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La grave denuncia de los curas villeros que conocen de cerca lo que sucede en Puerta 8

Sacerdotes de la diócesis de San Martín ofrecieron una misa tras la muerte de más de 20 personas en el conurbano bonaerense por el consumo de droga adulterada. Presidió el padre obispo Martín Fassi, quien ofreció la misa, especialmente, por esas víctimas de la droga y sus familias.

"No estás solo, lloremos juntos: la droga mata" fue el lema de la misa que se celebró en el santuario de Lourdes, en la localidad bonaerense de Santos Lugares. Convocada por obispos de la Región Buenos Aires, fue un llamado a unirse en oración por todas las víctimas de la cocaína adulterada y sus familias.

En el marco de la tragedia que causó la muerte de más de 20 personas por consumir cocaína adulterada, el padre obispo Martín Fassi habló en su homilía de “un dolor que nos debe indignar, llenar de vergüenza” y señaló que “no hay una droga buena, toda droga es mala, daña y mata, sea legal o ilegal”.

Personas del Hogar de Cristo de Ciudadela en la misa de esta tarde

Aproximadamente 300 personas participaron de la misa en la que había gente de los dos dispositivos del Hogar de Cristo de la diócesis de San Martín, a cargo del padre Fassi. A esa misma diócesis pertenece Puerta 8, el barrio que fue noticia por haber sido epicentro de la tragedia de la cocaína adulterada. “Vecinos honestos y trabajadores sienten indignación, tristeza y vergüenza de verse estigmatizados como un barrio narco. En la televisión ayer decían ‘San Martín, ciudad narco’”, dijo Fassi respecto de este lugar limítrofe del partido de Tres de Febrero.

El padre Martín, quien se acercó luego de la tragedia a Puerta 8, les preguntó a algunas personas con las que se encontró cómo estaban atravesando esta situación y qué sentían. Luego de un silencio inicial, "habló una madre, que estaba luchando para que su hijo no caiga en la adicción". Además de las drogas, dijo el padre obispo que “una adicción que todos podemos padecer sin darnos cuenta es la negación: mirar para otro lado”. Por eso, para acompañar el sufrimiento de esta madre y de tantas familias, Fassi hizo “un llamado a toda la sociedad a trabajar fuertemente en la prevención de las adicciones”.

Al final de la misa, el padre Martín bendijo a quienes están actualmente en el Hogar de Cristo de José C. Paz y en el de Ciudadela

“Es un secreto a voces que este sistema sólo puede funcionar de la mano de la corrupción en el orden público y privado”, dijo. Criticó, a su vez, que haya “proyectos de ley que quieran legalizarla, en lugar de leyes de protección y cuidado”. Fassi agregó además que “si hay oferta de droga, es porque hay demanda; y si hay demanda, es porque hay un corazón que sufre, no alguien que solamente tiene ganas de drogarse porque sí”.

Escuchando las palabras del obispo de San Martín estaban quienes integran el Hogar de Cristo de José C. Paz y el de Ciudadela. Son corazones sufrientes que se animaron a dar el paso para dejar la droga y corazones valientes que luchan cada día para reencontrarse con la dignidad que la adicción les hizo poner en duda.

El padre Martín Fassi saludando a la salida de la misa

El padre Martín habló también acerca de evitar ciertos razonamientos, como por ejemplo, el de caer “en la tentación de pensar que los que murieron en estos días son los únicos que murieron porque la droga estaba adulterada; porque la droga mata siempre". Llamó también a evitar pensar “que se hagan cargo”, desligándonos de cualquier compromiso social, ya que “algunos son culpables de todo lo que está pasando, pero todos somos responsables, estamos llamados a dar algún tipo de respuesta”.

Recibir la vida como viene es una de las claves del Hogar de Cristo. Y así han recibido a Sergio, quien al finalizar la misa dio su testimonio del proceso de salida de la droga que está haciendo en uno de esos centros. El joven fue aplaudido por quienes estaban presentes y también animado por quienes se acercaron luego a compartirle buenos deseos y transmitirle fortaleza. El padre Martín invitó a “escuchar con infinito respeto, sin prejuicios” a quienes han atravesado el drama de la adicción y reconoció que son quienes mejor pueden acompañar a otros en situaciones como esa.

Esta misa estaba especialmente dedicada a quienes perdieron algún ser querido a causa de la droga adulterada: “A las familias que sufren en estos días ojalá les llegue parte de nuestra voz, de toda esta comunidad que está rezando. Queremos decirles que no queremos dejarlos solos”, dijo el sacerdote. 

“En nuestro país hace falta que se muera gente para que reaccionemos y aparezca mayor organización”, señaló al cerrar su prédica. Mediante un corazón compasivo, creatividad y organización “de la buena”, como dijo Fassi, es posible ayudar a que otras personas puedan dejar la droga. El padre obispo pidió, finalmente, “que el dolor de algunos provoque el ingenio de todos”.

"Ni un pibe menos por la droga", dice el cartel del medio