Qué pasó con el célebre Ecce Homo a 10 años de su fallida restauración
En agosto de 2012 un intento fallido de restauración puso en valor la obra Ecce Homo, un cuadro al óleo que alguna vez reflejó el rostro de Cristo. Lo que se pensó como un "simple retoque" se convirtió en un completo desastre. La obra española de casi siglo (1930), de Elías García Martínez, era considerada de valor "escaso" y dio un giro de 180 grados.
¿La razón? Simple: una octogenaria española intentó restaurarlo acabó convirtiéndolo en producto de risas durante el auge de los memes.
Lo que en teoría iba a ser una restauración, devino una reintepretación de la obra por parte de Cecilia Giménez Zueco, española amateur del pincel que entones tenía 81 años, y en la práctica recibió todo tipo de comentarios, exceptuando cumplidos, y puso en jaque a los críticos de arte.
Catalogado como " esbozo de un mono muy peludo vestido con una túnica de una talla inadecuada", decía un corresponsal de la BBC explicando cómo el Ecce homo que se convirtió en Ecce Mono y fue desprestigiado rápidamente.
Sin embargo, como bien dice el dicho, no hay mal que por bien no venga, y lo que pareció una blasfemia de pintura, produjo un efecto contrario al esperable: generó incluso una representación del intento de restauración de la pintura al óleo y le trajo a la localidad de Zaragoza (donde se encuentra la obra original) un fruto turístico beneficioso. Las ganancias generadas anualmente a partir de la exhibición del "nuevo" Ecce Homo, rozan el medio millón de dólares en forma de entradas, merchandising, y derechos de imagen.
La obra, cuyo gracioso intento de restauración cumple 10 años, dio origen a la creación del primer Museo Internacional del Ecce homo, donde se exponen 26 reinterpretaciones de autores cuyos orígenes van desde México a Italia. Si bien las visitas a dicha obra rondan las 10 mil personas por año, tuvo un pico de 45 mil en 2013.



