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Vuelve un emblema al Parque: ¿desde cuándo se podrá navegar en el lago?

Dieron a conocer el resultado de la licitación para poner en marcha los paseos que tendrán como protagonista una moderna embarcación que navegará por las aguas del lago del Parque General San Martín.

La Dirección de Parques y Paseos Públicos de Mendoza anunció semanas atrás que un emblema del Parque General San Martín  volverá a navegar por las aguas del lago. La licitación para la nueva embarcación para turistas y mendocinos tuvo un solo oferente que tendrá la concesión por 10 años. 

El secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, anunció la adjudicación del proceso licitatorio para poner a flote la nueva embarcación que surcará las aguas del lago en el Parque General San Martín y aclaró que "la propuesta no generará costos para el Estado".

La empresa que tendrá la concesión pertenece al Grupo Andesmar SA y, según informaron desde la Secretaría de Ambiente de Mendoza, la embarcación tendrá un estilo moderno de tipo Trimarán, con una capacidad máxima de 25 pasajeros sentados, baño químico ecológico y estará impulsada por un motor de 150 HP de 4 tiempos ecológico.

Otro de los aspectos que destacaron desde el organismo oficial es que estará equipada con todos los requisitos estipulados en las normativas vigentes y contará con chalecos salvavidas para cada uno de los tripulantes. "Se realizarán también obras de puesta en valor del embarcadero en el Rosedal y la ex boletería del paseo. Se estima que en noviembre el servicio se encuentre en funcionamiento", confirmó Mingorance.

Antecedentes

Una nueva embarcación se instalará, dado que la histórica Cuyanita presenta un estado avanzado de deterioro: solo queda el antiguo casco. El resto de la totalidad de las piezas que la conformaban se fueron extraviando y deteriorando con el tiempo, lo que hace inviable una restauración de la antigua embarcación, que además, por medidas de seguridad, no podría contar con los permisos náuticos correspondientes.

La historiadora Ana Castro señala en su libro, que La Cuyanita comenzó a surcar el Lago en la década del 20. Esa embarcación funcionó hasta 1935. Posteriormente, se llamó a licitación para restablecer los paseos acuáticos y una nueva lancha comenzó a prestar este servicio en 1939. Se la denominó Emilio Civit, pero la gente continuó llamándola La Cuyanita.

“La primera embarcación del lago fue vendida en 1937 a los señores Ronchietto y Bianchi, por 200 pesos, y la llevaron a la laguna Los Álamos. Allí se perdió el rastro de la embarcación”, comenta la autora del libro Parque General San Martín, sus primeros 50 años.

El barco que remplazó a la primera nave pesaba 5 toneladas, con un casco de 13 metros de eslora (largo) y una capacidad para 20 a 26 personas.  El casco fue construido en Alemania por el astillero Krupp, luego de la Primera Guerra Mundial y llegó a la Argentina, donde construyeron la cubierta y el puente de mando, y se utilizó la embarcación para prestar servicios en el Delta del Paraná antes de ser trasladada a Mendoza.

En el pequeño muelle de madera del Rosedal estaba atracada La Cuyanita esperando la llegada de chicos y grandes para salir a pasear por el Lago del Parque. Con todo el pasaje cubierto, como todos los domingos, el timonel daba la orden de zarpar y los “oficiales” del embarcadero soltaban amarras. Rápidamente se llegaba al extremo norte del Lago. La embarcación tomaba rumbo al sur, mientras los pasajeros observaban el Club Regatas, lo que ocurría en tierra firme o a los bañistas de las playas serranas. Parecía de juguete, no se movía mucho, debido a la serenidad del lago, solo se sentía el ronquido del motor y el golpe del agua sobre el casco blanco.

En los 60 comenzó la decadencia. Sufrió actos vandálicos en dos oportunidades y, en diciembre de 1976, tras una serie de reparaciones, fue botada al lago por última vez. Durante el invierno de 1979, La Cuyanita ardió en llamas y ese fue el fin. Aparentemente, uno de los cuidadores de la embarcación colocó un calentador para soportar el frío. Se quedó dormido y casi se quema con la estructura de madera que adornaba la cubierta y el puente de mando. En la actualidad, el casco de la embarcación se encuentra en la Penitenciaria Provincial, donde fue llevado para su puesta en valor y quedó abandonado en el lugar. Hoy su recuperación es inviable, ya se ha perdido casi toda su estructura original y se asemeja a una cascara de nuez.

Tras el fin de La Cuyanita, en 1979, y por un año la remplazó un catamarán que fue bautizado Emilio Civit II. 

Durante los 90', llegó el turno de "El Mississippi" o "el rey de lago", un catamarán de dos pisos donde muchos celebraron fiestas y cumpleaños pero años después dejó de prestar sus servicios dejando una vacancia en el paseo turístico,