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El trastorno que tomó relevancia en la pospandemia

Los problemas relacionados al sueño son cada vez más frecuentes. Los especialistas hacen foco en el estrés, la ansiedad y las secuelas del coronavirus que repercuten de manera negativa en millones de personas alrededor del mundo.

Conciliar el sueño suele ser un desafío cada vez más frecuente para muchas personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS)  considera como epidemia de salud pública los problemas de sueño que, en ocasiones pueden derivar en trastornos neurológicos y cardiovasculares.

Los profesionales insisten en la importancia del buen descanso para la salud y la promoción de hábitos saludables para lograr una mejor calidad de vida. Luego de la pandemia aumentaron las consultas por trastornos relacionados al sueño, se habla de una secuela frecuente conocida como "coronasomnia" que experimentan una gran cantidad de pacientes afectados con coronavirus. 

Las dificultades para dormir asociadas al estrés y a la ansiedad son algunas de las consecuencias más preocupantes de la pandemia a nivel mundial pero también el uso de pantallas y la ingesta de fármacos se encuentran en la mira de los especialistas.

La dificultad para conciliar el sueño puede darse de distintas maneras, por un lado, quien padece este trastorno puede permanecer dormido durante la noche o despertarse demasiado temprano en la mañana. En esos casos los episodios de insomnio pueden aparecer, desaparecer o ser duraderos. 

“El estrés, la ansiedad y la incertidumbre son factores que nos afectaron desde el comienzo de la pandemia. Incluso, el fenómeno conocido como coronasomnia, es uno de los más preocupantes a nivel salud y es necesario tratarlo”, indica la doctora María Celia Daraio, directora de la Clínica del Sueño en Neuromed Argentina.

La especialista consultada indicó que un sueño saludable está asociado a una mejor calidad de vida así como a la prevención de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y degenerativas, entre ellas, obesidad, depresión y Alzheimer. "Dormir bien también contribuye a reducir accidentes de tránsito, laborales e, incluso, en el hogar", dijo.

“El uso de pantallas antes de acostarnos atenta contra la higiene del sueño ya que dificulta conciliar el sueño, lo que repercute en la calidad de vida, el rendimiento físico, mental e intelectual. Asimismo, la ingesta de pastillas para dormir, en ocasiones, sin prescripción médica, es un factor de riesgo”, indica la doctora Daraio.

Recomendaciones para dormir mejor

  • Fijar una hora para dormir y una hora para despertarse.
  • Evitar siestas de más de 45 minutos en el día.
  • Llevar una alimentación equilibrada. No ingerir alcohol, café, té, tabaco ni chocolate 4 horas antes de ir a la cama.
  • Hacer ejercicio físico con regularidad, pero no justo antes de dormir.
  • Usar ropa de cama cómoda.
  • Ajustar la temperatura de la habitación (lo ideal es que sea de 24 °) y mantenerla ventilada.
  • Evitar el uso de pantallas 2 horas antes de ir a la cama.
  • No usar la cama para trabajar o hacer otras actividades.
  • Ante cualquier dificultad para dormir (insomnio, apneas respiratorias, somnolencia o despertares nocturnos) hacer una consulta médica.