Explicó por qué no toma partido en el conflicto entre Israel y Palestina, nombró a un argentino y se hizo viral
"Trabajé en el Ministerio de RREE de Francia, sobre el Conflicto Israelí-Palestino", escribió Rachel Théodore en el primer tuit de una larga serie que se hizo viral. Es doctora en Estudios Políticos y aclaró desde el inicio que no estaba dispuesta a tomar partido en el conflicto del que habla el mundo a partir del sorpresivo ataque a Israel por parte de grupos palestinos fundamentalistas.
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La experta en relaciones internacionales explicó detalladamente por qué no está dispuesta a pararse en uno u otro lado del frente en este conflicto bélico que escaló a partir de la madrugada del sábado y que, según el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, podría devenir en una guerra larga y difícil.
Lo primero que señala Théodore en el hilo que se hizo viral, es que "en este conflicto, ambas partes son 'igualmente responsables' de la escalada de violencia". Enseguida, detalla que "hay que ver: 1) La historia de los pueblos israelitas y palestinos 2) La influencia extranjera que es clave 3) el impasse actual que deriva de la historia".
"La idea del Estado de Israel nace por el Sionismo de Theodor Herzl: es la búsqueda de la Tierra prometida para los judíos luego de los ataques antisemitas en Europa a inicios del siglo XX, sobre todo después del caso Dreyfus. Antes, 'Israel' casi nació en Argentina y Sudáfrica", detalla la doctora en Estudios Políticos y sigue: "¿Quien estaba en Palestina a inicio del siglo XX? Era colonia Británica. Reino-Unido tiene una responsabilidad tremenda en el conflicto actual. En los 1930, hubo muchas revueltas árabes en contra de la presencia de los judíos. Dejaron el país en 1939 en estado de guerra civil".
Explica, además, que "con la Alemania Nazi y el Holocausto, el mundo entero apoyó una tierra judía. El presidente de Estados Unidos, Truman, era un ferviente defensor del nacimiento de Israel en Tierra Palestina. De ahí nace el apoyo político al proyecto de formar una nación Israelita". Y acota que "Con la llegada masiva de los judíos post Segunda Guerra Mundial, las cosas se tensaron aún más entre árabes y judíos. La ONU propone plan de partición entre ambas naciones en 1947, que no es aceptado por ninguna de las partes".
Según Théodore, "por este plan de partición, Ben Gourion, líder histórico de Israel, proclama el 'Nacimiento del Estado de Israel'. Inmediatamente, los países vecinos árabes declaran la guerra a Israel, reconociendo de facto su existencia. Los árabes pierden y los palestinos se exilian afuera. Desde ahí, las lealtades han sido muy claras: Estados Unidos ha apoyado militarmente, políticamente y económicamente a Israel por una decisión política. No es sólo geopolítica internacional: no olvidemos que el electorado judío en Estados Unidos es clave para ganar las elecciones nacionales".
Tras esas aclaraciones, la exerta continúa: "De esta primera guerra, quedan enclaves graves hasta ahora: la hostilidad de los países árabes, la injerencia de Estados Unidos (y Europa, pero menos) la partición de Palestina entre 2 territorios: Gaza y Cisjordania. El odio mutuo entre judíos y árabes ya es muy complejo de manejar".
La rivalidad no cesa. Al contrario, "en 1967, la inteligencia israelita se entera de un ataque inminente de varios países árabes y lanza un ataque relámpago contra sus vecinos (siempre con la ayuda de Estados Unidos). Ocupa una gran cantidad de territorios, dando gran poder de negociación", detalla la autora y muestra en un mapa los territorios de la península de Sinaí, los altos del Golán, la franja de Gaza y Cisjordania que fueron ocupado por Israel tras la guerra de los Seis días. Ese enfrentamiento derivó en otro que explotó en 1973 y fue conocido como la guerra de Yom Kippur, "donde los países árabes vecinos intentan recuperar los territorios perdidos en 1967. Sin embargo, solo muestra la descoordinación del mundo árabe frente al problema Palestino y fracasa", aclara Théodore.
Este hecho es un hito para la autora que indica que "a raíz de 1973, la OLP (Organización para la Liberación Palestina) llega a ser representada solo por Palestina. Antes, Palestina estaba representada sólo por los países vecinos. Esta falta de representación coordinada y de leadearship es, para mi, clave en entender muchos fracasos de los Palestinos en este conflicto", expresa y sigue: "En los años 1980, Israel lanzó ataques hacia el norte, en el Líbano, de donde la OLP lanzaban cohetes y conquistó el Golán, las tierras fértiles del norte. AHI solamente paran las guerras hacia países árabes vecinos, para concentrarse sobre Palestina mismo".
Entonces, la historia del enfrentamiento entre Israel y Palestina llega a otro momento clave. "La situación muy dramática en que se encontraban los palestinos en Gaza y Cisjordania desata la primer 'Intifada': la revuelta de las piedras en 1987. Hamas, el movimiento de resistencia islámica, aliado de Irán y del Hezbollah, que busca destruir el estado de Israel, nace ahí".
"Hamas y la OLP (luego “autoridad palestina”) no son iguales", sentencia entonces la autora del hilo viral y continúa: "Pero el problema radica en que todos quieren ser los líderes de Palestina y reivindican objetivos y métodos distintos. Uno por la vía armada, mientras la otra busca (supuestamente) soluciones más políticas".
Entonces, Théodore reflexiona: "Lo que no se entiende mucho en este conflicto es que, hasta 1988, los palestinos luchaban para recuperar sus tierras y ser reconocido como 'país'. Eso fue el objetivo Yasser Arafat, que era también un arma de doble filo porque apoyaba movimientos extremistas y militares. En los años 1990, los presidentes de Estados Unidos -y sobre todo Clinton- intentaron realmente hacer acuerdos de paz entre Palestina e Israel".
"En mi lectura, fracasaron estos acuerdos por la cobardía de Arafat y la testarudez de los Israelitas, que no quería soltar ciertas cosas", dice la autora y agrega: "De ahí, solo han empeorado las posiciones. Israel ha lanzado un plan de 'colonización' de Palestina. Es una forma de carcomer, lentamente, los territorios palestinos que quedan". Habiendo investigado la relación entre Israel y Palestina, la autora se atreve a mostrar la evolución de esta colonización con un mapa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia.
·"Esta política de colonización y las condiciones de vida de los palestinos explica, en gran parte, que el odio de los palestinos hacia los judíos haya incrementado exponencialmente durante los últimos 20 años. Las 'anexiones' de tierras son ilegales de parte de Israel", comenta y acota: "Por otro lado, se entiende perfectamente que los métodos usados por el Hamás, la extrema violencia y crueldad, sea condenada por todos (son terroristas, sin dudas). Pero las colonias son formas de violencias también y tienen consecuencias iguales".
Según Théodore, "el estancamiento de posiciones actuales es un sin fin: cuanto más Israel no quiera dar espacio a los palestinos (de nuevo, Palestina no es Hamas) y que los palestinos no reconocerán el derecho histórico de los judíos a estar ahí, no habrá soluciones diplomáticas". La experta en relaciones internacionales va aun un paso más allá contando una experiencia personal. "Cuando trabajé en el ministerio, algo que me heló la sangre fue darme cuenta que los Israelitas no querían paz. No quieren ceder. Y por el otro lado, las Autoridades Palestinas están muy divididas y no son capaces de organizarse para encontrar un punto de acuerdo".
Luego se detiene en el "extremismo religioso" que moviliza a ambas partes y "la visión mesiánica de que ambos pueblos supuestamente son los elegidos para reinar en la Tierra de Palestina ha llevado el conflicto a un verdadero impasse y una atroz escala de la violencia". Con audacia, se atreve a proponer dos aspectos clave para frenar de una vez y para siempre la violencia entre Israel y Palestina. "Hay solución a este conflicto en el estado en que están las cosas", sentencia y sigue: "Se necesita parar las anexiones de tierra por parte israelita y una renuncia incondicional a la violencia de parte de los palestinos".
Por último, con cierta resignación y determinada en su propósito de no tomar partido por ningún bando en este enfrentamiento admite que sí está a favor de unos. "Apoyo intentos 'reales' de paz, que buscan que israelíes y palestinos se conozcan y se aprendan a querer", señala y nombra a dos hombres -uno de ellos argentino- que han trabajado arduamente por lograr la unidad: "Rindo un homenaje desde el corazón a Daniel Barenboim y Edward Said, que han hecho todos su posible para hacer esto".


