Día de la milanesa: ¿cuáles son las más extrañas del mundo?
La milanesa es uno de los platos característicos de la gastronomía argentina. Frita o al horno, con queso o sin, doble rebosado, delgada o crujiente, de carne, de pollo o incluso de vegetales, es uno de las comidas más preparadas en las cocinas del país. Desde hace años que cada 3 de mayo se celebra el Día de la Milanesa y la razón es que se estableció en las redes sociales y quedó decretado.
El origen de este plato tiene varias bifurcaciones pero la historia mayormente difundida es la que atribuye el invento a la ciudad italiana de Milán. Según la historia, las tropas del Imperio Astro-Húngaro derrotaron a Napoleón Bonaparte y ocuparon el norte de Italia. Se dice que un cocinero de la Corte de Austria tomó este plato italiano conocido como "cotoletta alla milanese" y la presentó ante los nobles y en aquella zona pasó a llamarse (wiener) Schnitzel.
La milanesa llegó al país con los inmigrantes en el siglo pasado y desde entonces no ha parado de cambiar. Su esencia sigue intacta, un corte de carne -generalmente un escalope- embebido en huevo batido, secado en pan rallado y freído en aceite o al horno, acompañada con puré o papas fritas.
En Argentina, ganó muchísima popularidad la milanesa a la napolitana, que básicamente es una milanesa hecha "pizza", tiene salsa de tomate, jamón y queso. Según Pietro Sorba, escritor y crítico gastronómico, la historia no oficial de esta milanesa se origina en el barrio porteño de Retiro, en un establecimiento frente al Luna Park cuyo dueño era el italiano José Nápoli. Como tantas otras comidas, la milanesa napolitana nació por un error cometido en la cocina, al cocinero se le quemó una tanda de milanesas y para disimularlo, las cubrió con salsa de tomate y queso mozzarella.
Las milanesas más extrañas
"Todo bicho que camina va a parar a la cocina" decía mi bisabuelo y, al final, tenía razón. Si es rico o no ya es otro tema. Este plato dejó de ser exclusivamente de carne o pollo, las milanesas se sumaron al cambio y se convirtieron en un plato apto para vegetarianos y veganos, siendo las más populares las milanesas de berenjena, de calabaza, de soja texturizada y lentejas, entre muchas otras. Pero además de estas variantes más conocidos, existen algunas milanesas que no suenan tan tentadoras, como por ejemplo la milanesa de yacaré o la de raya de río.
En el año 2015, un grupo de pescadores uruguayos atrapó una raya de río de más de un metro y medio de diámetro y se dispusieron a compartirlo con los vecinos del barrio Las Canteras, en Fray Bentos. Los pescadores repartieron más de 80kgs de milanesa de raya. Por otro lado, otro animal exótico del que se utiliza su carne para milanesas es el yacaré. Este animal que estuvo hace un par de años en peligro de extinción, en algunos lugares es criado especialmente para su consumición. Su carne es magra y blanca y se suele filetear la cola para hacerlos milanesa.
Otro animal el cual se aprovecha su carne para hacer este plato tan argento es el ciervo. Si bien la carne de ciervo es seca, se lo suele emplear para hacer milanesas fritas. El cerdo es otra opción mucho más común entre los argentinos; el restaurante Winehaus es un bar de vinos que contempla en su menú un homenaje al típico katsu-sando japonés que aquí lleva una pieza de lomo jugoso rebozado en panko, pickles caseros que suman un toque fresco y una mayonesa casera de miso que aporta humedad y realza los sabores, todo entre delicadas fetas de pan tipo lactal casero, apenas tostadas.

