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Año sabático: ¿les sirve a los jóvenes?

Josefina Saiz Finzi, psicoanalista y especialista en crianza niños y adolescentes, explicó que muchas veces esta decisión puede ser enriquecedora para los adolescentes. Además agregó que se debe tomar con "tranquilidad".

Cuando los jóvenes  terminan la educación secundaria se espera que decidan qué es lo que quieren para sus vidas. Sin embargo, esta decisión no es lineal y general, y muchas veces resulta un tormento para ellos, por lo que deciden tomarse un "año sabático". MDZ Radio dialogó con la psicoanalista Josefina Saiz Finzi, sobre cómo los padres deben actuar frente a este acontecimiento y los beneficios de que tomen dicha decisión. 

"Esta situación se debe tomar con tranquilidad, las cosas no son tan lineales como uno cree, como esperar que cuando se termina el secundario, se empiece la universidad. Eso es posible, pero no siempre es así. Se puede presentar una situación nueva de decir 'no sé qué hacer, voy a esperar, me voy a tomar un año'. Esto no significa dejar de estudiar, sino que puede ser un tiempo de reflexión, donde la familia tiene que poder contener y sobre todo no asustarse porque ya el adolescente de por sí tiene un gran susto”, sostuvo.  

En este sentido, advirtió que la expresión de "año sabático" confunde porque se cree que es "no hacer nada". "Es al revés, debe ser una actividad mental, emocional, contenida por la familia que acompaña al adolescente". Además remarcó la importancia de que en ese momento los mandatos no empiecen a ser "acosadores" en cuanto a que el adolescente tiene que decidir y saber lo que va a hacer, ya que esto no lo ayudará a encontrarse.

Según la especialista, muchas veces, los adolescentes cuando terminan el secundario, tienen sueños que tal vez conversados en familia, reflexionamos en grupo, sienten esa presión de tener que saber ya lo que quieren. Esto los lleva a pensar, a buscar y encontrarse con gente, no solo a dejar que pase el tiempo. "Puede ser un año de gran actividad, pero depende de las condiciones que se vayan dando, por eso es importante el grupo de familia que el adolescente necesita como referente", agregó.

En relación con esto, la psicoanalista remarcó que las crisis vocacionales "están para ser entendidas y trabajadas, pero no para todos es igual. Hay adolescentes que saben lo que quieren y no desean esperar, comienzan y después se desorientan, porque se encuentran con otra realidad. Entonces el saber tiene que ver con la experiencia", agregó. 

Con respecto a qué pueden hacer los adolescentes en ese periodo de tiempo, la especialista remarcó nuevamente la importancia de la contención y comprensión familiar, donde se puede buscar en conjunto un trabajo, o conversar con él sobre lo que podría hacer. "Es importante esto ya que el adolescente puede estar soñando muchas cosas, pero ninguna en particular", expresó. 

Según la entrevistada, en esa etapa de la vida,  hay muchas situaciones de contacto con la realidad, que sirven de experiencia, que hacen que los jóvenes puedan probar distintas opciones, como iniciar una carrera y dejarla, comenzar un trabajo, angustiarse y abandonarlo. 

"La vocación puede venir desde esa luz que parece que ilumina o algo que se descubre durante el estudio y finalmente en el trabajo. Entonces hay un tema de confianza, de cooperación, de animarse y de tener una cierta libertad, que también se va dosificando, sin angustiarse tanto. Ese año no lo tomamos como un punto de negatividad ni de positividad. Es un año de la vida de ese adolescente, no está tirado", remarcó. 

Finalmente, Finzi agregó que es importante que los padres no quieran lograr que sus hijos cumplan un modelo establecido, ya que cada adolescente es único. "No puede haber resultados de fracaso o de éxito, de pérdida o de abandono. El entorno y la contención es clave en estos periodos de cambio", concluyó.

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