevard Atlantic de Mar del Sur
Un hotel de mil historias en la avenida principal. Foto: Gentileza

Hace un mes me enteré que el clásico Hotel Boulevard Atlantic, de Mar del Sur, finalmente va a abrir sus puertas con una cafetería, luego de estar cerrado por décadas. Pero antes de hablar de este fantasmagórico hotel de 1888, me gustaría hablar del lugar donde habita, Mar del Sud o Mar del Sur (llamalo como quieras). Esta es una zona muy tranquila de playa y campo de no más de quinientos habitantes y que queda en la costa de la provincia de Buenos Aires, muy cerca de Miramar

Un lugar que conozco bastante, y me gusta porque no tiene nada, o tiene todo, depende para quién. No tiene calles asfaltadas, solo una avenida. No tiene casi balnearios. Tiene uno, el otro se voló con el viento hace veinte años. No tiene restaurantes para ir por la noche, tenía uno croata que también cerró. No tiene bares para ir a la noche a tomar cerveza: tenía uno llamado Laurel y Hardy que también voló. No tiene estación de servicio ni cajero, o sea que tenés que ir a Miramar si querés sacar plata, cargar nafta o comer en un restaurante.

Mar del Sud, tierra de pocos.

Para la mirada de los que buscan la comodidad y modernidad de un lugar para veranear, se podría decir que temporada a temporada involuciona. Para los que amamos el lugar, totalmente lo contrario. Ahora, lo que sí tiene Mar del Sud es un hotel muy extraño en la avenida principal que finalmente abrirá sus puertas al público. O al menos el restaurante. 

El Hotel Boulevard Atlántico está como un barco encallado a tres cuadras de la playa, imponente con sus cuatro mil quinientos metros cuadrados y muy fantasmal. Siempre está en obra y cuidado por un misterioso hombre llamado Eduardo Gamba de más de noventa años.

El Guardián del Hotel.

Cada vez que pasás y lo mirás, dudás entre si finalmente lo terminarán de construir o si de repente se va derrumbar así de la nada enfrente tuyo. Si el hotel hablara, nos contaría que fue inaugurado en 1890 y que desde el comienzo todo salió mal. La idea era que contara con un nuevo tren que llegaría hasta ahí, pero las vías solo se trazaron hasta Miramar. A tal punto se luchó por esta estación, que uno de los mentores del hotel terminó pegándose un tiro. Luego llegaron inmigrantes judíos, que murieron de
manera muy extraña en una fuerte tormenta de viento. Y en vez de enterrarlos como se debe, a alguien le dio fiaca y dijo: "Ya fue,
enterrémoslos en el sótano". Fantasmas que años más tarde deben haber asustado a unos nazis que llegaron huyendo de la Segunda Guerra Mundial y ocuparon el hotel como centro de espionaje.

Que el último apague la luz.

El hotel también contaría rencoroso que, si no fuese por él, el pueblo para bien o mal no existiría. Luego se serviría un whisky doble con hielo, y nos embelesaría con relatos de su época dorada durante los ’70, años donde el actual Gamba lo compró y daba buenas fiestas para gente de mucha plata. Lo acompañaba una linda mujer francesa que enamoraba a todos con su cuerpo y sus canciones.

Por último, como un famoso que va directo hacia la desgracia, el hotel te confesaría que el problema de su caída no fue suyo sino de quienes lo administraron, de los que lo usurparon y robaron. Y ni qué hablar de las maldiciones que tuvo, desde los judíos en el sótano hasta el suicidio de ese mentor.

Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sur.

En los años ’90 en el hotel había un cine, en realidad siempre estuvo ahí, desde la llegada de Gamba, quien se dedicaba a  proyectar películas. Obviamente era el único cine de Mar del Sud. Yo veraneaba en Miramar, y me fui a lo de un amigo y ahí conocí el lugar. Tenía trece años y en esa época supongo que ya estaba el cuidador Gamba y que él mismo nos vendió las entradas y nos proyectó uno de los estrenos de ese año:

Arma Mortal 2, gran película que tenía el desafío de estar al nivel de la 1

En esta se había sumado el gran petiso Danny De Vito, y la trama consistía en que Mel Gibson y Danny Glover, Riggs y Murthaugh, lo tenían que cuidar de unos traficantes de droga sudafricanos. Íbamos ya más de una hora de proyección, oliendo los últimos minutos claves, y la película se cortó. No sé si fueron los judíos, los nazis o el mentor del hotel, pero en la pared solo vimos la sombra de una cinta rota girando con un ruido estruendoso. 

Comenzamos a gritar, a chiflar y a gritarle a Gamba que ponga el final de la película. Él prendió un puchito y la luz, y sin pestañear nos dijo que la película se había roto y que si queríamos nos podía contar el final. La opción de la devolución del dinero no era opción.

Arma Mortal 2, con Mel Gibson y Danny Glover.

Y así fue que en aquella noche de 1989, aquel hombre misterioso, que siempre dice que el que habla es el hotel y no él, nos contó en detalle la pelea final de Riggs con el malo y cómo lo mató tirándole encima un contenedor de carga. ¿Pondrán películas de Netflix este año con un streaming que se corte?

Hasta la próxima.

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".

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