La historia del robo que no fue, el detalle que lo dejó al descubierto y un desenlace fatal
Las redes sociales son el lugar perfecto para dar a conocer historias y anécdotas que parecen sacadas de la ficción. Este es el caso -real- de un supuesto robo que no salió cómo el autor lo esperaba..
Mariana Romero, periodista de los medios Los Primeros y América de Tucumán, sacó a la luz la historia increíble en su cuenta de Twitter. Apasionados por el relato, los usuarios se sorprendieron con el desenlace y el relato se hizo viral.
Comienza el hilo explicando: "El otro día fuimos a hacer una nota a una familia que había sido asaltada en su casa, atada, amordazada y tomada de rehén. Cuando terminamos, subimos al auto y José Gallardo, el camarógrafo, me dijo: 'aquí hay algo raro'. Y tenía razón". De esta manera tan intrigante comienza una extraña historia, que parece salida de la cabeza de un narrador profesional.
Romero brinda contexto a la historia "Todo ocurrió el viernes 25 de febrero. De acuerdo al relato del hombre, dos delincuentes se subieron a su auto y lo obligaron a dar dos vueltas a la manzana antes de entrar a su casa para esperar a un tercero que venía caminando. Al llegar, los dos delincuentes se quedaron en el auto mientras el tercero, a punta de pistola, lo obligaba a entrar a la casa. Ahí pasamos al relato del resto de la familia". Hasta ahora nada parece fuera de lo común, simplemente están cubriendo un robo, como tristemente existen tantos en nuestro país, pero faltaba mucho por saber aún.
La periodista empieza a contar como sucedió el robo según la familia "Primero fueron donde estaba el hijo. El delincuente obligó al padre a esposarlo con precintos y amordazarlo. Lo metieron al baño. Después, entró a la habitación de la mujer. El ladrón obligó al marido a atarla, amordazarla y meterla también al baño. Luego, el delincuente insistió en encontrar plata y el padre no tuvo más remedio que entregarle los ahorros (10.000 dólares) que una sobrina de la señora le había dado para que se los guarde un par de días antes. Entonces, el delincuente obligó al hombre a subir al auto donde estaban los cómplices, manejar y llevarlos hasta el camino del Perú, donde había un cuarto cómplice con dos motos".
El robo venía siendo normal, hasta que la familia dio un dato extraño que hizo sospechar a los investigadores de la policía, "Y ahora viene el dato que hizo sospechar a los investigadores: Los delincuentes se bajaron, le desinflaron una goma para que no pudiera perseguirlos y huyeron del lugar". La lógica marca que es por lo menos extraño que desinflen una goma, que no la pinchen, ni la rompan, sino que la desinflen, no parece ser el modus operandi normal de un robo.
Esto mismo resalta la periodista "¿Le desinflaron una goma? No la pincharon, ni le dispararon, la desinflaron. No le quitaron la llave del auto. No. Para evitar ser perseguidos, se pusieron en medio de la noche y la huida a aflojar el cosito de la rueda y desinflarla. Y -atención- no le robaron el celular. El señor tenía un aparato para inflar ruedas en el auto, así que la infló y volvió a su casa". Ahora el relato se tornó un poco extraño, debido a que generalmente un ladrón aprovecharía para robar todo lo posible, hasta las cosas más pequeñas, como un celular, más si se espera que la victima no se contacte con nadie por un tiempo prudente.
La periodista continúa contando la historia en la casa "Mientras tanto, su esposa lograba desatarse. Pero no sabía si el delincuente seguía en el lugar. Igual, tomó coraje y salió a pedir ayuda a gritos. Los vecinos llegaron a ayudarla. En el lugar, quedó un bolso de los delincuentes con precintos, cinta y un guante de látex aparentemente usado. Pero la mujer lo tiró. ¿Por qué? Porque su marido le dijo que la policía le había dicho que no servía como prueba y que lo tire. Ella obedeció". El primer pensamiento es que parece extraño que el marido le pida a la mujer que tire todo, sobre todo aquello que puede servir como prueba para los investigadores.
A partir de aquí la periodista comienza a explicar desde su punto de vista "La mujer quedó desesperada y, por supuesto, traumada. Pidió ayuda a los medios. Por eso fuimos con José Gallardo y transmitimos para @losprimerostuc . A la casa llegaron cerca de 20 vecinos para darle fuerzas y reclamar seguridad. Cuando terminamos la nota, José Gallardo me dijo: "aquí hay algo raro. El marido es el ladrón. Esto fue un autorrobo". Yo, por supuesto, no le creí".
A partir de aquí comienza el final de la historia, donde ya se empieza a saber que pasó en este extraño caso "Pero a la fiscalía le seguía dando vueltas el tema de la rueda desinflada, los dos cómplices que, en lugar de ayudar en el asalto, se quedaron escondidos en el auto, el hecho de que el marido haya mandado a la mujer a tirar a la basura el bolso con pruebas... Pero, sobre todo, les hacía ruido una cosa: nadie fuera de esa casa sabía de la existencia de esa plata. Por más que pensaran en una entregada, a nadie se lo habían contado".
Al final todo era un engaño. "Hasta que el hombre, finalmente, confesó. El supuesto asaltante era su amigo, nunca hubo dos cómplices en el auto y lo hizo porque estaba tapado de deudas. Deudas de la que su familia no tenía idea". La familia quedó desamparada, no solo por los nervios que causó la situación, sino que también por el enojo de que fue el propio padre de familia el autor del "robo".
La historia termina con la mujer -lógicamente- pidiendo el divorcio. "La mujer ya pidió el divorcio cuando su marido le confesó lo que había hecho. Su vida está destrozada. No tiene fuerzas ni para ir a trabajar. Este hombre, además de atentar contra su familia, la expuso en los medios de comunicación e involucró a todo el barrio en su pedido de justicia y seguridad".
Obviamente por lo loco de la historia y la calidad de la pluma, el tuit original se viralizó hasta lograr más de 54 mil me gusta, más de 4 mil retweets y más de 400 citados.