Brasil, decime qué se siente: ya copamos sus playas, ahora copemos su música
Mi viejo siempre dice orgulloso como si fuera un Hernán Cortez en un Taunus, que él fue de los primeros en animarse ir en auto hasta allá a instalarse en la playa de Lagoinha. Años después, en el 1 a 1 de los años 90, explotó de argentinos y luego se fue calmando un poco, hasta que en el 2012 volvió la invasión y once años después, lo mismo..
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Este país que sería como un primo hermano, la verdad que es muy tentador. Y una vez que vas, siempre soñás con volver algún día a sus aguas cálidas, sus morros, la caipi, la cerveja bien fría, sus plantas, la linguiza, el açaí, el agua de coco, las lulas, y los camarãos. Hasta el hombre sin físico para sunga se ve lindo en Brasil. Lo más gracioso es que la mayoría, yo soy uno de ellos, hablamos portuñol y creemos que agregando inho, eiro, o ao a ciertas palabras argentinas o metiendo la ch por todos lados, somos nativos. Y no nos entienden nada.
Ahora lo que siento es que durante treinta años les copamos las playas, pero nos faltó algo, que para mí es parte de lo más lindo que tienen: su música. Tuvimos, o al menos yo tuve, una educación musical bastante vaga, ya sea en mi casa no escuchaban música brasilera y también porque crecí con lo que se escuchaba en la radio, se veía en la tele o se bailaba en las fiestas. Siento que nos perdimos a los Charly´s, los Spinetta, las Mercedes o Fitos de allá. Si bien nos sonaban nombres como Caetano Veloso, Gilberto Gil, María Bethania, Milton Do Nascimiento, Vinicious, Jobim, Gal Costa, Chico etc, etc, etc, solo los intelectuales, o los que sabían de música, conocían sus canciones.
El resto tuvimos que crecer con cosas como éstas: El carnaval carioca de los casamientos: el pepepepe, seguido del A E I O U, el Ay Ay caramba, etc. Todo muy raro, ¿Dónde nació? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Lo seguirán pasando y habrá tíos y tías con corbatas en la cabeza y zanahorias de plástico haciendo trencito? Seguro que muy pronto yo seré parte de esos tíos y no quiero bailar más eso. Quiero sentirme más grande, pero que la música para los viejos y el cachengue retro sea un compilado de los Decadentes, Cadillacs y Redondos, y no este castigo donde lo más rescatable es que salieron un par de himnos futboleros muy buenos como el de ¨Ohhh vamos Millonario´ uohhh, Ohhh Vamos Millonario´ pongan huevo, que ganamo´.
Los hits que escuchaban nuestros padres: temas que quizás eran obras de arte pero al crecer y escucharlas tanto pero tanto se tornaron un poco repetitivas y hasta me animo a decir que según el momento y lugar, medias deprimentes. Les pido perdón a himnos como ¨Lanza Perfume¨, ¨Millón de amigos¨, ¨Garota de Ipanema¨ o ¨Aquarela¨. La culpa fue de nuestros padres, aunque obviamente los perdonamos y los amamos.
En 1991 las hormonas de casi todos los preadolescentes de ambos sexos se despertaron de una sacudida, con la aparición y el éxito de la bella Xuxa, sus paquitas y paquitos y sus pegadizas canciones. Pero las cantaba en castellano, así es que como que eran brasileras, pero no tanto. Y era música muy buena, pero infantil.
En los 90 y parte del 2000 nos invadió una especie de pandemia llamada Axé. Venía de Bahía y podía sonar divertida, hacer que todos se pongan a bailar en cualquier fiesta, pero confieso que salvo alguna que otra, nunca me gustaron y me han hecho sentir muy incómodo cuando las pasaban y me sentía obligado a bailar cosas como el Sigurucha Sigurucha, siguru cha cha cha, que ese encima venía con coreo.
Un día llegó una banda en serio como Os Paralamas do Sucesso, que la recontra pegó en los noventa con un disco debut que seguramente todos deben recordar todos los temas. Pero lo mismo que Xuxa: para entrar al mercado, cantaron en castellano y hasta cambiaron su nombre por Paralamas.

A mí la música brasilera recién me partió la cabeza en los primeros años del nuevo siglo, cuando a mis veintipico empezaron a aparecer artistas como Tribalistas, Paulinho Moska (que terminó amigo de Drexler y Kevin Johansen), el reggae de Armandinho, el tributo a Marley de Gilberto Gil, o el de Beatles de Rita Lee, que después me enteré que era la de Lanza Perfume, pero que detrás de ese tema había una historia muy grosa con una banda de culto y muy buena en los años 60 llamada Os Mutantes.
A partir de esa base que más o menos en su momento fue popular, descubrí a otros más como Los Hermanos, primero con ese hitazo que sonaba llamado Anna Júlia y también después unos discos y de una separación, con la carrera de sus dos líderes: Rodrigo Amarante y Marcelo Camelo, que hicieron una carrera muy linda y variada hasta el día de hoy con discos solistas y dos bandas con un gran y único debut que te quiero recomendar ya mismo: Little Joy, de Amarante con el batero de los Strokes y Banda do Mar, de Carmelo y su mujer Mallu Magalhães, que también tiene discos solistas muy buenos.

También descubrí a la vieja ola, los que empezaron la bossa y pude ir mucho más allá de Garota de Ipanema. Y de la generación del Tropicalismo, aluciné con Caetano Veloso con un disco en vivo que me abrió la llave, llamado Circuladô. Luego llegué a su
hijo Moreno y también de a poco seguí las carreras de dos de los Tribalistas: Marisa Monte y Arnaldo Antunes. La lista sigue y es interminable. De Adriana Calcanhotto a Elis Regina, siento que hay tantos artistas buenos en Brasil como playas. Y que siempre solemos ir a las mismas y quedan cientos por descubrir.
De hecho me pasó en la última noche de una playa cercana a San Pablo, que estábamos con mi novia y pasamos por un barcito y ahí estaba un brasilero similar a Eddie Vedder haciendo buenos covers y temas en portugués que la gente cantaba feliz. Yo pensaba que las que cantaba en portugués también eran covers. Hasta que lo buscamos en Spotify y vimos que además de llamarse André Bellini, tenía sus miles de escuchas en sus temas que ahora estábamos descubriendo ao vivo y obviamente siguiendo.

Así que me propuse dejarte esta playlist en orden de relato de temas favoritos de estos artistas que te estuve nombrando. Como si fueran playas. Hace click aqui.
Y la hice colaborativa por si tenés alguna para recomendar.
Até à próxima, amigos
*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"

