"Poderosos", el libro que desnuda al poder de Comodoro Py
Comodoro Py es la pieza clave de lo que muchos coinciden en describir como el “dispositivo judicial de impunidad", una telaraña pacientemente tejida y perfeccionada para aparentar acción cuando los resultados nunca llegan. "Poderosos" es un libro de las periodistas Lucía Salinas y Lourdes Marchese que indaga sobre ese complejo entramado a través de la historia de cada juez y jueza que integra este libro, sobre aquellos poderosos que contaron con un padrino político, que conocieron de cerca esa cuestionada relación con la Casa Rosada, que fueron parte de relaciones espurias denunciadas, que fueron -posiblemente- víctimas de un sistema más poderoso que el cargo que ostentaban.
En este libro nos encontramos con el juez del monasterio, el de la embajada, el juez del matafuego, el de los “doce monos”; también el juez de la política, el del atentado, el juez comisario o el del champagne. La lista incluye a la jueza de las lechuzas, al juez “mudo”, al del placard, el de las corbatas como también al juez de la biblioteca. Al pensar en Poderosos, Andrea Castagnola, Investigadora del Centre for Law and Social Transformation (Noruega) y docente de la Universidad Torcuato Di Tella donde su cátedra se titula Política y Justicia, sostuvo que “la falta de independencia de los poderes nunca contribuye al fortalecimiento de la democracia. Con un Poder Judicial de esta naturaleza en una democracia en permanente construcción, nos encontramos ante un camino minado. Esta relación obscena que mantienen la justicia y la política erosiona la confianza, la credibilidad”.
¿Cuándo la política comenzó a inmiscuirse en la justicia? El cambio de paradigma se produjo en la década de los noventa cuando Carlos Menem decidió duplicar la cantidad de jueces. Aquella decisión venía bajo el concepto de democratización de la justicia junto con las modificaciones al Código Procesal Penal. La verdad era otra, la política había trazado un nuevo camino para dirimir sus problemas: la justicia. Cada capítulo de Poderosos permite construir una suerte de historia contemporánea, el desempeño de estos jueces federales y su salida -en algunos casos escandalosa-. Es la verificación de que las manos limpias son un privilegio de pocos.

