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Dislexia: los últimos avances y su impacto en el tratamiento

En Argentina, 1 de cada 10 niños en el mundo tiene dislexia. Un enorme porcentaje no lo sabe y se enfrenta a una trayectoria de aprendizaje con muchas dificultades y frustraciones.

Se estima que la dislexia afecta a aproximadamente del 10 al 15% de la población mundial, situándola como uno de los trastornos específicos de aprendizaje más frecuentes. El próximo sábado 7 de octubre, Wumbox ofrecerá una MasterClass a cargo del especialista español Juan Cruz Ripoll titulada “Dislexia y estrategias de intervención. ¿Cómo fortalecer habilidades para mejorar la lectura?”. En esta nota, conversamos con él acerca de los últimos avances en la investigación y el tratamiento de la dislexia.

Juan Cruz Ripoll.
Foto: gentileza.

La dislexia como una alteración neurobiológica

Juan Cruz Ripoll, a quien previamente hemos entrevistado, es maestro, psicopedagogo, doctor en educación y especialista en comprensión lectora. Como experto en la enseñanza de la lectura y la escritura, afirma la importancia tomar conciencia y recibir formación sobre la dislexia para poder detectarla e intervenir tempranamente. Esto es crucial porque, si bien es cierto que la dislexia no desaparece, brindar el apoyo adecuado en el entorno escolar y familiar resulta fundamental para evitar la baja autoestima y la pérdida de motivación en los niños y las niñas que la padecen.

  ¿Cuáles han sido los avances más importantes en la investigación de la dislexia en los últimos años?

Un gran avance en la comprensión de la dislexia ha sido el constatar que no se trata de un problema visual o relacionado con la psicomotricidad o la lateralización, sino que tiene un importante componente lingüístico y que está muy relacionada con cómo procesamos los sonidos que forman el habla. Eso ha permitido realizar nuevas pruebas de detección que tienen en cuenta cuestiones como la conciencia fonológica, la velocidad de denominación o la memoria verbal y también ha permitido incorporar el desarrollo de la conciencia fonológica como herramienta de intervención.

¿Qué tan importante es la detección temprana de la dislexia? ¿Por qué? 

Se puede intervenir y se pueden conseguir mejoras en personas con dislexia a cualquier edad, incluso en personas adultas. Pero las intervenciones en las habilidades más básicas de lectura como la conciencia fonológica, el conocimiento de las letras o el descifrado de palabras parecen tener un mejor efecto cuando se hacen en las edades en que los niños y niñas aprenden a leer y escribir. En ese momento son más aceptables, no quitan tiempo a otros aprendizajes y evitan que aparezcan nuevos problemas como consecuencia de las dificultades en la lectura y la escritura, como el bajo rendimiento escolar.

¿Cómo afecta en la trayectoria escolar y la sociabilización de un niño o una niña la dislexia no tratada ni diagnosticada?

Se dice que la lectura es un aprendizaje instrumental, porque sirve de herramienta para aprender otras cosas. Por tanto las dificultades en la lectura suelen afectar al aprendizaje en otras áreas. Además la dislexia suele tener un impacto notable en la autoestima. Las personas con dislexia se suelen sentir menos capaces y menos válidas porque no consiguen hacer bien algo que a los demás les sale sin esfuerzo y que se aprende a una edad temprana. A veces tienden a ocultar sus problemas. Aunque los datos no son unánimes, también parece que tienen más riesgo de sufrir acoso escolar.

 

Juan Cruz Ripoll.
Foto: gentileza.

¿Cómo pueden los docentes de las escuelas ayudar a los chicos con dislexia?

Podríamos hablar de tres grandes formas de ayudar al alumnado con dislexia en las escuelas. La primera sería hacer una buena enseñanza de la lectura y la escritura, eligiendo métodos fónicos o sintéticos y evitando los métodos globales o analíticos, naturales o de descubrimiento. También teniendo en cuenta que el aprendizaje de la lectura y la escritura se demora más en algunas personas y hay que realizar ese trabajo de forma más pausada y prolongada, o proporcionar algún tipo de refuerzo.

La segunda forma sería hacer adaptaciones en la forma de enseñar y de evaluar. Dependiendo de la edad del alumnado podría tratarse de hacer oralmente las actividades o las pruebas de evaluación, dar más tiempo para realizarlas, usar textos breves, sencillos y muy estructurados, emplear formas alternativas de acceder a la información como grabaciones, infografías o vídeos, o utilizar ayudas tecnológicas como la conversión del texto a voz o los procesadores de texto con corrector ortográfico.

Y la tercera forma de ayuda es dar soporte social y emocional. Propiciar una buena relación, ofrecerse como apoyo, preguntar qué ayuda, mostrar en clase modelos de personas con dislexia que sirvan como referentes. Crear un ambiente en el que no se castigue el error y se aprecien las diferencias, ayudar a descubrir puntos fuertes o cualidades.

La importancia de la formación 

Los datos de prevalencia actual, que sugieren que entre el 10% y el 15% de la población mundial presenta dislexia, señalan que es frecuente encontrar al menos un estudiante con esta dificultad en cada aula. En muchas ocasiones, se produce un retraso significativo en el proceso de diagnóstico, y los estudiantes suelen ser malinterpretados como perezosos, distraídos o desinteresados. Las personas con dislexia enfrentan desafíos al reconocer palabras, decodificar letras y deletrear, lo que repercute en su adquisición de habilidades fundamentales y genera un impacto negativo en su autoestima y motivación. Por lo tanto, es necesario abordar estos casos y ofrecer estrategias que ayuden a mitigar la dificultad y minimizar su influencia en el progreso educativo de los estudiantes.

Si te interesa participar de la MasterClass “Dislexia y estrategias de intervención. ¿Cómo fortalecer habilidades para mejorar la lectura?”, puedes inscribirte a través de este link.