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La crisis también limita el acceso al tratamiento tecnológico de la diabetes

Solo el 30% de países en las Américas cuenta con seis tecnologías básicas necesarias para el manejo efectivo de la diabetes, según la Organización Panamericana de la Salud.
La tecnología es una aliada para el control de la diabetes. Foto: Shutterstock
La tecnología es una aliada para el control de la diabetes. Foto: Shutterstock

En Argentina, según la última encuesta nacional de factores de riesgo para enfermedades no transmisibles realizada en 2018, se estima que hay alrededor de 450.000 personas con diabetes tipo 1 en el país.

La diabetes tipo 1 (DM1) es una enfermedad hereditaria, que se diagnostica con mayor frecuencia en niños y jóvenes. Es mucho menos frecuente que la diabetes tipo 2; de hecho, representa entre el 5% y el 10% de los casos.

De acuerdo con los expertos, la DM1 presenta un alto índice de subdiagnóstico debido al desconocimiento de la población, la limitada cantidad de profesionales de la salud especializados en el área y la escasez de recursos dedicados a la detección y diagnóstico. Esta carencia se vincula directamente con una tasa de mortalidad más elevada, consecuencia de la ausencia de tratamiento oportuno.

Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud, la región enfrenta un acceso limitado a tecnologías innovadoras esenciales para el manejo efectivo de la diabetes. Solo 12 países cuentan con seis tecnologías básicas necesarias, como equipos para medir la glucosa en sangre, pruebas para el diagnóstico temprano de complicaciones y tiras reactivas de orina para el análisis de glucosa y cetonas1.

A pesar de este panorama desafiante, los especialistas destacan la existencia de soluciones tecnológicas avanzadas disponibles para el tratamiento de la DM1. Entre ellas, se encuentran los sistemas de administración automatizada de insulina, que han demostrado reducir complicaciones y permitir hasta el 90% de los pacientes alcancen el control óptimo de glucosa recomendado.

De acuerdo con el doctor Segundo Seclén, presidente de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), el manejo adecuado es crucial, ya que la DM1 puede ocasionar daño cerebral funcional, afectar el coeficiente intelectual debido a las hipoglucemias y, por ende, disminuir la esperanza de vida y aumentar la mortalidad.

Las disparidades regionales

Sin embargo, la utilización de estas y otras tecnologías varía: hoy se observan notables disparidades entre los países de la región en lo que respecta al acceso a recursos fundamentales para el tratamiento de esta condición médica.

En Argentina, por ejemplo, la Ley Nacional de Diabetes garantiza el acceso a servicios esenciales para mejorar el control glucémico y reducir complicaciones, incluyendo insulinas análogas o bombas de insulina. No obstante, la escasez de suministros médicos y la inestabilidad económica afectan el acceso a estas tecnologías.

El doctor Rodrigo Carnero, miembro de la Sociedad Argentina de Diabetes Capítulo Córdoba, sostiene que "los principales desafíos son la accesibilidad a las nuevas tecnologías y el costo que conlleva la no cobertura o cobertura parcial de las mismas. Esto genera un gran desgaste en el sistema de salud, en los médicos y, sobre todo, en los pacientes”.

“La falta de disponibilidad de acceso a tecnología en nuestro país ocasiona que se tenga un mínimo control metabólico, lo que lleva, en muchos casos, a complicaciones asociadas a la enfermedad. Sumado a ello, la ausencia de permisos para la importación de bombas de insulina y el limitado presupuesto gubernamental para la implementación de tratamientos innovadores, restringe un tratamiento adecuado”, afirma Ruth Veléz, fundadora y directora de la Asociación Con Diabetes Sí Se Puede, I.A.P.

En esa línea, los expertos señalan la importancia de seguir las buenas prácticas de países como Argentina, Colombia y Chile e impulsar la implementación de políticas de salud pública en cada país. A su vez, destacan la necesidad de alinear la legislación con la realidad operativa, asegurando que lo establecido por la ley se refleje efectivamente en la práctica médica.