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El milagro de Eduardo Pironio: "Él salvó a nuestro hijo y no nos cambia nada si lo nombran santo"

Laura y Mariano rememoraron en diálogo con MDZ cuando su hijo de 15 meses aspiró y tragó purpurina, y pasó de un pronóstico desalentador a recuperarse en tiempo récord.
Los padres de Juan, el niño que aspiró purpurina y tuvo una recuperación milagrosa que atribuyen a Eduardo Pironio
Los padres de Juan, el niño que aspiró purpurina y tuvo una recuperación milagrosa que atribuyen a Eduardo Pironio

Pasaron más de 16 años desde que Laura y Mariano encontraron a su hijo envuelto en una nube de polvo dorado, con un frasquito de purpurina en la mano, que "un segundo" antes había tragado e inhalado, y su vida les cambiara para siempre. Sin embargo recuerdan todo como si fuera hoy: la corrida al hospital, los llantos, la "prueba de fe" que significó ver a Juan Manuel Franco detrás de un vidrio cuando los médicos les sugerían que "se abracen a la muerte" y del rezo que hicieron a Eduardo Francisco Pironio que, a su juicio, fue lo que motivó una recuperación inédita y sin secuelas.

La noticia que causó el asombro de la Iglesia Católica y la comunidad médica en general y allanó el camino para que el papa Francisco finalmente autorizara este miércoles la beatificación del cardenal, creador además de las Jornadas Mundiales de la Juventud, luego de que el Vaticano reconociera el milagro.

La ceremonia de beatificación se hará en Luján antes de fin de año y por parte de la Santa Sede participará el cardenal español Fernando Vérgez Álzaga, titular de la Gobernación del Vaticano y secretario de Pironio durante 23 años.

Sería el último eslabón para que se convierta en el tercer santo argentino, después de que el papa Francisco reconociera sus "virtudes heroicas" y lo nombrara "venerable" en febrero pasado.

"Él salvó a nuestro hijo y no nos cambia nada si lo nombran santo", sostienen los padres de "Juan" -a secas-, como llaman al primogénito, que a mediados de año alcanzará la mayoría de edad y tenía apenas 15 meses cuando sufrió una intoxicación de la cual se tienen muy pocos precedentes en el país y el mundo.

En diálogo con MDZ, recuerdan que los médicos, primero de la Clínica 25 de Mayo y luego del Hospital Materno Infantil, comenzaron a consultar unas largas tablas que tenían distintos vectores de intoxicación seguidos por el remedio aconsejado, pero en esas listas la purpurina no estaba. Las mediciones de oxígeno eran cada vez más bajas. 

Laura y Mariano, con una estampita de Eduardo Pironio idéntica a la que le rezaron cuando su hijo estaba internado.

En una de las primeras intervenciones, le hicieron un lavaje de estómago y le sacaron una bandeja entera llena de la purpurina, ya diseminada en todo su cuerpo.

El niño básicamente no podía respirar y eso sembró los peores pronósticos. El pediátra Marcelo Sigismondi culminó uno de sus informes sobre la "no evolución" de Juan con un pedido singular: "Nos dijo que si creíamos no dejemos de rezar", les indicó a la pareja de profesores de música marplatenses, en una frase que desató un encadenamiento de circunstancias que todavía no pueden explicar. "Yo soy una persona muy racional, siempre lo fui, pero son tantas cosas las que pasaron en ese momento y de las que nos enteramos después que no las podemos explicar", contrasta Mariano. 

Primero tuvieron que firman un consentimiento para que puedan inducir al menor en coma y conectarlo a un respirador, y recién ahí pudieron hacerle los primeros estudios: "En la radiografía le salieron los pulmones todos negros, en lo que nos dijeron que se trataba de una 'neumonía química', similar a la de las víctimas fatales del incendio del boliche Cromañon y los análisis de sangre
fueron aún peores", recuerda su mamá, desde la mesa de una cafetería del barrio Pinos de Anchorena, en referencia al hallazgo de restos de limadura de cobre, zinc y plomo.

"No hay datos de nadie que haya sobrevivido ante un caso similar por la toxicidad de la sustancia", agregaron.

Ya con su hijo ingresado en el Hospital Materno Infantil, la misma noche del incidente, el primer viernes de diciembre de 2006, comenzaron a ir a la capilla lindera al complejo, conocida como Asunción de la Santísima Virgen, donde agotaban las horas para reencontrarse con Juan y le encomendaban a Dios su mejoría.   

Juan, en brazos de su madre, en la iglesia del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata

Las primeras noches de internación coincidieron dos eventos que vinculaban su fe y el lugar donde se encontraban, en medio del abismo de reconocerse ante la muerte de su primer y único hijo. Primero se casaban en el templo religioso lindero al hospital unos amigos, que les habían pedido que canten algunas canciones, en un acto que terminó suplantándolos el hermano de
Mariano, y un día más tarde se realizaba la emblemática Marcha de la Esperanza -una creación del Pironio cuando fue Obispo de Mar del Plata- que tenía entre sus paradas la iglesia "del Materno", como se conoce al hospital bonaerense.

"El recorrido de la Marcha de la Esperanza, que lleva la imagen de la Virgen de Luján, comienza desde la Gruta de Lourdes en el Puerto y pasa por distintas parroquias hasta llegar a la Catedral, y cuando llegó a donde estábamos quisimos salir y recorrer las cuadras que bordean el hospital y nos encontramos con mucha gente que sabía lo que nos había pasado y nos contaba que había rezado por Juan", contaron, sobre la marcha que en esa ocasión no se interrumpió por el mal clima. Bajo una llovizna, también divisaron a Silvano De Sarro, sacerdote de la parroquia San Antonio de Padua, comunidad religiosa a la cual pertenecía Laura. El "Padre Silvano" la reconoció, habló con ellos, les regaló una estampa de Pironio, un pequeño plegable que contaba su biografía.

Al día siguiente, mientras algunos familiares llevaban en auto una muestra de sangre, en una heladerita de telgopor, para analizar en un hospital de alta complejidad de La Plata, con una serie de papeles autorizados para que les permitieran que les levanten las barreras del peaje y volver lo antes posible, leyeron la estampita. 

"Leímos el Testamento Espiritual del Cardenal Pironio y los detalles de su vida nos conmovieron", rememoran, con los ojos llenos de lágrimas, antes de enumerar apasionados los detalles que cruzaron su vida y lo convirtieron para siempre. La breve reseña contaba que su madre, Enriqueta, casi muere cuando dio a luz su primer hijo, enfermó gravemente y le dijeron que era poco probable que vuelva a quedar embarazada. Pero tras una charla con el Obispo Auxiliar de La Plata, que le dijo que "a veces los médicos se equivocan" y le pidió que rezara a la Vigen de Luján, se propuso intentar nuevamente quedar embarazada y terminó con un total de 22 hijos, de los cuales el religioso fue el menor. 

Eduardo Pironio murió en Roma - Foto: Acción Católica Argentina

En ese momento le pidieron a Pironio la sanación de su hijo y a las pocas horas se enteraron que los resultados del análisis de la sangre habían dado negativos, sin anomalías ni restos tóxicos.

Sacando cuentas de los datos de la historia clínica de Juan, dilucidaron que uno de los primeros signos de recuperación, cuando uno de los médicos que hacían las recorridas matinales, escribió "leve mejoría", coincide con el momento en que creen que leyeron la oración, cerca de las 11 de la mañana. Sobre esas visitan, hay imágenes que no pudieron sacarse de la cabeza: "Entraban y nos decían cómo estaban, ellos nos decían la verdad no te dan esperanza. Uno me dijo, entre 0 y 10, el tuyo está 0,1. Y yo escuchaba que a los papás de una chica de al lado que se había caído en una olla hirviendo, que terminó falleciendo, le decían que estaba como 3 o 4 puntos, cuando ella empezaba a comer o se quería levantar. Fue todo muy fuerte".

"Irreversible", "se va a morir", "no mejora", les habían repetido los médicos que al ver los resultados pormenorizados del nuevo estudio encargaron nuevas pruebas para ratificar lo que sus ojos "no podían admitir" y los resultados siguientes fueron similares. A partir de allí lo sacaron del coma y Juan logró despertar sin signos de secuelas neurológicas tal como nos habrían advertidos los médicos. Lo pasaron a una habitación común y finalmente pudo volver a su casa como si nada hubiese pasado.

Como otro de los signos del milagro, creen que la curación se realizó entre el 2 y el 5 de diciembre, que son fechas muy significativas en la vida Pironio, porque la primera se trata del aniversario de su nacimiento y la siguiente de su ordenación.

Desde ese entonces Laura, Mariano y Juan Manuel son devotos fervientes de la Virgen de Luján, cuya Basílica visitan todos los años e hicieron peregrinaciones a pie, y donde curiosamente se encuentran los restos de Pironio, algo que se enteraron años más tarde.

En una de esas vistias, pensando en la historia del cura basada en la fecundidad, la mujer le "reclamó" en una de sus oraciones que le ayude a buscar un hermanito para su hijo y posteriormente se enteró que estaba embarazada de mellizos. Para homenajearlo los nombró Facundo Eduardo y Joaquín Francisco.

Cómo está hoy "el niño que sobrevivió" de forma milagrosa

Los padres de Juan destacan que jamás tuvo ninguna secuela, que es un gran "amigo y hermano", y que heredó por legado familiar su amor por la música. "Siempre se preocupa por todos y es re sensible", contaron.  

Actualmente estudia para convertirse en chelista profesional, mostrando grandes habilidades para "todos los instrumentos de cuerda" y cualidades asombrosas para el aprendizaje musical. 

También practica karate, donde consiguió varias medallas, y le gusta pescar.

"Más que enfermarse por cosas comunes no tuvo ninguna secuela de absolutamente nada. Para empezar a hacer deporte de contacto consultamos a varios pediatras distintos para que nos dijeran si tenía que seguir algún cuidado especial y todos nos preguntaban por qué les insistimos si él no tiene nada. Está muy bien", celebraron. 

El Papa Juan XXIII lo nombró perito para la segunda sesión del Concilio Vaticano II  - Foto: Acción Católica Argentina

Quién fue Francisco Pironio

Eduardo Francisco Pironio nació en la ciudad de 9 de Julio en 1920 y fue el primer latinoamericano que desempeñó un cargo en la Curia Romana al momento de su creación cardenalicia.

Hombre de una profunda cultura teológica y espiritual, Pironio se distinguió por su afabilidad, por su continua prédica sobre la esperanza y sobre la Virgen María, madre de Jesús, y por su trayectoria eclesial impecable. Al momento de su fallecimiento, algunos medios lo consideraron el prelado argentino más encumbrado de la historia.

Pironio falleció el 5 de febrero de 1998 en Roma, por eso el proceso se inició en la capital italiana, aunque sus restos descansan en la basílica de Nuestra Señora de Luján.

El exobispo de Mar del Plata fue declarado por el papa Benedicto XVI "Siervo de Dios" el 23 de junio de 2006, iniciándose allí el proceso de su beatificación.