Un argentino que emigró cuenta cómo se vive en Suecia la amenaza rusa
La invasión de Rusia a Ucrania trastocó el mapa geopolítico mundial. Lo que hace pocos meses era algo impensado, hoy puede ser realidad. Un ejemplo es lo que sucede en Suecia, junto a su vecina Finlandia, tras la decisión del gobierno de Vladimir Putín.
Dos países que, en base a un fino equilibrio entre Moscú y Occidente, han logrado una pacífica estabilidad política y económica. Eso se vio plasmado en su no ingreso a la OTAN, pese a estar integrados en todas las áreas a Europa. La excepción es su neutralidad militar, una forma de complacer los deseos del Kremlin, que considera una amenaza de tener dos naciones vecinas dentro de la alianza militar que incluye a Estados Unidos.
Esa posición fue apoyada, durante años, por las sociedades de ambos países que apostaron a esa política que les permite dedicar la atención y los recursos del Estado no a cuestiones bélicas sino a sostener una calidad de vida de las mejores del planeta
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Desde que el primer misil ruso cayó sobre territorio ucraniano, la visión cambió drásticamente y hoy los suecos piensan distinto.
Cristian Duré es un médico argentino que, desde hace 11 años, vive en Suecia. Nacido en Chaco, padre de dos hijos, se desempeña en el área de emergencias de un hospital de Estocolmo.
“En pocas semanas, los suecos cambiaron su posición sobre el ingreso a la OTAN. Hasta ahora, no estaban a favor de sumarse a esa alianza militar. Apostaban a una convivencia pacífica entre las dos potencias. Sin embargo, lo que está pasando en Ucrania los cambió. Están muy preocupados y la mayoría piensa hoy que deben sumarse como miembros plenos”, explicó a MDZ desde la capital sueca.
Explica que todos los ojos están puestos en Finlandia, país que se manifestó rápidamente a favor de ingresar a la alianza ante el inicio de las acciones bélicas: “Si Finlandia decide entrar, los suecos entienden que ellos tendrán que hacerlo porque les puede suceder lo mismo que a Ucrania. Antes pensaban que la forma de protegerse era no tomar partido, pero ahora creen que si no tienen el respaldo militar de toda Europa y Estados Unidos, están indefensos ante una avanzada rusa.”
Duré está casado con una sueca y percibe el cambio de posición dentro de su familia política: “Hablo mucho con mis suegros y veo cómo hoy piensan distinto. También lo noto en el entorno laboral. Es el tema de conversación permanente. Hay mucha angustia. Por primera vez, desde que vivo en este país, noto a la población tan pendiente de un tema como este. Están convencidos de que, si no entran a la OTAN, tarde o temprano Rusia va avanzar sobre el país”.
Los cambios se perciben no sólo en lo político sino en lo económico. “La preocupación también se siente en la vida diaria. La suba del gasoil es muy fuerte. Pasó de 14 coronas a 26 por litro (unos u$s2,7). La inflación está en el 6% anual. Todo está alterado", agregó.
Cómo médico de emergencia, desde hace semanas tiene que atender la llegada de refugiados ucranianos, principalmente mujeres y niños. Los hombres se quedaron a combatir en su país. “Vemos casos muy duros. Familias que perdieron todo y todavía no son conscientes de lo que les sucede”, señaló.
En ese contexto, se activaron los protocolos para estas situaciones y se empezaron a dictar clases sobre atención de traumas y apoyo psicológico.
También hay muchos suecos que se están ofreciendo como voluntarios para combatir en Ucrania. Por otro lado, el gobierno puede convocar a hombres para sumarse al servicio activo de defensa. Por su condición de ciudadano sueco y médico, Duré puede ser llamado a formar parte del mismo.
La situación se agravó en los últimos días
Dmitrii Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Rusia de Vladimir Putin, amenazó con el despliegue de armas nucleares en el Báltico si Suecia y Finlandia ingresan en la OTAN.
Médvedev, ex primer ministro y presidente de Rusia entre 2008 y 2012, subrayó que para Moscú "no es tan importante cuántos países hay en la OTAN, 30 o 32", ya que "dos más, dos menos, por su peso y población, no hacen gran diferencia".
Pero hizo hincapié en que si Suecia y Finlandia entran la OTAN se duplicará la longitud de la frontera terrestre entre Rusia y la Alianza Atlántica, por lo que -recalcó- habrá que fortalecerla.

