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La Flor del Ceibo: raíces y leyendas de un símbolo argentino

El ceibo, más que una simple flor, es un emblema de la identidad argentina. Su elección como flor nacional revela una historia de debates, tradiciones y un fuerte sentido de pertenencia.
El ceibo es la flor nacional de Argentina.
El ceibo es la flor nacional de Argentina.

El ceibo, conocido también como seibo y bucaré, es un ícono patrio en Argentina. Tras años de disputa con otras especies, esta flor se ha convertido en un símbolo nacional.

El 22 de noviembre se celebra el Día de la Flor Nacional, honrando al ceibo. Esta festividad fue instaurada en 2008, destacando la historia y el significado de esta especie.

Científicamente llamada erythrina crista-galli, el ceibo es nativo del litoral argentino. Esta especie también se halla en Brasil, Paraguay y Uruguay. En Argentina, hay aproximadamente 2000 ceibos, con la variedad falcata predominante.

La discusión sobre el ceibo comenzó en 1910. Científicos argentinos propusieron establecer una flor nacional. Una encuesta de 1928 posicionó inicialmente a la magnolia como favorita.

Martín Doello Jurado cuestionó la elección de la magnolia en 1930. Argumentó que no era autóctona y abogó por una especie representativa de Argentina. 

En 1942, el ceibo fue oficialmente declarado Flor Nacional Argentina. Este decreto resaltó la importancia de elegir una especie autóctona, descartando la magnolia. El ceibo simboliza así la identidad y el espíritu argentinos.

La leyenda del ceibo

La leyenda de Anahí, una joven guaraní, enriquece la historia del ceibo. Capturada y condenada a la hoguera, se transformó milagrosamente en un ceibo. Este acto simboliza la resistencia y valentía.