Por qué luchamos las mujeres hoy
Este 8 de marzo nos encuentra a las argentinas especialmente movilizadas por los recientes hechos de violencia de género que ocurrieron en el país.
Distintos movimientos convocan marchas y paros con el mismo objetivo, frenar la violencia de género, problemática que es cada vez más visible en el país. Desde "Ahora que sí nos ven" compartieron las cifras de femicidios en Argentina entre el 1 de enero y el 28 de febrero de 2022 y los datos son alarmantes: en lo que va del año cada 28 horas ocurrió un femicidio. Hubieron 33 intentos de femicidio y 4 intentos de femicidios vinculados. En 2 meses se cometieron 2 transfemicidios/travesticidios y un dato que preocupa es que el 59% de los femicidios fue cometido por las parejas y exparejas de las víctimas.
Pareciera que siempre hay una razón urgente por la cuál movilizarse. Este 8 de marzo es un día para conmemorar a las mujeres que lucharon por los derechos que hoy tenemos pero también es un día para recordar que tenemos que luchar por los que no son cumplidos. En Somos.Buscaminas -un equipo de comunicación que se presenta como "3 hermanas cuestionando la cultura"- sintetizan así las sucesivas olas del feminismo:
A fines del siglo XVIII en lo que se conoció como la primera ola del feminismo, las mujeres lucharon por la ciudadanía, el acceso a la educación y el reconocimiento de la igualdad de capacidades. Entonces, Olympe de Gouges escribió la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana, un documento que ponía énfasis en que las mujeres, por naturaleza, tenían los mismos derechos que los hombres, y Mary Wollstonecraft publicó Vindicación de los derechos de la mujer, un libro igualmente reivindicatorio que marcaba la importancia de que las mujeres accedieran a la educación.
Pasó casi un siglo hasta que la segunda ola del feminismo luchó por la conquista de nuevos derechos: derecho al voto, a la propiedad y reconocimiento en la esfera pública. Esta larga ola, que históricamente se sitúa entre 1848 y 1945, comenzó a cuestionar el rol de la mujer en la esfera privada.
La tercera ola del feminismo se sitúa en la segunda mitad del siglo XX. Había terminado la guerra. Mujeres como Simone De Beauvoir con El segundo sexo; Kate Millett con Política Sexual Y Judith Butler, con El género en disputa, fueron algunas de las referentes de este poderoso movimiento que luchó por la igualdad en el trabajo, la política y la cultura, peleó por la autonomía en la esfera privada y propuso el término patriarcado para denunciar situaciones de abuso en ambas esferas. Fue esta ola del feminismo la que logró el aborto legal en algunos países y la que se movilizó y manifestó para visibilizar las violencias contra la mujer.
La cuarta ola del feminismo es la que hoy sale a las calles valiéndose también para sus manifestaciones de la tecnología y las redes sociales. Es la que puso en marcha movimientos como #NiUnaMenos, #MeToo y #YoSíTeCreo, entre otras acciones tendientes a visibilizar la violencia contra la mujer, los abusos y las desigualdades.
Dejan en claro que si bien hay una agenda común en las luchas feministas, aun "no hay consenso en temas como pornografía, prostitución, vientres de alquiler o inclusión de mujeres trans". Desde Somos Buscaminas proponen cuestionar (y cuestionarse), abrirse a nuevas respuestas y propuestas.
Desde Amnistía Internacional, con una mirada más centrada en consignas hegemónicas, invitan a movilizarse para manifestar un mayor compromiso en la lucha por lograr una sociedad libre de abusos, desigualdades y múltiples manifestaciones de violencias. Destacan algunos puntos importantes como deudas del Estado para con las mujeres, lesbianas, travestis y trans. El primero es el aborto legal, seguro y gratuito, ya que desde Amnistía Internacional consideran que hay desconocimiento de muchas mujeres sobre sus derechos, la falta de información y la escasez de disponibilidad de personal de salud y la falta de capacitación.

También puntualizan que este #8M es necesario manifestarse por la violencia de género y la violencia de género online. “Crecemos en una sociedad que nos enseña a las mujeres a naturalizar el temor a ser violentadas, abusadas o asesinadas. Es urgente problematizar la desigualdad de género, abordar críticamente la construcción social sobre la masculinidad hegemónica y brindar las herramientas necesarias para el reconocimiento de las violencias como un problema estructural cuya solución requiere, no solo de políticas de Estado, sino también del compromiso e involucramiento de los distintos actores sociales para promover una sociedad más justa e igualitaria. Vivir sin temor y sin violencia es un derecho humano”, declaró Mariela Belski directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.
Además, la organización hace hincapié sobre el embarazo no intencional en la adolescencia y el embarazo infantil forzado. Sostienen que "La vulnerabilidad familiar y social; las barreras para el acceso a la educación sexual integral (ESI) y a los servicios de salud sexual y reproductiva, la desigualdad de género y la violencia" son determinantes del embarazo no intencional. Esto se vincula con la ESI, ya que su implementación sigue pendiente y es una herramienta vital para que jóvenes puedan tomar decisiones informadas sobre su cuerpo, su sexualidad y su salud. No solo se aplica a jóvenes estudiantes, sino también a los docentes que necesitan de políticas públicas para fortalecer su formación.
Otra bandera que levantan es la de la "representación de las mujeres en organismos gubernamentales y en la justicia". En este sentido, critican la "histórica exclusión de las mujeres de los espacios de decisión en los tres poderes del Estado". Señalan, por ejemplo, que sólo hay 2 ministras en el gabinete nacional, es decir, el 10% de los cargos, una representación aun más baja que la de la del Poder Judicial, donde las mujeres ocupan un 31% de los cargos altos (salvo en la Corte Suprema, donde no hay ninguna mujer).
El cuidado y todo lo que ello conlleva es otra de las banderas que levantan desde Amnistía Internacional y es, hoy, una delas que más consenso tienen en el país. Diversos estudios señalaron que "las mujeres realizan más del 76% del trabajo doméstico y de cuidados en el país. De hecho, dedican 96 millones de horas diarias a estas actividades" y esta situación se vio agravada por la pandemia. "Es indispensable avanzar hacia un sistema integral de cuidados que promueva una redistribución equitativa", sentencian desde Amnistía al tiempo que solicitan una legislación al respecto.

