"El Camino de la Lavanda": un nuevo atractivo turístico en las sierras cordobesas
El Valle de Calamuchita, uno de las regiones más apreciadas por los turistas que viajan a Córdoba, tiene este verano un nuevo, colorido y aromático corredor para pasear y conocer: “El camino de la lavanda”.
Así se llama este producto turístico que fue presentado por primera vez en la Feria Internacional de Turismo realizada a fines del año pasado. Ocho productores de lavanda se unieron para abrir sus estancias a los visitantes durante todo el año. Pero particularmente en enero, organizan sus “fiestas de la cosecha”.
Cada uno en fecha diferente y con su propia impronta, les muestra a sus visitantes las propiedades de esta planta, sus múltiples variedades y usos, su destilación, cómo realizar aceites esenciales, y ofrecen talleres para armar ramos decorativos, degustaciones de te, gin y hasta competencias y juegos.
Los festejos en “El Camino de la Lavanda” comenzaron el pasado 7 de enero, cuando el establecimiento "Aromaherba" realizó su 6° Fiesta de la cosecha en la localidad de Calmayo. Pioneros en hacer este evento, este año se extendió a las otras plantaciones con diferentes propuestas
Así se fueron sumando las plantaciones “Levón” en Villa Ciudad Parque, “Aromas del Cerro” en Yacanto de Calamuchita, “Coyuñé” en Villa Yacanto, “Islavanda” en Los Reartes y “Vía Blu” en Intiyaco. En tanto, el domingo 22, la fiesta será en “Finca Los Nogales” de Las Bajadas y el sábado 28 cerrará el mes “Die Lavendel”, en Villa General Belgrano.
Marcela Manavella y Cristian Moya son los dueños de “Aromaherba”, una plantación de lavanda nacida en 2012, ubicada a 44 kilómetros de la Ruta 5. “Nosotros arrancamos con las fiestas de la cosecha el 7 de enero y nos fue muy bien. Esperábamos una gran afluencia de gente pero superó nuestras expectativas”, aseguró a Mdz Cristian Moya.
“Esta fue nuestra sexta fiesta pero este año todos los emprendedores del Valle de Calamuchita hacen su propio festejo en el marco del proyecto que llamamos ´El Camino de la Lavanda”, comentó.
La idea surgió del proyecto Cambio Rural que viene desarrollándose a través de un convenio entre el INTA y la Asociación civil el Foro de los Ríos, donde existe una subcomisión de productores que trabaja con aromáticas.
“Durante la fiesta, nosotros mostramos el trabajo que hacemos y la cultura que hay alrededor de la lavanda. La gente que nos visita es muy variada. Hay quienes vienen exclusivamente a participar desde Rosario, de Mendoza, del sur del país… Y hace un par de años nos acompaña una fotógrafa, Cecilia Vallejos, que registra unas fotos hermosas de los participantes que se convirtieron en un atractivo por sí mismas. Las imágenes reflejan un poco lo que se hace en otros países, donde invitan a la gente a ir vestida de blanco y con sombreros”, contó el propietario de “Aromaherba”.
En las imágenes, contrasta el color de las lavandas con el cielo, las capelinas y las vestimentas claras, lo que dan el efecto de una atmósfera única o de otra época. “Como estos trabajos de cosecha se hacen en verano y bajo el sol, se hace necesario cubrir la cabeza y vestir con indumentaria clara”, comentó Cristian.
El productor explicó además que a sus visitantes les dan charlas sobre las diferentes variedades de lavanda que cosechan, que fueron analizadas por el INTA y el Ceprocor, y que se dan mejor en la zona por las condiciones geográficas.
Impronta propia
En cada fiesta de la cosecha, los ocho productores tienen una premisa en común: mostrar el proceso de cosecha, destilación, cómo se obtiene el aceite esencial, que cuidados debe tener y qué puede hacerse con él. De allí en más, cada localidad le da su impronta. En el caso de “Aromaherba” en Calmayo, con la experiencia de seis años, siempre se organiza una charla.
“El primer año fue una médica naturista que nos habló de la lavanda y el estrés. Al año siguiente, una farmacéutica nos contó sobre su uso en aromaterapia. También hicimos charlas del uso tópico de la lavanda y juegos para que la distracción y wl entretenimiento. Y siempre se termina con música para amenizar con el paisaje de las sierras, el perfume de la lavanda y el atardecer”, graficó.
Como Cristian y Marcela, Rubén Villarruel y su esposa Claudia también son apasionados por esta planta. Ellos administran “Die Lavendel” en Villa General Belgrano. Se trata de un emprendimiento familiar de plantación de lavandas y de elaboración artesanal, cuya fiesta de la cosecha es la que cierra el cronograma. Será el sábado 28 de enero desde las 18. Para la ocasión tienen previsto un sunset lounge con barra de gin tonics con lavanda y sabrosas pizzas. También habrá buffet con livings y una zona instagrameable.

“Cada lugar, organiza su fiesta de la cosecha según su estilo. Hay lugares donde te enseñan a realizar ramos. Aquí van a venir unas chicas que harán masas de sal con aceites de lavanda para que jueguen los chicos. También habrá se prepararán tragos de gin tonic con aceites esenciales nuestros y variedades de pizzas. Habrá danzas medievales en el predio y tocará la banda municipal de la villa”, adelantó Rubén.
“Además, haremos competencias de cosecha: un grupo con hoz y otro con una cosechadora a batería. Se premiará quien arme un ramo de determinado peso, y otros juegos para amenizar. Para el atardecer, organizamos un sunset lounge y como está de moda el gin de lavanda, se podrá degustar mientras se escucha buena música”, detalló.
“Si hay algo que nos distingue es que todo ´El camino de lavanda´ es muy atractivo para los turistas. Nosotros hemos recibido visitas cuando las plantas no están en floración y la gente viene igual”, aportó Claudia. Atareada en crear ramos y otros productos para el evento, la mujer asegura que junto a su esposo son unos apasionados de la plantación de las lavandas.
“Muchos visitantes dicen ser fanáticos de esta planta pero no tienen real conocimiento de ella. Por eso funciona muy bien estas visitas, porque los turistas pueden conocer y verla en floración. La lavanda es un atractivo que no tiene mucha explicación. Si te dan a elegir ir a una plantación de rosas o lavanda, la mayoría eligen esta última. Por eso estamos encantados de haber iniciado este emprendimiento. Y lo que nos sorprende es la gratitud de la gente cuando ingresa al establecimiento y, en especial, cuando se va, por todo lo que aprende”, aportó Rubén.
Esfuerzo compartido
“Cada uno de los productores cumplimos con un protocolo que nos da una asesora de la INTA. Venimos realizando un trabajo de tres años con reuniones mensuales y tenemos objetivos comunes e individuales. Nuestro fin era formar este producto turístico para el valle. En octubre y noviembre se le comenzó a dar forma y lo presentamos en la FIT. Y fue un suceso porque hicimos destilación en vivo y la gente se iba perfumada del stand. Creemos que esa presentación fue muy fructífera porque vemos visitantes todo el año”, aseguró Villarruel.
Por eso, se espera que la propuesta se extienda más allá del mes de enero e incluya febrero también. “Nuestra idea es poder evaluar tras la temporada la cantidad de visitantes que tuvimos en cada plantación, el interés que generó, y también los gastos per cápita, para poder hacer una proyección y para que este Camino de la lavanda se consolide como propuesta turística. Para eso es necesario que nuestro trabajo sea responsable, de calidad y compartido, porque este es un esfuerzo conjunto”, cerró Moya.
La Lavanda: 250 variedades y diversas propiedades
“La lavanda es una planta muy noble. Para conocer sus bondades tenés que estudiarla. Tal como se ha hecho por ejemplo con el aloe vera. Al haber tantas variedades de lavandas y lavandines, hay que educar a la gente que no todas tienen las mismas propiedades”, explicó Rubén Villarruel, dueño de la plantación “Die Lavendel” en la localidad cordobesa de Villa General Belgrano.
Según explica, existen cerca de 250 variedades de lavanda y lavandas híbrida. Es así a partir de su uso y la adaptación a los diferentes suelos. “Hay muy pocos lugares donde no puede crecer. Acá en Villa General Belgrano tenemos ocho o nueve variedades”, precisó.

La planta florece una vez al año, desde fines de primavera y principio del verano hasta marzo y a veces hasta abril. “Nosotros, una parte de la cosecha la destilamos en aceite esencial con un destilador por arrastre de vapor; otra parte la ponemos a secar y otra se destina a hacer ramos ornamentales. Con el resto, hacemos velas, jabones, difusores de ambiente con aceite esencial, aromatizadores de tela y ambiente, entre otros productos”, graficó Villarruel.
A nivel terapéutico, hay algunas variedades que funcionan como tranquilizantes y otras no. “Mucha gente cree que puede hacer un té con cualquier planta de lavanda que tiene en su casa y tomarlo como sedante, y la verdad que no es así”, aclaro el productor. También reveló que hay variedades en las que el hidrolato de lavanda, o agua floral que surge de la destilación, tiene propiedades muy buenas para la piel.
“Hay cuatro componentes que son muy importantes de destacar: el alcanfor, el eucaliptol, el acetato de linalilo y el linalol. Según los parámetros de cada uno de estos componentes que tenga la planta, sabemos qué variedad de lavanda o lavandín es, y el uso que se le puede dar”, precisó el productor. Para tal fin, se manda a analizar la planta destilada y se obtienen los resultados que indican cuáles tienen propiedades sedantes, cuales son comestibles o solo son ornamentales.
“Por eso en las visitas que la gente hace a nuestra plantación o a la de los demás productores en ´El Camino de la lavanda´, se le explica que es importante saber hay variedades que sirven para hacerse un té, un gin tonic o una torta, y otra que no son convenientes para su consumo”, enfatizó Villarruel.

