Jon Bon Jovi, un artista para dejarse las chapas

Jon Bon Jovi, un artista para dejarse las chapas

Esta semana el recomendador serial de MDZ nos lleva a un viaje por su adolescencia y repasa su relación con uno de los grupos de rock más exitosos de todos los tiempos.

Diego Villanueva

Diego Villanueva

Todos tenemos un pasado que nunca hay que ocultar. John Francis Bongiovi JR, más conocido como el líder de la banda Bon Jovi, fue parte de una lista de ídolos que tuve en mi adolescencia junto a Axl Rose, Mick Jagger, Andrés Calamaro, Vicentico y John Lennon, entre otros. Algunos posters con el tiempo se han despegado de mi corazón, y otros siguen ahí bien firmes.

Bon Jovi en su mejor momento.

Lo mío con Bon Jovi fue uno de los primeros amores de verano con una banda, con tan solo doce años y en febrero del año 1988. Fue en una siesta calurosa en un campo de un familiar, durante esas horas donde los grandes "dormían siesta" y los chicos no teníamos más que la imaginación para inventar juegos, salir a la aventura, jugar a la pelota o escuchar música en un pasacasete pegados a la pileta. En una de esas sesiones ociosas, mi primo mayor Nicolás (músico y para mí un gran influencer de esa época de la música que había que escuchar) apareció con un casete de una banda que yo no tenía idea.

La banda era Bon Jovi y la tapa era un sello re copado (perdón por los términos ochentosos) con el nombre de la banda y debajo decía "New Jersey". Una gran tapa con fondo azul de jean nevado. Muy ochentoso todo, pero viéndola ahora sigue siendo bastante linda e impactante.

El disco que me flechó de una escucha.

Cuestión que lo gasté todo a ese casete. Lo escuché todo el verano y a toda hora. Me obsesioné con la tapa y el casete, que milagrosamente, venía con letras. ¿No te pasa con los discos que escuchaste de chico que te seguís sabiendo todas pero todas las letras y hoy eso es muy difícil que pasé con cualquier banda actual? Bueno, a mi me pasa y no creo que sea el único.

Cuando volví a Buenos Aires, lo primero que hice fue pedir de rodillas plata a mis padres para comprar ese casete, y me sobró para preguntarle al de la disquería que más existía de Bon Jovi: habían tres discos anteriores pero la plata me daba para uno más, y el amigo me recomendó el anterior llamado "Slippery When Wet", que tenía dos hitazos que hoy siguen sonando en cualquier fiesta y todo el mundo levanta los puños y se pone a cantar: "You give love a bad name" y "Living on a prayer".

Con esos dos casetes en mi poder me hice fan de Bon Jovi. En una época donde no había internet, el Google de esa época eran la radio, los kioscos de revistas, las disquerías, y algún que otro canal de televisión. Comencé mi búsqueda en revistas como Pelo, en la radio Rock And Pop y en Music21, el único canal que pasaban bastantes videos de ellos. Resultaba que se estaban haciendo muy famosos. Me compré una revista de su historia y de la misma manera que era fanático de River Plate y su plantel, comencé a fanatizarme con cada miembro de la banda. Flasheaba con detalles como la doble guitarra que usaba Ritchie Sambora y lo que hacía con lo que se llama "Talk Box" (cantar con la guitarra) en un par de temas, especialmente en "Living on a prayer". O que el batero se llame Tico y que sea cubano. Quería saber todo, por ejemplo de dónde eran, hasta me di cuenta que era medio nabo ya que el disco se llamaba "New Jersey" y era muy obvio. Pegué posters en el cuarto, me compré una remera e iba grabando los videos y recitales que iban apareciendo en un VHS. Llegué a imprimirme las letras del disco y las guardé como un tesoro en mi billetera a estrenar (pensá que tenía doce años). Seguro que si tenés menos de treinta años, vas a sentir que estás leyendo una especie de artículo de ciencia ficción. Ahora, si viviste esa época seguro que me vas a entender y te pasaron cosas similares con otros artistas.

Las revistas musicales, claves en los años '80 y '90.

Dos años después, ya a los catorce años, si bien aparecieron nuevas bandas seguía a full con Bon Jovi. Hoy me da vergüenza contarlo pero casi me hago el tatuaje de Superman ahí arriba en el brazo izquierdo (gracias que en mi casa no me dejaron). Otra confesión horrorosa es que moría por tener su melena, en esa época del hard rock. Muchas bandas que me gustaban como Poison, Motley Crue, Cinderella, Skid Row y los Guns, tenían algo en común además de la música: sus pelos largos. Lamentablemente yo tenía un pelo muy duro y difícil de hacer crecer. Ni siquiera me daba para unos rulos a lo Slash, menos en un colegio donde nunca me lo iban a permitir. Mi pelo no solo no crecía bien sino que como una maldición me convertiría en calvo a una edad exageradamente temprana. Por suerte a esa edad ya no quería ser como Jon.

El tatuaje que gracias a Dios nunca me hice.

Volviendo a la banda y a esos discos que te recomiendo, ambos siguen intactos de buenazos. Los cinco primeros temas de "New Jersey" son una topadora de canciones de una banda en su mejor momento. No exagero, es una crítica desde el recuerdo de un adolescente, pero volví a escucharlo en estos últimos meses y todo sigue igual, "todo sigue igual de bien", como dice el Pity.

Arrancaba como una ceremonia con el himno góspel "Lay your Hands on Me", seguía con el rockero y pegadizo "Bad Medicine", seguida del 1,2,3,4 de "Born to be my baby" (el tema más perfecto que hizo la banda), de ahí sin respiro a "Living in sin", un lentazo con estribillo épico para cantar bien fuerte. Y el quinto tema donde podrían dar por terminado el disco si quisieran que era "Blood on blood", un tema super épico acerca de Jon y sus amigos de la infancia, con mucho olor a Bruce Springsteen (son del mismo barrio) y muy "Summer of 69" de Brian Adams, otro himno de esa época que rememora esos tiempos de cuando éramos chicos y andábamos en las calles rodeados de amigos sin nada de que preocuparnos. Va un video subtitulado de Blood on Blood.

Uno de mis momentos más felices de esa época fue ir a Estados Unidos por primera vez a los quince años con mi familia, época del 1 a 1, y comprar el casete solista de Jon para la película "Young Guns", que acá se llamó "Demasiado jóvenes para morir". Una peli de vaqueros bastante cool que en los años 90 habré visto diez veces. Era la historia de Billy the kid (Emilio Estévez era un gran Billy) y que actuaban Kiefer Sutherland (Jack Bauer de "24"), Lou Diamond Philips (había hecho "La Bamba") y Christian Slater (uno de mis ídolos que reapareció en la serie "Mr Robot"). Todos actores de moda de esa época, una especie de banda de forajidos medio rockeros, sonorizada por Jon.

Un gran 2x1: peliculón y discazo.

Pero un día se murió el amor, como puede pasar con una novia a esa edad. El día que se cortó el pelo largo, se cortó la magia y me dejaron de gustar. Le pasó como al pelo de Sansón que era la que le daba la fuerza. Pasaron de "Runaway" a "It´s my life", o de "Dead or Alive" a "Always". Se pusieron más melosos, o yo empecé a escuchar otra música. "Keep the faith" fue el último disco que me compré y si bien tiene algún himno que me sigue gustando como "In this arms", ya no fue lo mismo. En esa época de reciente ruptura tuve la suerte de verlos en el estadio de Vélez, ya toda la banda con los pelos más cortos. Fui por los buenos tiempos y si bien me emocionó verlos y canté como un camionero americano más, después se acabó. Bon Jovi ya quedaba chico en nuevas bandas que aparecieron en mi camino como Nirvana, Green Day, Weezer y la explosión del rock nacional. ¿Pero quién me quita lo escuchado?

Hoy los recuerdo con cariño. Una gran época, donde cada tanto vuelvo a poner temas como "Living in Sin" y me sigo sabiendo toda la letra, al igual que me sé todas las letras, gracias a ese machete en la billetera. Vuelvo a afirmar que los temas que uno escuchaba en la adolescencia nunca se borran de la memoria. Como nos pasa con los teléfonos fijos de las familias de amigos. En cambio, veinticinco años después, hoy ni puedo ni acordarme del celular ni del DNI de mis hijos.

Hoy no hay playlist porque es tan nostálgica la nota que debería mandarte un casete grabado y dedicado con su mejores temas, pero no sé cómo hacértelos llegar. Igual por favor dale una escucha a "New Jersey" y "Slippery...", la mejor época sin duda de Bon Jovi y de las bandas de pelos largos.

Peor que el tatuaje de Superman, es el famoso JON BOVI.

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".

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