La historia de Irene evidencia el abandono del Estado y las obras sociales

La historia de Irene evidencia el abandono del Estado y las obras sociales

La cinta sigue a Irene Cuevas, una joven adolescente que lucha junto a su madre por el derecho a la inclusión social y educativa. El caso de Irene llegó hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y aún así, no tiene los apoyos que requiere.

Candela Orrego

Irene Cuevas tiene 19 años y lejos de conformarse, ella es una activista y militante que lucha por los derechos de las personas con discapacidad. "Tengo discapacidad motriz, visual, hipoacusia y epilepsia", enumera ya acostumbrada a un diagnóstico que no logró borrar sus sueños. Es la protagonista de un documental que hace foco en su vida: la historia de una joven de Alta Gracia, Córdoba, que batalla día a día para conseguir lo que una corte dictaminó pero el Estado incumple. 

"La Ire" no se centra en los obstáculos, sino más bien en la resiliencia de esta adolescente que se defiende por sí misma y nos propone reflexionar sobre la educación inclusiva. "Lo que vamos a ver en el documental es una joven con discapacidad, militante, comprometida con sus derechos y los del colectivo de las personas con discapacidad. Una joven autónoma, porque el requerir de apoyos no restringe la posibilidad de Irene de ser autónoma, pero también una joven que junto con su familia tiene que luchar mes a mes con las dilaciones en los pagos de la obra social", comienza a explicar la directora del documental, Verónica González Bonet

González Bonet es Licenciada en Informática y periodista especializada en género y conoció el caso de Irene en el 2014. La directora de la cinta forma parte de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Redi) y entró en contacto con la familia luego realizar un curso sobre el sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos en Washington. Junto con la abogada de Redi, presentaron una medida cautelar y fue otorgada en el 2016. 

La medida le ordena al Estado argentino brindarle a Irene las prestaciones necesarias para su inclusión socioeducativa bajo estándares internacionales. Para ello, el estado debe articular con la obra social y la provincia de Córdoba para que estas prestaciones se materialicen, hecho que aún no sucedió.

Luchar constantemente con la obra social y el estado deteriora la salud de la joven y también de su familia, quienes la apoyan y cuidan. "Lo que buscamos con este documental, por un lado, es que de una vez por todas se cumpla con la medida cautelar y que se le brinden las prestaciones necesarias a Irene. Eso desde lo individual para mejorar su calidad de vida y desde lo colectivo, difundir el derecho a una educación inclusiva y de calidad de las personas con discapacidad", concluye González Bonet.

El día a día de Irene Cuevas

La joven está en sexto grado del secundario con especialización en Ciencias Sociales y este es su último año. Cuando termine, quisiera ir a la universidad pública y estudiar Comunicación Social pero no será posible en tanto su obra social, Apross, no cumpla con los requerimientos necesarios para que ella pueda ser autónoma.

"Apross se niega a darme lo que necesito, silla de ruedas, equipamientos, asistentes personales, docentes de apoyo y los del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba lo permiten sabiendo que pido lo que realmente es necesario para mi. (...) Desde el gobierno de Macri que deben protegerme por la medida cautelar y nunca lo hicieron, se burlaban de mi mamá diciendo que debía ajustarme a la oferta y demanda, es decir que, nos tenemos que conformar con lo poco que dan porque para ellos somos personas inútiles para la sociedad", cuenta Irene indignada. 

Como cualquier adolescente, Irene quiere hacer cosas por ella misma sin estar bajo la guarda de su madre como por ejemplo salir con sus amigos. La joven sostiene que si Apross cubriera los profesionales que necesita podría hacer tener una vida social más diversa e inclusive salir a bailar.

"Contar mi propia historia en el documental, fue una experiencia maravillosa en donde me sentí muy feliz y agradecida porque me permitió visibilizar mi experiencia y a través de ella, la de muchos otros niños y jóvenes con discapacidad a los que nadie ve. Poder difundirlo va a permitir que toda la sociedad tome conciencia de que las personas con discapacidad tenemos derecho como todos a desarrollarnos, ser autónomos, ser felices. Parte de mi lucha es visibilizar lo que nos pasa como personas con discapacidad", concluye Irene.

¿Cuántos casos más como el de Irene habrán?

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