Los datos que evidencian la decadencia del sistema educativo

Los datos que evidencian la decadencia del sistema educativo

Los resultados de las pruebas Aprender dejaron en evidencia las falencias de un sistema que acrecienta las desigualdades y se torna cada vez más selectivo. ¿Es posible revertir esa tendencia que se repite en otros países de América Latina?

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

aginestar@mdzol.com

Los resultados de las pruebas Aprender que fueron difundidos recientemente dan cuenta de una problemática que atraviesa todos los niveles socioeconómicos y se profundiza a medida que pasan los años. Las consecuencias de las falencias en el sistema educativo cada vez son más evidentes y los abordajes parecen ser insuficientes en una Argentina donde la pobreza sigue aumentando y acrecentando las desigualdades.

El impacto provocado por los resultados de las pruebas Aprender sigue vigente mientras especialistas y funcionarios de todas las provincias elaboran estrategias tendientes a revertir una debacle que se viene sosteniendo desde hace unos años y que la pandemia ayudó a profundizar. ¿El aumento de las horas de clases y nuevas evaluaciones serán suficientes para revertir esta realidad que impacta en todos los sectores?.

Los resultados de este año comparados con la prueba anterior muestran una caída de los indicadores de los aprendizajes pero se enmarcan en una cuestión estructural que trasciende la coyuntura de la pandemia. "El panorama era desalentador incluso antes de la pandemia", dijo Néstor López, sociólogo e investigador en políticas sociales y educativas en América Latina. 

Los niveles de los aprendizajes eran bajos aún antes de la pandemia

Las cifras difundidas a nivel nacional manifestaban una caída notoria en los aprendizajes de Lengua y Matemática en la mayoría de los chicos, que se profundiza al hacer el análisis de acuerdo al nivel socioeconómico. Los estudiantes de los estratos más bajos son los más afectados pero el nivel fue en descenso de manera universal. 

"Hay un deterioro en los aprendizajes de los chicos de sexto grado que se verifica en todos los niveles socioeconómicos con mayor acento en los estratos más bajos. Los resultados fueron malos aún en quienes podían sostener la educación en condiciones más ideales, con acceso a la conectividad y los recursos. La pandemia afectó a todos, hay que hacer un trabajo fuerte para recuperar los aprendizajes", destacó López quien además hizo una crítica de los diseños institucionales y modos de enseñar que se aplican actualmente.

Diferencia entre las escuelas de gestión pública y privada

Los resultados de las pruebas Aprender 2021 en las que participaron el 82,3% de los alumnos de 6º grado de primaria arrojaron datos preocupantes: sólo el 78,2% de los alumnos del estrato alto mostraron un buen desempeño en Lengua y un 74,5% logró un buen objetivo en Matemática. Las cifras son aún peores en los estratos bajos donde el 31,9% obtuvo buenos resultados en Matemática y sólo el 28,9% en Lengua. 

El informe muestra diferencias entre las escuelas públicas y privadas que, según el especialista consultado no tiene que ver con la calidad educativa de la institución sino con las funciones sociales que asume la escuela pública que cede en parte su rol pedagógico.

Muchas escuelas de gestión pública asumen un rol social más allá del pedagógico

"Si nos limitamos a analizar la muestra de chicos de clase media no vemos diferencias sustanciales en cuanto a los aprendizajes. A la escuela pública le toca asumir el compromiso de educar a los chicos de sectores más bajos independientemente de su origen y aún así mantener la calidad de los aprendizajes", dijo López.

La escuela como garante de las condiciones de desigualdad

Para el investigador, más allá de los contenidos que se abordan en la currícula, son las formas de enseñanza las que terminan reproduciendo las desigualdades en el sistema educativo que está estructurado en una imagen de estudiante que es de clase media. "Ese tipo de mecanismos se extiende a un conjunto de prácticas dentro de la escuela que los sectores de clase media u acomodados se sienten cómodos pero que son dinámicas o prácticas que representan una dificultad para los chicos de sectores pobres e indígenas", dijo López.

La escuela lejos de reducir las desigualdades de origen y tratar de que todos aprendan por igual independientemente de su origen social termina reproduciendo y profundizando las mismas. 

"La escuela se apoya mucho y depende del conocimiento que los chicos traen de sus casas y eso está muy marcado por el nivel socioeconómico"

"Uno esperaría que la escuela sea un espacio igualador que garantice el acceso a la educación pero no logra reducir ni neutralizar esas desigualdades. Estamos trabajando con un diseño institucional y un modo de enseñar que tiene grandes falencias en una sociedad tan desigual como la nuestra", señaló el creador del Sistema de Información de Tendencias Educativas de América Latina y agregó: "La escuela es una institución que garantiza, sostiene y reproduce las desigualdades generales".

Entre los motivos de las desigualdades, el especialista menciona, "la escuela se apoya mucho y depende del conocimiento que los chicos traen de sus casas y eso está muy marcado por el nivel socioeconómico". En ese caso, los estudiantes de nivel socioeconómico alto o medio seguramente tienen mayor acceso a consumos culturales, espacios de estudio adecuados en los hogares, disponibilidad de tiempo para tareas escolares, acceso a recursos que les permitan un desarrollo óptimo de las condiciones materiales necesarias para acceder a los aprendizajes (comida, servicios, salud, abrigo).

En ese sentido, López destacó: "Hay ciertas prácticas escolares que se naturalizan y son insensibles con la realidad socioeconómica de los estudiantes generando barreras para los chicos más pobres, un ejemplo son la tareas para el hogar...es probable que los chicos más pobres no puedan hacerlas ya que no tienen un espacio apropiado o tengan que acompañar a sus padres en algunas tareas" y agregó: "Dar tareas para el hogar presupone un nivel socioeconómico de los chicos y se ven expulsados

Cómo repensar la escuela

Teniendo como referencia que el sistema educativo está teniendo dificultades para garantizar buenos aprendizajes a los chicos de sectores más pobres y esas dificultades tienen que ver con el sostenimiento de prácticas adecuadas para los chicos de sectores medios o altos podría decirse que eso se traduce en mecanismos de discriminación y reproducción de desigualdades.

"En la escuela está muy vigente la idea de la escuela como espacio de selección...como que la institución se reserva el derecho de admisión. En la medida que una institución no se asuma como un espacio de inclusión social y educativa difícilmente pueda ser una buena institución...debe apropiarse de la garantía de derechos", destacó.

La formación docente es otro punto que se pone en juego al abordar lo que concierne a mejoras en el sistema educativo, sin embargo, es un aspecto que tiene una alta complejidad ya que, un buen docente en una institución que no tiene un buen proyecto institucional y liderazgo es probable que no logre buenos resultados.

"Es necesario repensar la escuela, las dinámicas y fortalecer en los docentes la capacidad de trabajar con chicos de sectores más pobres. Hay un tema que tiene que ver con la formación docente y la cantidad de recursos que se les da para afrontar el día a día en las aulas, no hay una buena preparación en ese sentido", agregó.

En ese sentido, el garante del derecho a la educación es el Estado. " Los ministerios de educación tienen mucho por hacer pero solos no pueden, deben trabajar de forma articulada con otros ministerios", dijo López.  

Los procesos educativos en América Latina

En el caso de que el Estado sea capaz de aplicar políticas públicas para fortalecer la capacidad de los docentes generando instituciones que tengan la capacidad de interactuar con los sectores que tienen mayores dificultades con el aprendizaje en el sistema actual, las mejoras que se generen van a estar limitadas por las condiciones de vida de los estudiantes.

"Difícilmente se pueda garantizar el pleno ejercicio del derecho a la educación y buenos aprendizajes a chicos que viven en la pobreza extrema y con problemas de desnutrición o que salen a trabajar con sus padres. Las condiciones materiales de vida son un elemento central para lograr una buena educación", dijo el investigador.  

"Los procesos de mejora educativa en América Latina están llegando a un techo y mi hipótesis es que difícilmente se pueda mejorar si no hay políticas concretas que aborden la distribución de la riqueza mejorando sustancialmente la base de los sectores más pobres. No se puede garantizar el derecho a la educación al 100% si no hay un fortalecimiento de las condiciones de bienestar y mejoras en el nivel de vida con fuertes políticas que ataquen el problema de pobreza en el todos los países", finalizó. 

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