Mateo, el niño que no tiene barreras para cumplir sus sueños
Ella lo describe con una frase. Dice que cuando él dice "yo puedo" es porque definitivamente, lo hará. Es que si hay algo que desde que su hijo nació Micaela Suárez (38) sabe a ciencia cierta, es que solo el amor que todo lo moviliza es el motor para ayudar a Mateo a cumplir cada sueño. Ambos saben bien eso de no rendirse ante las dificultades y con alegría, logran cada nueva meta. No por nada, con sus nueve años recién cumplidos, el niño ya es un ejemplo de superación y de hecho, este martes fue distinguido en la Legislatura Provincial por su destacado esfuerzo, valentía y dedicación a la hora de vivir el deporte como una oportunidad.
Mateo presenta un cuadro poco frecuente y de tipo congénito; hemimelia peronea. Se trata de una característica que le afecta su pierna y el pie derecho. Era un bebé de cinco meses cuando fue operado por primera vez y luego de muchos tratamientos finalmente en 2021 los médicos le practicaron su primera cirugía de estiramiento, que implicó varios meses movilizándose con tutores. Cuenta su mamá que fueron momentos muy difíciles y que inclusive su hijo llegó a ser medicado con morfina por los dolores generados por la intervención. Uno de los momento que más recuerdan madre e hijo, fue cuando estando en cama, Mateo recibió la visita del profe de taekwondo, quien llevaba consigo varios carteles y cartas de sus amigos del club. "Llevaba en una bolsita todas las dedicatorias. Eso lo hizo muy feliz a mi hijo", recuerda Micaela.
Luego de que le quitaron los tutores de su pierna, le tocaron varios días de tener que manejarse con muletas y llevó durante semanas un yeso. Pero nada pudo con sus ganas de volar y seguir aprendiendo. Desea seguir desarrollándose en diferentes deportes, que según dice él mismo, "ama". "Cuando le sacamos el yeso, a la semana ya empezó taekwondo al mes rindió su examen y estuvo dos horas parado en la competencia", recuerda Micaela, movilizada por la emoción de aquellos días de julio del año pasado. En breve, Mateo, su mamá y su papá Mauricio (42), deberán afrontar una nueva intervención, esta vez en su tobillo y rodilla. Pero lo cierto es que en el "mientras tanto", el niño solo piensa en el ahora y en todo aquello que quiere lograr para ser un "profesional del deporte", tal como se lo ha propuesto.
El amor por el deporte y los amigos
Cuenta Micaela que cuando Mateo era muy pequeño, los médicos le habían dicho que era muy posible que no pudiese caminar o movilizarse. Y no sucedió. Lejos eso, su hijo siempre mostró que su condición no era un peso para salir adelante. "Después nos dijeron que Mateo iba a demorar más que el resto de los chicos en desarrollar habilidades motoras. Pero no fue así", expresa orgullosa la mamá a poco de haber llegado a Mendoza desde Malargüe, donde viven, para acompañar a su pequeño a recibir la condecoración en la Legislatura provincial. Asegura la mamá orgullosa, que solo escuchó a su hijo quejarse dos veces, en los peores momentos. De ahí en adelante, nunca más. "Él siempre está dispuesto a afrontar lo que se venga. Si Mateo dice que quiere hacer algo, entonces se hace. Porque así es él", reflexiona Micaela con alegría.
Lo cierto es que lejos de cualquier pronóstico, Mateo demostró su fortaleza a cada paso. Hoy, sus días se reparten entre la escuela y las horas de práctica para perfeccionarse en taekwondo, fútbol y jockey. Dice que lo que más le gusta de ir a cuatro grado en el colegio Rufino Ortega, de Malargüe, es "poder jugar con sus compañeros y correr". Es él, quien gracias a su carácter afable y solidario, ha logrado ganarse el afecto de sus pares. "Lo que más me gusta es también estar con mis amigos, divertirme", dice Mateo, con un tono cargado de energía pero dando la pauta de una inocencia que lo hace sorprender a cada minuto.

