Una bebé murió en un hospital de Mendoza y la familia advierte que hubo mala praxis
El 21 de agosto, Gemma Florencia Gómez había cumplido los tres meses. Nació en el Hospital Luis Lagomaggiore y pesó 3 kilos 370 gramos. Era una bebé saludable y que siempre sonreía. Cuenta su abuelo que, desde el mismo momento en el que supieron que una nueva integrante llegaría a la familia, la felicidad los había colmado. El viernes pasado, la pequeña murió en el Hospital Domingo Sicoli ubicado en Lavalle, el nosocomio estatal de cabecera en la zona norte.
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Las circunstancias del fallecimiento aún no están del todo claras para la familia y de hecho, aseguran que iniciarán una denuncia en la Justicia contra el nosocomio para saber qué fue lo que le sucedió con exactitud y si existió negligencia y mala praxis por parte del personal interviniente.
Hoy, mientras la mamá y el papá de la pequeña intentan procesar el dolor por la muerte de su hija, fue Andrés Chávez,(abuelo de la bebé), quien tomó la palabra en representación de la familia con la intención de visibilizar no solo lo que ellos aseguran haber vivido en esos trágicos momentos, sino que quiere que se sepa cómo es la realidad en ese hospital y cómo las personas que no tienen recursos deben soportar "que la atención deficiente afecte y ponga en riesgo la vida de personas de todas las edades que viven en zonas rurales y que necesitan del servicio".
Vueltas, esperas y diferencias de criterios médicos
De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, la última vez que Gemma ingresó al hospital de Lavalle en los brazos de su mamá fue el jueves 25 de agosto a las diez de la mañana con 38.4 grados de fiebre. La antesala de ese momento ya había dado señales de que la beba requería de una atención completa e integral. De hecho, su cuadro -que comenzó con un catarro, luego una bronquitis y se transformó en una neumonía- había comenzado a ser tratado desde el mismo 4 de agosto cuando la pequeña comenzó con un resfrío que parecía pasajero y no presentaba fiebre. "Mi nietita estaba con un tratamiento que le indicaron a mi hija la primera vez que fue al hospital. Después, como su cuadro había continuado, le comenzaron a administrar antibióticos", relata Chávez.
Su voz denota la devastación que hoy pesa sobre todos cuantos aman con la vida a la pequeña Gemma. "Con esto nos mataron en vida", expresa el hombre y continúa con la descripción de los hechos. Pide que el caso no quede oculto como una "mala jugada del destino". Lejos de eso, asegura que hubo responsables por la muerte de su nieta. "En esos días parecía que la bebé iba a mejorar pero como mi hija notaba que todavía no estaba del todo curada, fue con ella a la sala de Costa de Araujo. "El doctor que la atendió allí le dijo a mi hija que era mejor que le sacara el antibiótico y que si seguía con ese cuadro, que fuera nuevamente al centro de salud", dice Chávez y aclara que la decisión de la mamá de Gemma fue ir directamente al hospital y no a la salita, por el hecho de que allí contaría con una atención más completa.
Derivación al Notti, negada
Una vez allí, la espera se extendió por horas. Fue recién pasado al mediodía cuando la pediatra indicó la realización de una radiografía de tórax para saber el estado en el que se encontraban los pulmones de la bebé. "A las 14 del jueves vino la doctora y le dijo a mi hija que la bebé tenía neumonía y que debía quedar internada", reconstruye el hombre, que trabaja en la zona rural de Gustavo André.
"En ese momento, el criterio fue decirle a mi hija que el médico nunca le tendría que haber indicado que suspendiera el tratamiento con antibióticos", continúa el testimonio y aclara que la mamá de la bebé solicitó de manera expresa que autorizaran una derivación al hospital Humberto Notti.
"Pero se la negaron porque le dijeron que el cuadro de la bebé no era de mayor gravedad y que no se justificaba tal derivación. Mi hija les insistió muchas veces, pero le dijeron que no", asegura el hombre consternado.
El primer paso luego de internar a la pequeña Gemma fue conectarla al suero y le ajustaron en su pequeño rostro una bigotera para darle oxígeno. Su mamá, con la intención de brindarle calor y más defensas para su pronta mejoría, le daba el pecho. Sin saber que en realidad, el procedimiento indicado por protocolo consiste en extraerse leche materna y alimentar a la bebé a través de gotitas con una jeringa. El problema fue que nadie en el hospital la asesoró sobre ello y, según el abuelo de la pequeña, incluso más tarde esa situación fue utilizada como argumento para sostener y dejar por escrito que la beba falleció por haberse broncoaspirado. "A mi hija nadie le explicó ese punto y para colmo, con todo el dolor que ella tenía, le vienen a echar la culpa de que la bebé se broncoaspiró porque ella que dio de amamantar".
Segundos desesperantes
Fue justamente, un episodio el que no se borrará jamás de la memoria de esa joven mamá de 21 años. Relata Chávez que minutos antes de que el fatal desenlace ocurriera, su hija le compartió una foto de la bebé en el hospital. Asegura que esa última imagen es la que guardará como el último recuerdo de la sonrisa de su pequeña nietita. 
Rememora Chávez que minutos después, debido a que el brazo por donde ingresaba el suero al cuerpo de la bebé se había puesto morado, su hija solicitó atención de urgencia.
"Mi hija llamó de urgencia a las enfermeras y le dijeron que la vena se había obstruido y que necesitaban desbloquearla. Fue entonces cuando volvió la enfermera con una jeringa con agua destilada y se la inyectó".
Chávez agrega, que en ese mismo instante, la bebé "se estiró, quedó tiesa y sin movimientos". "Mi hija me decía con detalle que apenas le hicieron eso la bebé murió, no se movía más; que intentaron reanimarla pero todo intento fue imposible". Eran casi las 13 del viernes 26 de agosto. El tiempo, para esa mamá, se detuvo en ese instante. Hoy no puede regresar a su casa. Su dolor es indescriptible.
Dolor indescriptible
El sábado, después de que el Cuerpo Médico Forense realizara los estudios necesarios en el cuerpo de Gemma, la familia afrontó el entierro. Los resultados de la autopsia, según le aseguraron a la familia, tardarán más de tres meses. "Solo les pedí que en la reseña se explique y se detalle todo. Porque acá en Lavalle nosotros estamos siempre en desventaja; casi nadie nos escucha y lo único que pedimos es que no mueran más niños en ese hospital", dice el hombre al hacer pausas en medio del llanto desconsolado.
Aclara que luego supo que el agua destilada jamás se usa para "desbloquear" una vena y menos con una paciente de tres meses. De hecho, asegura el abuelo de Gemma, este procedimiento quedó asentado en los documentos del hospital en relación al caso de la bebé. "Nos dijeron que la causa de la muerte fue que se broncoaspiró con la leche, pero lo cierto es que en ese caso, nadie le dijo a mi hija que no le diera el pecho y eso debería haberse cumplido por protocolo. Y el otro aspecto es que la bebé muere en el instante en el que le inyectan el agua destilada", asegura Chávez.
El mismo sábado, cuando aún no le entregaban el cuerpo de la pequeña, los papás de Gemma acudieron a la Fiscalía de Lavalle para denunciar los hechos. "Pero les dijeron que no podían tomar la denuncia por el estado emocional de mi hija", detalla el hombre que buscará el asesoramiento de un abogado y asegura no detenerse hasta que la Justicia dilucide con exactitud el motivo por el cual "mi nieta era una bebé saludable, que ingresó a un hospital sin un cuadro de gravedad según los médicos y que a las horas nos la devuelven muerta".
"Solo pido que se sepa toda la verdad y que la atención en ese lugar mejore, porque en esta zona hay mucha gente pobre que necesita y merece de una atención completa", lamenta el hombre.
Hoy, la mamá y el papá de Gemma volverán a asistir a la Fiscalía para denunciar los hechos. "Solo espero que sean debidamente escuchados y que esta vez les tomen la denuncia; nos dijeron que hay un expediente armado pero a nosotros eso todavía no nos consta", asegura el hombre.

