"Mocosos": un cuento breve para cortar la semana
Danielito, José María y Federico, entraron roñosos como todas las tardes; sus caras estaban manchadas de barro al igual que sus piernas, ropas y todo. José María tenía incluso barro en el pelo; y de los tres pendían tres hilos verdes de sus narices; que no paraban de moquear. Alegres entraron y disciplinadamente se quitaron ropas en el patio a fin de no ensuciar todo. La mamá, una madre como muchísimas; con amor llenó la bañadera sin antes pegar un par de gritos para que los mocosos no diseminaran la suciedad.
Te puede interesar
Dua Lipa es fan de la literatura argentina: cuáles son sus libros favoritos
Los tres habían barriado, jugado al fútbol y a los soldados por el barrio. Perros y niños jugaron sin parar, incluso durante un chubasco que no fue tenido en cuenta en medio de un juego de la mancha. Danielito se agarró a puñetazos con Lucho, un pibe con demasiados conflictos familiares. Todo terminó en abrazos y más juegos. La verdad es que los niños crecieron, llenos de mocos y expuestos a toda suciedad; pero sanos, sin complejos y listos para una vida dura.
En el año 2019, Juancito Villafañe Orué, jugaba con su “tablet’’ sin parar; solo una vez por semana iba al tenis a aprender un deporte que nunca le interesó. Juancito era impecable y parecía más un oficinista, siempre predecible y sistemático; pero sin una alegría o una tristeza.
-
Te puede interesar
Casas, calles y recuerdos: las huellas de Julio Cortázar por Mendoza
El colegio de Juancito prohibió los maníes y los productos lácteos por el peligro de las alergias. El huevo también fue prohibido dos meses después y finalmente, cuando Javier Cortúzar murió atragantado por una semilla; finalmente, se prohibieron todo tipo de frutas.
Su mamá Olga, que era vegetariana y empíricamente anímica; le daba un cocktail de vitaminas todas las mañanas y le ponía demasiado abrigo; luego religiosamente comenzaba sus clases de yoga. Juancito rara vez salía de su casa; con su “tablet” conoció el fútbol, las cruzadas e incluso hizo política para una ciudad virtual.
Cuando llegó la pandemia del 2020; Juancito murió lleno de cables y con un respirador alemán en un hospital de lujo en pleno Belgrano. Sus padres faltos de fe y sentido común nunca entendieron como un niño tan sano sucumbió al lento y silencioso asesino de origen chino.
Al final, los mocos verdes lo dijeron todo; y los picados de barrio, poco a poco comenzaron nuevamente a embarrar los hogares; a pesar de la pandemia y el pánico de la mayoría.
* Lautaro Capri es un autor de cuentos de ficción y poemas. Ha publicado también un libro de poemas 28 poemas de amores, amoríos y cruces.
Sus obras se encuentran publicadas en amazon version electronica. La version impresa se puede solicitar a [email protected]

