La escasez de productos básicos ya se nota en las góndolas
Las góndolas de los supermercados son la evidencia de la situación: las marcas más económicas de aceite, harina y fideos secos son las más difíciles de encontrar por estos días. Es que sumado a la inflación que no deja de impactar en los productos básicos para llevar a la mesa, hoy la realidad muestra que las familias han visto restringida su posibilidad de compra con marcas alternativas para cuidar el bolsillo. En las estanterías, el vaciamiento en relación a estos artículos es evidente y en muchos casos obliga a elevar el valor final del ticket a la salida de los comercios.
Mientras revisa uno a uno los precios de las marcas más caras de aceite que han quedado a la venta en un conocido supermercado de Ciudad, Melva (70) no deja de pensar cómo podrá hacer para abastecer su alacena con el dinero del que dispone. “Está todo tan caro que uno ya no sabe qué hacer. Además no están los artículos de marcas más económicas. Ya se han llevado todo y no hay reposición”, comenta la mujer mientras sostiene su canasto muy cerca de la caja.
Un recorrido realizado por MDZ por comercios y supermercados comprobó que en muchos casos, la ausencia de mercadería tampoco estaba anunciada como en otros momentos. Tampoco se vieron carteles en las góndolas que anunciaran un límite de compra por familia.
El aceite de girasol de un litro de una de las marcas más populares cuesta 244 pesos. Solo una botella se ve en la estantería de un súper más grande, mientras que las marcas consideradas “premium” tampoco están disponibles. La harina triple cero, la más básica utilizada para la producción de pan, también forma parte de los productos básicos difíciles de conseguir. De hecho, la marca más barata, que ofrece un precio de 68 pesos el paquete de un kilo, también “brilla por su ausencia”.
En la calle, las especulaciones sobre las causas de las escasez de comestibles prioritarios para gran parte de la población, son variables. Desde el impacto de la guerra del otro lado del mundo y el contexto nacional, hasta la posibilidad de que las cadenas estén “acopiando” mercadería para lanzar nuevas subas, forman parte las charlas en las filas lindantes a las cajas. Lo cierto es que en todos los casos, las quejas apuntan en la misma dirección: el frenético incremento de los precios (que va por detrás de las posibilidades de consumo) y la escasez de los mencionados productos.
Aumentos difíciles de absorber
“La bolsa de harina pasó de costar 1.050 pesos la bolsa a 1900 pesos en tan solo unos días. Esto es un disparate”, comenta Federico, un comerciante que viene haciendo frente a los aumentos para que el precio final de la mercadería que tiene a la venta, no impacte en el bolsillo de sus clientes y en consecuencia, le genere una merma en las ventas.
En su caso, uno de los aumentos recientes que más le afectó fue el registrado en el precio de los huevos. Utiliza al menos cuatro huevos por kilogramo de carne para poder preparar las milanesas de carne que expone en su despensa.
Ejemplifica Federico que el dos de febrero pasado compró un cajón huevos (que contiene en total 12 maples), por 5.500 pesos. “Hoy tuve que pagar 5.500 el cajón”, lamenta el comerciante sobre la escalada exponencial de los precios.
Los fideos secos se suman a la lista de los que escasean a la hora de comprar. Los estantes están vacíos en un súper más pequeño, donde los precios de cada paquete varían entre los 69 y los 129 pesos. Lo cierto es que lo más accesibles para la población, no se encuentran. En el mismo comercio, las arvejas que estaban exhibidas a 45 pesos la lata, tampoco es posible sumarlas al carro de las compras.

