La iniciativa que festeja la comunidad Huarpe después de años de lucha

La iniciativa que festeja la comunidad Huarpe después de años de lucha

Los sueños y expectativas de los pobladores frente a la apertura del Centro Universitario en la Comunidad de Asunción, en Lavalle, que otorgará becas al 100% para estudiantes de las comunidades originarias de ese departamento.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

aginestar@mdzol.com

Las historias de vida de Nerina (28 años) y Ramona (47) dan cuenta de una realidad que para muchos es ajena. El acceso a los diferentes niveles educativos para muchas comunidades es una utopía, sin embargo hoy la posibilidad toma forma y se materializa a partir de la apertura del primer Centro Universitario en la Comunidad de Asunción en Lavalle. Este espacio es el segundo de su tipo a nivel nacional ya que existe una experiencia similar en la comunidad de Abra Pampa, Jujuy.

El acceso a la educación terciaria y universitaria depende en gran medida de las condiciones materiales, sociales y culturales. Quienes viven en zonas alejadas o pertenecen a comunidades indígenas suelen ser excluidos del sistema educativo o sufren el desarraigo al tener que abandonar sus comunidades de origen para acceder a la educación superior. 

La lucha por parte de las comunidades originarias para lograr el acceso a servicios, salud y educación es histórica y hoy se materializa generando expectativa en toda una comunidad que sueña con que sus habitantes puedan trabajar y permanecer en la zona evitando el desarraigo.

Los jóvenes y adultos pertenecientes a las comunidades Huarpes del departamento de Lavalle podrán acceder a becas al 100% para estudiar una carrera universitaria a distancia. El pueblo de Asunción será la sede del primer Centro de Aprendizaje Universitario Social (CAU) creado a partir de una alianza entre Fundación Simas y la Universidad Siglo 21. 

"Estamos creciendo como comunidad... sobre todo en organización, somos la pantalla de todas las otras comunidades ya que somos las primera que visita el turismo. Eso nos lleva a estar más organizados y trabajar para nuestro pueblo", dijo la referente de la comunidad Huarpe.

"Hace mucho tiempo venimos trabajando en proyectos para tener terciarios y universidad. Tenemos Cens en las comunidades pero no teníamos acceso a tecnicaturas ni carreras de grado. La comunidad no lo puede creer...es algo que veníamos pidiendo y trabajando desde hace muchos años y siempre se cerraban las puertas. Estamos felices y entusiasmados porque estamos luchando por los derechos al estudio y la igualdad", explicó Laura Guardia, referente del consejo de la comunidad Huarpe "Paula Guaquinchay" de Asunción.

En esta primera etapa son 58 los estudiantes de los cuales 20 van a estar becados para el inicio que se hace en agosto. Las edades de los inscriptos varía entre los 20 y los 47 años ya que muchas mujeres artesanas decidieron aprovechar esta oportunidad para formarse. 

"Es algo muy bueno para toda la comunidad, tanto chicos como gente grande que quiere estudiar. Estamos creciendo como comunidad... sobre todo en organización, somos la pantalla de todas las otras comunidades ya que somos las primera que visita el turismo. Eso nos lleva a estar más organizados y trabajar para nuestro pueblo", dijo Guardia.

Al ser consultada sobre los beneficios de esta oportunidad que se materializa en Asunción, la referente de las comunidades originarias, explica: "No queremos que haya desarraigo así los chicos pueden estudiar dentro de las comunidades para que sigan ejerciendo y trabajando en la comunidad. Vamos a tener profesionales nuestros que nos van a saber defender y acompañar porque saben las costumbres y vivencias de las personas de la comunidad".

Ilusiones y expectativas en primera persona

Nerina Morales tiene 28 años, está casada y tiene una hija de 2 años y medio, junto a su marido son artesanos en la comunidad de Asunción en Lavalle. Hace unos años estudiaba Educación Primaria en las pertenecientes a la Unión de Trabajadores Rurales sin Tierra (UST) de la escuela Campesina pero decidió dejar debido al nacimiento prematuro de su hija. Desde ese momento siempre tuvo en la cabeza la posibilidad de estudiar pero no tenía las condiciones para hacerlo.

La posibilidad de acceder a una formación universitaria era algo pendiente en la vida de Nerina quien siempre supo que una de sus prioridades era estudiar y formarse para luego generar cambios en la comunidad. Luego de averiguar la oferta disponible y participar de las jornadas de orientación vocacional decidió optar por la carrera de Responsabilidad y Gestión Social ya que, según sus palabras, "le va a permitir hacer un aporte a la comunidad". 

"Hay muchas cosas por hacer en la comunidad, me gustaría ejercer acá y aportar, no solamente como un sustento para mi familia sino para transformar algo en la sociedad en la que estamos", agregó.

"Con la edad te das cuenta de la importancia del estudio, cuando sos adolescente dejás para más adelante las cosas pero hay que aprovechar el momento y las oportunidades que uno tiene. Todo pasa por algo...hay que tomar lo que se presenta y aprovecharlo", explicó.

Muchos habitantes de la comunidad trabajan el telar

Al ser consultada por los motivos que la llevaron a inscribirse para las becas de ingreso a las carreras universitarias dijo: "A veces me siento mal cuando siento que no conozco el significado de una palabra o me cuesta expresarme y creo que es porque no tengo mi mente en ejercicio. Cuando una estudia, lee, piensa en otras cosas la mente se reactiva, se desarrolla y crece. El estudio para mí es una parte indispensable a nivel personal". 

"Tengo todas las expectativas, estoy ansiosa de empezar y ver cómo va a funcionar. Hay muchas cosas por hacer en la comunidad, me gustaría ejercer acá y aportar, no solamente como un sustento para mi familia sino para transformar algo en la sociedad en la que estamos", agregó.

Para quienes deciden comenzar a estudiar el apoyo de las familias es indispensable ya que requiere de tiempos y espacios exclusivos destinados a la formación. "Tuve mucho apoyo de mi familia, se pusieron muy contentos al saber que había decidido estudiar nuevamente y me dijeron que era nueva oportunidad que no podía dejar pasar. Junto con mi compañero criamos a nuestra hija y somos artesanos, cuando comience a cursar vamos a tener que arreglarnos para los cuidados y seguir con nuestro trabajo", contó Nerina con la voz cargada de entusiasmo.

Mujer que teje su destino

Ramona Barros nació en Asunción hace 47 años, toda su historia la construyó en ese pueblo donde hoy vive junto a su pareja, 4 hijos y una nieta. A simple vista parece una mujer tímida e introvertida pero cuando comienza su relato surge la fuerza y potencia de una historia que está atravesada por un fuerte sentimiento comunitario y de superación personal.

"Soy la segunda de 15 hermanos y cuando era chica no pude terminar de estudiar. Recién en el 2014 pude terminar la secundaria a través de un Cens y como la universidad llegó para quedarse decidí inscribirme para empezar", expresó y agregó: "Tengo muchas ganas de empezar a estudiar una carrera y es la primera vez que tenemos la posibilidad de que sea dentro de la comunidad".

Junto a otras 20 artesanas forma parte de un grupo que trabajan todos los procesos relacionados al tejido al telar. De ese grupo son 6 las mujeres que decidieron inscribirse para estudiar diferentes carreras a partir de esta posibilidad que se abre en la comunidad, de ellas dos eligieron Higiene y Seguridad, dos Turismo y dos Responsabilidad y Gestión Social. Al ser consultadas por los motivos de la elección todas coinciden en que quieren estudiar una carrera que les permita permanecer en la comunidad y aportar los conocimientos para que puedan ser aplicados.

El relato de Ramona se tiñe de emoción cuando habla de sus hijos y su nieta ya que esta posibilidad que hoy se materializa para ella, sus compañeras y muchos jóvenes de la comunidad, es el puntapié inicial que les permite soñar y proyectar un crecimiento comunitario aún mayor sostenido en el tiempo y más igualitario.

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