El relato del médico que salvó a decenas de heridos en el atentado a la Embajada de Israel

El relato del médico que salvó a decenas de heridos en el atentado a la Embajada de Israel

Alberto Crescenti, actual titular del SAME, fue uno de los primeros en llegar a Arroyo y Suipacha, la esquina en la que, hasta el 17 de marzo de 1992, estaba la embajada de Israel. Así recuerda el horror del que fue testigo hace 30 años, tras el atentado.

Candela Orrego

El 17 de marzo de 1992 a las 14:45 se derrumbaba la Embajada de Israel. Un coche bomba fue el arma utilizada para hacer volar por el aire el edificio. Enseguida se generó caos en Arroyo y Suipacha. El atentado dejó un saldo de 22 muertos y más de 240 heridos, pero esto no se sabría hasta días más tarde.

El doctor Alberto Crescenti se había incorporado al Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) en 1991 y el año siguiente tendría que enfrentarse a uno de los horrores más grandes que puede tocarle a un médico emergentólogo: un atentado terrorista.

Atiende el teléfono, me saluda y me cuenta que está saliendo de un acto por los 30 años del atentado, pero que el jueves 17 se llevará a cabo el acto principal. “Decime, ¿qué querías preguntarme?”, y así comienza su relato.

"Cuando se produce la explosión estábamos a muy pocas cuadras, en ese entonces la dirección del SAME estaba sobre Carlos Pellegrini, casi en el Obelisco. Le dije al otro director que era raro, que era una explosión de magnitud, que iba a tomar las 5 primeras ambulancias que justo estaban en zona centro. Llegamos al lugar y la primera información es que había explotado la caldera de un hotel. Miré el humo y llamé a la central y dije que no, que no era así. Cuando llegué a la esquina de Arroyo y Carlos Pellegrini me encontré con ese desastre", recuerda y hace una pausa. 

El atentado ocurrió a las 14:50 de la tarde. (NA)

"Cuando llegamos con las primeras ambulancias empezamos a atender a los heridos, justo cuando salían los chiquitos de un jardín de infantes. Tomé la decisión, con policías que estaban allí, de tomar 3 o 4 camionetas grandes, cargar a los chicos y llevarlos al Hospital Fernández para sacarlos de ese lugar. Por suerte y gracias a Dios ninguno de ellos perdió la vida, solamente heridas leves. Todos los chicos estuvieron bien", dice.

Hace una pausa en su relato. Ante la pregunta sobre las heridas, contesta que las personas tenían heridas de todo tipo y que la mayoría eran heridas gravísimas. "Recuerdo que prácticamente se veía el edificio derrumbado, estaba la esposa del vicecónsul y nos trepamos casi por los escombros", comenta y continúa con el relato. "Estaba casi en un segundo piso, era toda una pila de escombros. Tratamos. La intubamos, le pusimos vía parenteral, pero no. No hubo forma. Lamentablemente la perdimos". De nuevo, hace silencio.

Toma aire y continúa: "Después empezamos a largar -serían casi las 3 de la mañana- y a las 4:30 de la madrugada nos sentamos a tomar algo y escuchamos un grito. Era que había una monja -que la onda expansiva la había hecho volar casi hasta un segundo piso- y estaba arriba de una viga. Tenía una fractura del cuello del fémur, me acuerdo como si fuera hoy. Fue el último herido que sacamos ese día". 

El atentado dejó un saldo de 22 personas asesinadas. (NA)

"Estuvimos muchos días ahí, hasta que se retiró el último cuerpo. Siempre tuvimos la esperanza de poder sacar a alguien más de esos escombros, de poder salvar a alguien más, pero lamentablemente no hubo forma", cuenta. "Sacamos a muchos heridos y me he reencontrado hoy [miércoles 16] con ellos. La verdad es que es una conmoción para uno, verlos en esa situación y verlos ahora que gracias a Dios están bien, llevando toda su carga emocional. Es muy difícil, ¿no? Y eso que han pasado 30 años". 

Le pregunto cómo es vivir después de haber visto tanto sufrimiento, si no le vuelven imágenes o flashbacks -como dicen en las películas-, y me responde que tiene recuerdos muy vívidos porque son hechos trágicos. 

Después de 30 años, las personas rescatadas por el doctor Crescenti lo recuerdan como “el hombre que los sacó” y se acercan a saludarlo y agradecerle por haberles salvado la vida, a él y a todo el equipo del SAME, organismo que dirige desde hace 22 años.  

A 30 años del atentado a la Embajada de Israel sigue sin hacerse justicia ni hallarse un culpable. Este jueves por la tarde, a la misma hora en que fue la explosión, se llevará a cabo el homenaje oficial a las víctimas en la plaza donde estaba ubicada la delegación diplomática. Los principales oradores del acto serán el viceprimer ministro de Israel Gideon Sa’ar, y el ministro de Justicia, Martín Soria. Participarán del homenaje los sobrevivientes del atentado y el emergentólogo, Alberto Crescenti. 

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