¿Por qué la ley de cannabis puede potenciar el crecimiento económico?

¿Por qué la ley de cannabis puede potenciar el crecimiento económico?

La aprobación del marco regulatorio sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial abre nuevas posibilidades para una industria del cultivo que puede significar grandes ganancias para el sector público y privado. Voces a favor y puntos grises de la ley aprobada.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

aginestar@mdzol.com

El proyecto que establece un nuevo marco regulatorio para el cannabis de uso terapéutico y cáñamo industrial se convirtió en ley a partir de su aprobación en la Cámara de Diputados de la Nación pero los especialistas en el tema destacan que los beneficios se podrán calcular a partir de la reglamentación de la normativa.

La iniciativa aprobada ayer que da un marco legal para desarrollar la producción, el comercio y la industria del cannabis medicinal y el cáñamo, obtuvo 155 votos afirmativos, 56 negativos y 19 abstenciones. Dicha ley es un complemento a la normativa sancionada en el 2017 y puede derivar en beneficios económicos derivados del desarrollo de esta industria que puede generar puestos de trabajo para el sector agro y para emprendedores del sector privado.

La ley N° 27.350 posibilitó un importante avance en el uso del aceite de cannabis cuyos resultados fueron alentadores para el uso en seres humanos, sin embargo, el marco regulatorio era insuficiente para garantizar el acceso y abordar la demanda que existe por parte de los cultivadores y consumidores.

El marco normativo aprobado ayer "viene a desbaratar al mercado informal de aceites y otras preparaciones herbarias irregulares que existe en la actualidad, y terminar con la proliferación de productos que carecen de cualquier tipo de control respecto de su composición y calidad".

"Argentina tiene la oportunidad para incorporar cannabinoides en otras categorías como alimentos, productos veterinarios, suplementos dietarios y la utilización de la biomasa del cáñamo para la elaboración de aceites comestibles, productos textiles, celulosa de papel, biocombustibles y materiales de bioconstrucción", explicó Fazio.

La generación de un marco legal para el cultivo de cannabis es una invitación a los inversores o emprendedores que ven una oportunidad de negocio en esta nueva industria de cultivo. "Quizás también esta ley puede servir para atraer inversionistas extranjeros y desarrollar también el turismo cannábico en Argentina", Pilar Sayavedra, fundadora de ConCannabis.

A raíz del potencial económico que surge del desarrollo de la actividad del cannabis medicinal y el cáñamo industrial, para el año 2025 se proyectan al menos 10.000 nuevos empleos, 500 millones de dólares en ventas al mercado interno anuales y 50 millones de dólares de exportación anuales.

Voces a favor y puntos débiles de la ley

Uno de los aspectos en los que coincidieron los especialistas consultados es que la ley sancionada ayer marca una nueva etapa en relación a la industria del cannabis en Argentina ya que la ley N° 27.350 había permitido un avance pero carecía de regulaciones que permitieran avanzar en la producción industrial. 

"Veníamos de una ley de investigación y acceso que tiene la posibilidad de poner en marcha algún tipo de producción para abastecer la demanda pero no era una ley elaborada con una mirada productivista", destacó Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina de Cannabis.

En ese sentido, esta nueva norma viene a complementar esa ley, no solamente en lo referido al cannabis medicinal sino también con otros usos del cannabis. "Argentina tiene una gran oportunidad para incorporar cannabinoides en otras categorías como alimentos, productos veterinarios, suplementos dietarios y la utilización de la biomasa del cáñamo para la elaboración de aceites comestibles, productos textiles, celulosa de papel, biocombustibles y materiales de bioconstrucción", explicó Fazio.

El aceite puro se fabrica con la flor de la planta

"Mendoza viene sufriendo bastante en el sector agrícola , cosa que no es ninguna novedad y la aprobación de esta normativa nos da una posibilidad para reinventarnos", destacó Pilar Sayavedra, fundadora de Concannabis, una entidad que desde el 2017 trabaja en Mendoza para asesorar, guiar y brindar acompañamiento a todas aquellas personas que se interesan por el uso del aceite de cannabis con fines terapéuticos. 

"Espero que todo esto se lleve adelante teniendo en cuenta los derechos de los trabajadores del campo a quienes seguramente tengamos que capacitar. Mi mas profundo deseo también es que esto beneficie a productores regionales y que quienes estén a cargo de las decisiones que impactan en en el desarrollo productivo consideren que detrás de la industria hay personas que van a recibir una medicina o algún derivado, que no se pongan trabas por chicanas políticas y que esto beneficie y cubra la demanda  y necesidades de los argentinos", agregó.

La esperanza puesta en la reglamentación

"El Poder Ejecutivo tiene 180 días para reglamentar la ley y va a tener que conformar la Agencia Nacional, luego cada organismo integrante del directorio designará quiénes son sus integrantes y luego comenzar a armar los protocolos y condiciones del cultivo para luego otorgar las licencias", explicó Ricardo Córica, presidente de la Cámara de Empresarios Cannábicos y agregó: "Los proyectos que estaban aprobados por la ley anterior tienen un camino más corto por transitar y la factibilidad será más rápida".

Hoy existen aproximadamente 20 proyectos aprobados para la producción de cannabis en Argentina. Algunos no se han puesto en marcha todavía ya que son procesos que requieren de muchas autorizaciones y plazos a cumplir. Entre los más avanzados se encuentran Cannaba en Jujuy y Misiofarma en Misiones. 

"La responsabilidad que tenemos ahora es trabajar en la reglamentación de la ley que es donde van a estar los detalles de la implementación del acceso al sistema de licencias, producción, planes estratégicos para la producción en el país", dijo Fazio.

"La nueva norma saca del medio los aceites que aparecen en el mercado informal, todos los aceites que se comercialicen tienen que tener trazabilidad, hay controles microbiológicos para determinar la concentración de cannabinoides. El máximo permitido para THC es 0.3 %, lo que este por encima se considera psicotrópico y requiere autorización de Anmat", destacó Jorge Alonso, asesor médico de Misiofarma, uno de los emprendimientos de cannabis más grandes de Argentina.

En ese sentido, Fazio agregó: "La gran responsabilidad que tenemos ahora es trabajar en la reglamentación de la ley que es donde van a estar los detalles de la implementación del acceso al sistema de licencias, producción, planes estratégicos para la producción en el país".

"Todo requiere de encadenamientos productivos y que los actores de la industria empiecen a incorporar al cannabis como un insumo más de la elaboración de los productos. La apuesta de nuestro país no es quedarse con un productor primario sino incorporar valor agregado, desarrollar productos registrarlos e incorporarlos al mercado interno y exportarlos al mundo".

Entre los aspectos negativos en relación a la ley aprobada, los especialistas mencionaron algunas omisiones respecto a la producción de alimentos y medicina veterinaria. "Hay zonas grises que no están contempladas ya que la ley no habla de la medicina veterinaria ni la parte alimenticia de las semillas. Las semillas no tienen cannabinoides y son una fuente importante de nutrientes. Tendría que haberse contemplado ese aspecto", agregó Alonso.

¿Cómo se obtienen las licencias?

La ley sancionada ayer contempla la creación de una agencia reguladora, que funcionará como órgano rector y articulador de la cadena productiva del cannabis y tendrá a su cargo las múltiples instancias de regulación involucradas: la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame). La nueva entidad generada a partir de la ley dependerá del Ministerio de Desarrollo Productivo y tendrá autarquía técnica, funcional y financiera. 

"La norma sancionada va a dinamizar mucho los procesos y seguramente van a tomar un impulso adicional, esperemos que cuando esté constituida la agencia sea un trabajo serio y a conciencia para poder poner en marcha esta industria en toda Argentina", destacó Fazio.

La Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame) será la encargada del análisis de las licencias solicitadas para producir cannabis de uso terapéutico o industrial. También establecerá los requisitos y antecedentes que se solicitarán con el fin de "maximizar los controles destinados a prevenir actividades ilegales, incluyendo el lavado de activos".

Además la ley contempla la creación del Consejo Federal para el Desarrollo de la Industria del Cáñamo y el Cannabis Medicinal, que estará constituido por un representante de la Nación, uno por cada provincia y uno por CABA, cuyos miembros cumplirán sus funciones de manera honoraria.

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