El sofisticado método para ocultar un contrabando invaluable
Esta mañana la Aduana anunció un impresionante descubrimiento de contrabando de material arqueológico que buscaba comercializarse en España. Para camuflarlo, los traficantes habían utilizado distintas estrategias que el los servicios de control lograron revelar, para secuestrar el material que pretendía ser contrabandeado.
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Los agentes de Aduana descubrieron que en una caja de bombones habían fabricado un doble fondo para así esconder piezas pequeñas, como así también latas que escondían objetos arqueológicos. También escondieron con trapos piedras lajas que contenían impresiones fósiles, como también ollas y pavas con elementos de gran valor en su interior.
El más llamativo fue el hallazgo de un esqueleto completo de un hadrosaurio, que lo escondieron entre minerales correctamente declarados. Toda la maniobra se quiso ocultar tras una supuesta mudanza a España, que tenía como fin el tráfico de los restos fósiles.
Los objetos ocultos en la falsa mudanza fueron descubiertos por los agentes especializados de la Aduana, con unos 6.400 elementos fósiles invaluables. El descubrimiento incluyó también la revelación de los sofisticados métodos para ocultar estos elementos de los que está prohibida su exportación por la legislación nacional.
En el procedimientos encontraron fósiles revestidos de yeso y pintados, lo que declararon como adornos, como el bulto informado como "adornos de dino" que en realidad eran huesos de dinosaurio revestidos de yeso. También hallaron restos de hadrosaurio, un dinosaurio del cretácico superior, que se encontraba oculto entre minerales correctamente declarados ante la Aduana.
Entre las piezas secuestradas se encontró también un huevo de dinosaurio, un amonite de más de 20 centímetros, piezas de ámbar con insectos fosilizados y la margarita más antigua del mundo. La Aduana quitó la posesión a los imputados y las devolvió a la provincia de Río Negro, de donde eran oriundos estos materiales. Por este caso serán procesados Rodolfo y Julián Corsolini, padre e hijo, que alertaron a sus vecinos por movimientos extraños y, estos últimos, dieron aviso a las autoridades.

