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¿Podés reconocer las características del autismo?

¿Cómo se desempeñan las personas con autismo en el aula o en el trabajo? ¿Cómo se sienten? ¿Cómo nos podemos relacionar? En los últimos años se ha avanzado mucho en el conocimiento del cerebro. Hoy se habla de Trastornos del Espectro Autista y es mucho más común de lo que creemos.

El autismo es un trastorno del desarrollo que tiene su origen en una alteración neurobiológica que afecta al sistema nervioso y al funcionamiento cerebral. Esta alteración repercute principalmente en la comunicación e interacción con otros y en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta. No se sabe a ciencia cierta por qué se produce esta alteración, pero los estudios de los últimos años señalan que podría deberse tanto a factores genéticos como ambientales.

En una charla TEDxRío de la Plata de 2016, Carina Morillo cuenta la historia de su hijo Iván, diagnosticado con autismo a los dos años y medio de edad. Iván, cuenta, no sostenía la mirada, no respondía a su nombre, perdió las palabras que decía, se había dejado de comunicar. Iván tenía un diagnóstico, pero sus padres no tenían herramientas para relacionarse con él, para enseñarle el mundo. Un día Carina se dio cuenta de que Iván tenía muchísima memoria visual y entonces empezó a enseñarle cosas a través de imágenes, y así se fueron comunicando, hasta desarrollar un sistema con ayuda de una tablet que le muestra imágenes y así puede transmitir lo que le pasa, lo que necesita, lo que quiere.

 

Otro caso es el de Facundo, que fue diagnosticado con síndrome de Asperger recién a los 20 años. Facundo terminó el secundario y estudió economía, le gustaba escribir y creó un blog donde plasmaba sus reflexiones sobre distintos temas. Pero tenía problemas para relacionarse con sus pares, para establecer relaciones duraderas, y le costaba mucho adaptarse a los cambios de lugar y de rutina. Por recomendación de su familia empezó terapia y así fue que se encontró con el diagnóstico que le permitió entender el por qué de sus dificultades.

Estos dos casos demuestran que no hay una persona con autismo igual a otra, los síntomas y la severidad de los mismos varían en cada una, por eso hoy se habla de Trastornos del Espectro Autista (TEA). Esta expresión fue introducida por la psiquiatra Lorna Wing, a principios de los años ‘80 y cambió el modo de abordar las investigaciones y el diagnóstico.

La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada cien niños en el mundo tiene trastorno del espectro autista, aunque la cifra es estimada y podría ser mayor debido a la falta de diagnóstico.

Algunos signos del autismo

El trastorno del espectro autista suele aparecer en la infancia, en los dos primeros años de vida, sin embargo, como en el caso de Facundo, muchas veces se detecta mucho después. Pero las condiciones del espectro autista afectan el desarrollo temprano, y por eso repercuten en las habilidades para comunicarse, para interactuar y para procesar los sentidos. Algunos de los síntomas que pueden presentarse en la infancia son:

  • No habla o tiene desarrollo tardío del habla, incluso ausencia completa del lenguaje verbal.
  • Repite palabras o frases textuales
  • No comprende lenguaje inferencial (chistes, doble sentido, ironía)
  • No le gustan los contactos físicos como los abrazos y cariños
  • Parece no escuchar
  • Tiene hiper o hipo sensibilidad a estímulos lumínicos, sonoros, olfativos y táctiles con una actividad con una intensidad inusual
  • Presenta ausencia de gestos y de contacto visual
  • No le gusta realizar actividades con sus pares
Crédito: Vector de niño autista creado por macrovector - www.freepik.es

A fines de la década de los ‘90 los estudios científicos, más sistemáticos y rigurosos, demostraron que la intervención temprana y el trabajo con la familia y la escuela ayuda mucho a las personas con autismo a mejorar sus habilidades de comunicación e interacción y les enseña, cuando es posible, a valerse por sí mismos. El papel de la familia es fundamental ya que los padres son mediadores constantes de la intervención, por eso es importante orientarlos y ofrecerles apoyo, porque a veces las demandas de un hijo o hija autista son extraordinarias y los padres se ven desolados.

Trastorno del Espectro Autista y aprendizaje

La escuela, como institución fundamental para la socialización y para el aprendizaje, también juega un rol fundamental. El desafío hoy está en cómo la escuela puede prepararse para ser un espacio de inclusión de aquellas personas con autismo que tienen patrones de pensamiento y de conducta diferentes. Cómo la escuela puede enseñar a los otros niños y niñas a valorar la singularidad de las personas con autismo, de mirarlos y apreciar su diferencia como válida y valiosa, esa es la cuestión en juego frente a la que muchos docentes se encuentran sin herramientas.

Una de las herramientas que están siendo utilizadas, en compañía de otros abordajes, son las tecnologías de aprendizaje, que permiten personalizar la experiencia educativa. Así, los niños y niñas con autismo se ven favorecidos en su tarea de aprender porque pueden practicar lo enseñado en un entorno reglado, que les presenta desafíos acordes a sus capacidades y va registrando sus logros. Las tecnologías de aprendizaje adaptativo representan una gran ayuda para el o la docente que tiene en el aula un niño o niña con autismo. Estas tecnologías son un ejemplo de cómo se puede trabajar con distintos recursos para integrar a las personas con diferencias.

Una capacitación gratuita

Si querés saber más sobre el trastorno del espectro autista y sus formas de abordarlo, te invitamos a participar de la capacitación abierta y gratuita que ofreceremos a través de Wumbox el martes 28 de junio a las 20 horas. Para inscribirte podés hacer click acá.

*Luciana Tixi y Agustín Pardo forman parte de Wumbox, una plataforma de aprendizaje adaptativo argentina a través de la cuál niños de 3 a 12 aprenden jugando. Si te interesa conocer más sobre Wumbox podés escribirnos a través de este link.